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A B G. V I E R N E S 30 D E M A Y O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 27, FORMACIONES Y TAURINAS O T I C! AS En Sevilla: Desencanto. Toros en Oviedo. En otras plazas. Novilladas. Corrida accidentada, en Francia. Varias noticias. Nueva Escuela Taurina. Desencanto Y llegó el mano a mano de Balderas y Solórzano, y la gente, atraída por el buen cartel de los dos toreros ultramarinos, dio a la Empresa la más fructífera entrada del curso. Y una vez más, la amarga decepción- -esa fiel seguidora de las corridas de tronío- -ensombreció el espíritu esperanzado y optimista del buen público. N o fué que Solórzano y Balderas no supiesen sostener- -que era dificilísimo empeño- -la altura aquilina a donde los transportaran sendas jomadas gloriosas; fué que. el imperativo del mfedo les hizo perder- -tan rápidamente como la habían conquistado- -su reputación envidiable. Seis novillitos de Alves do Río así de pequeños, alguno- -como el primero- -todavía con la contextura del becerro, les quitaron el tipo y el cartel; bichos de nervioso estilo, muy querenciosos hacia, adentro, que siendo bravos- -con bravura acusada en el brío de su temperamento castizo- -señalaron un nuevo fracaso del toreo contemporáneo, esplendente sólo ante la res pastueña que pasa una y otra vez- -lidiándose a sí misma- poniendo en la suerte el temple y la suavidad que luego nosotros atribuíamos a la magia y al arte del diestro de turno. Carentes de decisión y de amor propio, los dos mexicanos se dejaron llevar y traer, E n toda la corrida- -más amedrentado Balderas que su compatriota- -mantuvieron la nota deplorable de una falta de ánimo que avasallaba los momentáneos intentos de reacción. A la vista del sexto, pastueño y suave, supusimos que Solórzano daría su nota de muletero... Tampoco entonces: unos vulgares trapazos, sin arte ni coraje, y a matar; o mejor dicho: a lastimar poco a poco al bicho hasta hacerle caer malamente. Sóio una faena hubo aceptable- -aceptable nada más- -aunque desligada y sin quie- Qselito. -iMira que v e n í a q u í reros a derrocha, mieo... ¡E n f á b r i c a! Cuando ellos quieran pa allá quince barco cargao estos dos tod ó n d e e s t á la le mandamo e jindama! sen por el ruedo el cadáver del corrido en el antiguo lugar de los buenos. Y para los merecimientos del espectáculo, ¡demasiado hemos escrito! -Juan Mario Vázquez. EN OVIEDO Seis de Pablo Romero. Márquez, Lalanda y Bienvenida E l quinto toro a B a l d e r a s ¿A h í se ponen las banderillas s 6... Bardera? E l becerrito. -Yo s é que voy a hacer el ridículo; pero me han dicho que salga y yo no tengo edá pa decí que no cuando lo mandan. desairadamente, por aquellas traviesas miniaturas de toro de lidia. Alguna vez, sobreponiéndose al instinto de defensa, hicieron evidente que se trataba de bichos francamente toreables. Así, Solórzano supo dominar a sil primero- -muy pegajoso- -con cuatro o cinco muletazos de mucho castigo; y, del mismo modo, Balderas puso notable aplomo en sus primeros pases al quinto- -el más pronto y espectacular de todos- Pero a los dos toreros les duró tan poco el pasajero arranque, que el primero, teniendo hecho lo más, ya no tuvo fuerzas para lo menos, que era el torear a gusto a un bicho que ya estaba vencido; y su camarada apeló en seguida- -dejada la iniciativa al enemigo- -a un toreo por la cara despegado, movido y lamentable. tud: la de Balderas en el bicho que abrió plaza, rematada con una estocada, en la suerte de banderillas, que la res despidió, pero que mató en seguida. Uno y otro- -con excepción Solórzano en el último- -estuvieron breves- ¡menc 3 mal! -al estoquear. Con el capote, en ocasiones, parecía que el segundo espada se disponía a torear templando y aguantando; mas se arrepentía en seguida y reanudaba con solicitud el ambiente danzarín en que transcurrió toda la fiesta. Lo único francamente bueno en el trabajo de los dos, fué el magnífico quite- -de precisa oportunidad- -que Balderas hizo a G i nesillo, perseguido y casi alcanzado, a la salida de un par, por el segundo torete. El público, calmoso al principio, sintió pronto un razonable malhumor ante el deslucido transcurso de la fiesta, y a partir del quinto toro- -que se hizo dueño del aniüo- -expresó rumbosamente- -unos en broma, otros muy seriamente- -el juicio que aquello le merecía, e hizo- -para aumentarle a Baldéi s el castigo de la silba, y no porque lo mereciese el ejemplar- -que las mulillas pasea- E l becerrito al ver a S o l ó r z a n o de rodilla. ¡lio me, a p r o v e c h a r é esta o c a s i ó n pa verle la cara Oviedo 2 g, 7 tarde. Con buena entrada se celebró la corrida de Feria. Primero. Márquez lo fija con unas verónicas y los maestros se lucen en quites. Márquez se adorna banderilleando y clava dos pares superiores. Comienza la faena con unos pases buenos y muy inteligentes, dando un rodillazo. Señala dos pinchazos y acaba con una estocada algo atravesada. Segundo. Marcial es aplaudido a! veroniquear y luego se luce en quites. Clava tres pares superiores y vuelve a oír aplausos. Inicia la faena con un ayudado y sigue con tres naturales. (Palmas. Saca el toro a los medios y continúa valiente y artístico, siendo ovacionado. Acaba con una estocada formidable. (Gran ovación, dos orejas, rabo, vuelta al ruedo y salida a los medios. L a faena ha sido enorme. Tercero. Bienvenida lo recoge y veroniquea de cerca y superiormente, luego hace un quite vistoso de frente por detrás. (Palmas. Márquez y Marcial son aplaudidos en sus turnos. Maqplo coge las banderillas y clava un par buei. C y repite, valentísimo, con dos superiores. (Ovación. Ejecuta una buena faena valiente y artística, con pases de todas las marcas, y se coge a los pitones. Mete un pinchazo bien señalado y sigue bravísimo para otro pinchazo y una estocada entera buena. (Ovación, oreja y vuelta. Cuarto. Márquez lancea y el toro está Soso y quedado. Muletea cerca y se sienta en el estribo. E l toro no pasa y sigue quedado. Márquez mata de una buena estocada. E l toro ha sido dificil y bronco. Quinto. Marcial lancea, oyendo oles. P o ne un par bueno y repite con otros dos, siendo aplaudido. Realiza una faena valiente e inteligente, haciéndose con el toro y dando rodillazos. A t i z a un pinchazo; otro, bien señalado, y media buena. (Palmas. Sexto. Bienvenida se luce en quites y da una verónica artística,
 // Cambio Nodo4-Sevilla