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ramente. De aquí que en ocasiones los relatos del mismo suceso sean distintos en todos los periódicos. En A B C el informador se rige por una severa disciplina. Antes dejar de publicar una noticia que exponerse al error por su falta de certidumbre. Asi es que la agilidad, un poco bohemia y despreocupada de todo periodista, encuentra embarazada la marcha en algunas ocasiones. Hay que medirlo todo, contrastarlo todo. A B C sólo debe publicar la verdad. A B C no hincha los acontecimientos, antes bien, los reduce, los concentra, los exprime el jugo sobrante. Falta espacio y existe el santo temor al aburrimiento del lector. Pero el informador, por el contrario, ve sólo su noticia, se abraza desesperadamente a ella, la viste, la adorna y la presenta muchas veces como un formidable armatoste destinado a ser despojado de sus galas. La noticia en la Redacción. Una tempestad producida con un cascabel. SALA D E REDACCIÓN ligera, cómo se fabrica el periódico, cómo se hace A B C Ei periódico tiene su origen en la noticia, materia prima que carece de substitutivos. A d m i t e l a falsificación, que es el bluff, el canard, el f; tiso rumor; pero éstos a le larga provocan el desprestigio y la r u i n a A d e m á s no pueden substituir en emoción ni en interés al Jiecho cierto, porque la realidad supera siempre a todo lo imaginado. Nada tan sorprendente, tan intenso, tan d r a m á t i c o o tan c ó m i c o como el hecho real. L a verdad es mucho más periodística que la invención. Trescientos corresponsales telegráficos tiene distribuidos A B C por toda España. E l acontecimiento se transforma, apenas ocurrido, en un papel amarillo encerrado en sobre coquetón, que es el telefonema. A la mesa de la Redacción llegan en montones, y la mano, en apariencia indiferente, del redactor jefe los abre uno por uno. Pero el periodista también tiene algo de lector; es un lector que marcha en vanguardia, y lee con avidez cuando del fondo del papel amarillo surge palpitante la gran noticia, la inesperada, que es la más valiosa. Quedamos, pues, en que Ja noticia crea el periódico, aunque a veces sea el periódico el que cree la noticia, la falsa noticia. Pero en tal caso ésta nace sin vida, aunque tenga matices valiosos y artísticos, como las fallas valencianas destinadas al fuego. E l informador recoge en el Juzgado de guardia, en los ministerios, en Palacio, en el Ayuntamiento y en medio de la calle todo 1 Q. que oye, y por teléfono lo transmite a un taquígrafo de A B C Este informador que trabaja en medio de la calle adquiere una importancia trascendental cuando surgen acontecimientos que se desarrollan bajo ese eie o azul que todos vemos y que, como ni es cíelo ni es azul, a veces engaña arte- L V D E I M l l- DIZ L A D M 1 X I S T R A C I Ó N Ya está la noticia en la Redacción, redactada y con traje de calle, esto es, dispuesta a lucirse en la vía pública. Pero el redactor- jefe, con su ojo paternal y observador, advierte lo que nadie ha visto: una m a n c h i ta que es preciso quitar, un lazo de color demasiado escandaloso. E l informador mira cariacontecido este lazo, que cae deshecho en el cesto de los papeles, y piensa ¡Qué lástima! Peí o se resigna. A veces este lazo verde loro es un contraste, a t r e v i d o vanguardista y renovador pero el arte tiene que luchar siempre en sus innovaciones, y un periódico es t a m b i é n algo académico y, por lo tanto, digno de respeto y de ser acatado. L a Redacción no es esto sólo: no es la llegada del informador. Es también esa balsa tranquila cuyas aguas se encauzan en las turbinas, etc. Pero en ocasiones las aguas E l PATIO ANDALUZ
 // Cambio Nodo4-Sevilla