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N U M E R O C O N M E M O R A T I V O D E L A S B O D A S D E P L A T A D E A B C P A G e 5 VALENTÍA Y EFICACIA Una de las características de A B C en estos veinticinco años ha sido la valentía y la eficacia. Lo ha demostrado, sobre todo, en su actitud frente al catalanismo nacionalista y antiespañol. Se acreditó su valentía en ía firme serenidad con que arrostró el enojo de poderosos elementos de Cataluña. Su eficacia está demostrada en el libro, de Cambó, Por la concordia, donde ni se habla de la nación catalana, ni se nombra a Prat de la Riba, ni se pide la autonomía integral, que es io que siempre combatió ABC ANTONIO R O Y O V I L L A N O V A f mesas sensacionales, parece que en él está palpitando en cierto modo nuestro propio ser. Que la Fortuna te consienta, valeroso diario, prolongar interminablemente en el porvenir aquella alta misión para la que únicamente quiso crearte tu noble y extraordinario fundador. JÓSE M. S A L A V E R R I A PARA A B C E N SUS BODAS D E P L A T A vida, antes de abandonarnos para siempre, fué soñando en su obra y en ia esquela mor tuoria donde sólo se escribía periodista seguro, en el resplandor postrero de su con ciencia, de que en ella y con ese título había de sobrevivirse. Lejos de Madrid en este día, yo alargo el brazo en la distancia para estrechar la mano del joven marqués de Luca de Tena en un saludo augural, seguro de encontrar en ella, como siempre, la noble herencia da lealtad, de energía y de cordialidad, de quien- -lejos de mi tierra- -me devolvió al fin, generosamente, a la pena y la dulzura, a la ¡responsabilidad y el orgullo de mi oficio. E L SENTIDO MAS HONDO D E L P E R I Ó D I C O Arraigar de tal modo en el ser y en la profundidad de una nación, que al último venga a convertirse el periódico en una cosa consubstancial con la propia nación, casi en el mismo grado que las cosas perennes y características de la naturaleza Patria. Este es el fenómeno o, mejor dicho, el milagro, que conviene destacar ante la conciencia de la gente. Milagro más impresionante todavía, porque en él sólo ha intervenido ei esfuerzo del hombre, secundado por una voluntad perseverante, que sabe lo que quiere y hasta dónde puede llegar, y que pide ayuda, no al azar y a los recursos humillantes de las infinitas formas del favor, sino exclusivamente a la inteligencia creadora y a todos esos ¡mirables y precisos auxiliares de la mecánica que han surgido, ellos también, al conjuro de la inteligencia del hombre. Hasta que la obra del periódico queda consagrada por la única sanción verdadera: la necesidad. Es cuando el periódico se hace tan necesario, que el día en que ei ciudadano particular no recibe a la hora acostumbrada su cuaderno de hojas impresas se encuentra como vacío, como desprovisto de lo esencial y trascendente del día. Siente que le han extraído al día la sal, el objeto y el sima. Entonces se conoce toda la profundidad que ha alcanzado en la vida de cada uno esa cosa de apariencia tan frágil, que penetra en las casas con la aparente modestia de 1 c insignificante. Veinticinco años, y- el milagro de voluntad y de inteligencia se ha realizado por completo. E l diario forma parte de la nación como las mismas cosas naturales e insubstituibles. Imagínese que de pronto, por cualquier especie de catástrofe, el A B C dejase de existir; la imaginación se representa entonces el aspecto de España, reflejado en forma diferente, y que los acontecimientos toman otro giro, las consecuencias se desvían por surcos inesperados, el tono general de la vida cambia. Pues resulta de una perfecta exactitud que el periódico termina por convertirse, no solamente en un episodio histórico, sino en la materia fecunda de a que sale la Historia. E l A B C, en tal sentido, ha hecho un trozo de la historia de España, como The Times ha hecho la historia de Inglaterra, y La Nación la de la Argentina. Y uno ha sido, casi desde el principio de este diario, el perseverante obrero que ha puesto su afán en la obra, junto con los oíros obreros obstinados. Como una tuerca, como uno de tantos cilindros y volantes de la gran máquina en marcha. ¡Cerca de un cuarto de siglo! La pluma que nunca desmaya; las cuartillas que se suceden infatigablemente; ¡os artículos surgiendo a millares, tan fervorosos los últimos cerno Jos primeros. Toda una vida. Una pluma que se da sin reservas, con la lealtad de las viejas adhesiones caballerescas. Por la mañana temprano, cuando el periódico se presenta en casa lleno de pro- A B C, nuestro querido A B C festeja FELIPE S A S S O N E hoy sus bodas de plata con la curiosidad de su público innúmero. Soy y no soy de la Casa, y he escrito el posesivo nuestro acaso sin más derecho que VEINTICINCO AÑOS el que me conceden mis predilecciones de lector, pues no es mi periódico, aunque en D E ILUSTRACIÓN él devane muy de tarde en tarde la embrollada madeja de mis divagaciones y esparza A B C no mancha ni la mano ni la conunas pobres ideas- -que vuelan por su falta ciencia. Con la evidencia intuitiva de sus de peso- y es mi periódico porque se es- grabados, de una insuperable perfección, describe en español- -vínculo irrumpióle por el de las columnas luminosas de sus artícelos que se anula en España mi extranjería- -v propaga la Ilustración -como se decía en no sé de ninguno en el mismo idioma, y los el ochocientos. Todavía, desde la red tendida conozco todos, que le aventaje o le iguale. por sus corresponsales literarios en todo Y ahora quisiera ser enteramente de la Casa el mundo, sirve al lector la ultranoticia, que parr hablar con fundamento de su impores el suceso explicado- comentado, vivido. tancia interna, y no quisiera ser absolutaSu consciente nacionalismo -alerta ante mente de ella para dar libre cauce al elogio el ataque extranjero- -v su tesis de la unisin que se tomara a adulación mendiga el dad nacional le hacen simpático sobremaencendido fervor de mi entusiasmo. nera. Que otra Prensa cuide de intervenir Fruto de la noble y tenaz porfía de aquel en la vida política, agitando las aguas, defigran espíritu que se llamó D. Torcuato niendo actitudes. Para mí, A B C es la adLuca de Tena, A B C nació de Blanco y mirable edición diaria de uua Ilustración. Negro, que aquel periodista inmenso fundó Q. SALDAÑA precisamente porque le decían que era imposible sostener sin pérdida una revista literaria en Madrid, y Blanco y Negro vivió y dió vida a A B C y ya cuenta veinticinco BRINDIS años nuestro diario: ¡veinticinco años, que si son toda la juventud de un hombre, la A mí no me conocía nadie en España. plenitudde una existencia humana, son apeM i público, aunque selectísimo, fué muy l i nas un instante en la vida de una ciudad y mitado. Un día, D. Torcuato, que era el de un periódico, y un milagro, si se piensa A B C hecho persona, me dio entrada en que en tan breve espacio cupiera tanto prosu periódico. Desde entonces, al rodar mi greso! Junto la ciudad y el periódico, por- nombre en la gran publicidad, creció la venque A B C cuenta los mismos años que el ta de mis libros, y por esta causa han auadelanto de Madrid; nació con él a la vida mentado también los ingresos en mis escuemoderna; creció con él; con él cumplió la las gratuitas de niños, porque han sido para tarea de su desarrollo y de su renovación ellas los productos de mi librería. incesante, y fué como el espejo de la ciu. Sobre mi vieja admiración al gran periódad. Por aquel entonces traía yo mi coradico han nacido, pues, la gratitud y el cazón ávido al corazón de España, y A B C riño. Por eso en este X X V aniversario, bofué, y aún sigue siendo, mi oración matinal, el desayuno de mi intelecto; si no siempre das de plata de A B C con el público, yo brindo por la prosperidad del diario y por, la norma de mis ideas, siempre su despertar y su origen, siempre el reactivo, el acicate, la gloriosa memoria del fundador. Ambos el aguijón de mis pensamientos del día, y viven juntos en mi aplauso. Son inseparapor la ventana de A B C llevo veinticinco bles, porque si D. Torcuato era el A B G años asomándome a Madrid, a España y al hecho persona, el A B C es D. Torcuato, mundo. Cuando hace un lustro se brindó a con su genio, su valor, su patriotismo y su mi inquietud periodística el amparo de sus amor a ía civilización cristiana, al orden y columnas, le pareció a mi españolismo intea la Monarquía. gral que había encontrado su atmósfera. PorM SIUROT, que entraba en un periódico español donde podía escribir, con la máxima garantía de libertad, sin haber nacido en España; en un periódico que, sin ser apolítico- -mal se E L MEJOR DIARIO D E compadece el apoliticismo con la dignidad y el deber del ciudadano- no era político, porEUROPA que no le guiaba ninguna ambición partiUn día, en una población no muy grande dista, y no le había fundado su direetc- r coa fines ajenos, ni siquiera por la vanidad de leí centro de Europa, yo estaba de visita en casa de unos amigos. Llevaba en el bolescribir editoriales que leer con voz engolada sillo, doblado, un número de A B C, y el a sus redactores, pues que casi nunca era la pluma, y siempre la inspiración, la voz, dueño de la casa, que, por razones étnicas, se interesa mucho por las cosas de España, la voluntad y la energía de quien, atento a una honrada industria útil a su país, sólo me pregunto si era un periódico er- putol. -Si, señor; un diario; véalo usted. se inquietaba por el salus populi suprema Lo tomó en sus manos, lo hojeó, y deslex del latino, y a su periódico- -bien de su pués me dijo: Patria- -dedicaba- -periodista ante todo y sobre todo, exclusivamente neriodista- -sus re- -Me parece que he entendido mal. i Ha flexiones y sus explosiones, sus pasos y sus dicho usted que esto es un diaria e une resueños, y hasta el úhimo que durmió e esta n vista?
 // Cambio Nodo4-Sevilla