Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
N U M E R O C O N M E M O R A T I V O D E L A S B O D A S D E P L A T A D E A B C. P A G 51 -Un diario... Aquí tiene usted la parte informativa del día... Y aquí tiene usted marcado el precio: diez céntimos. Volvió a tomarlo, lo examinó con más detenimiento, y luego d i j o -Sí, efectivamente... Pues pueden estar ustedes orgullosos los españoles de tener el mejor diario de Europa. MARIANO TOMAS ORIENTACIÓN No era fácil la doble tarea que parecía haberse impuesto el ilustre y llorado fundador de A B C desdé su aparición en el estadio de la Prensa española: la de dotarla de un órgano que fuera, en orden al progreso técnico periodístico, exponente de cotización mundial, aclimatándolo a la par a a vasta zona templada de un público un tanto propenso por idiosincrasia nacional a extremismos partidistas. Cinco lustros de experiencia pregonan el rotundo éxito de la ardua empresa. Que ello no signifique para el gran diario eí clásico dormirse sobre los laureles podemos esperarlo del entusiasmo juvenil que hoy preside a sus destinos, atemperando las directivas de su prestigiosa historia a las vibraciones de una inquieta actualidad. L a fina sensibilidad que ha presagiado siempre sus avances no dejará de percibir, en el confuso ambiente espiritual del momento presente, el ansia de orientaciones doctrinales bien definidas, sin dejar de ser equilibradas y ponderadas, tocante a los grandes problemas ideológicos y nacionales, que sólo por la vía de la Prensa hallan para multitud de espíritus expresión asimilable. E n encauzar sus sordas, pero no siempre desvariadas aspiraciones por rutas de orden, de progreso y de justicia estriba la más alta función que hoy por hoy incumbe a la gran Prensa frente a la opinión pública, y que seguramente no quedará defraudada en la nueva etapa de A B C JUAN Z A R A G Ü E T A cumplimiento para salir del paso en las horas difíciles y esquivar el choque peligroso con una masa de intereses o de público. De los elementos combatidos así, abiertamente, y más cuando A B C quedaba aislado en la Prensa, se prometía que con el tiempo, y por su propia conciencia impresionada, fuesen los adictos entusiastas y voceros de la autoridad del periódico. Son, efectivamente, los que mejor se enteran de la rectitud, de la sinceridad y del desinterés de la crítica, y los que al fin lo reconocen y lo proclaman. Sumariamente apuntaremos a l gunas de las campañas que han dado carácter y significación a nuestro periódico. En 1909, inmediatamente después de la feroz orgía de asesinatos, incendios y p i llaje con que el anarquismo consternó a Barcelona, una vasta organización internacional tomó pretexto del proceso Ferrer para esparcir por el mundo, con saña implacable, una propaganda de inaudita difamación contra el prestigio de nuestro país. Sobre el mito del mártir se levantóla leyenda de la España tenebrosa, incivil, inquisitorial y sanguinaria, y se logró agitar en algunas ciudades las heces revolucionarias para producir incidentes y manifestaciones de afrenta. L o más lamentable fué la complicidad franca o pasiva que tuvo aquí aquella labor antiespañola, utilizada paralas míseras manipulaciones de la política interior. A B C salió impetuosamente a rechazar la oleada de cieno, a recoger y a rebatir documentalmente, en una larga serie de números, todas las patrañas de la difamación. Luca de Tena comunicó personalmente sus refutaciones a la gran Prensa de Europa, y editó y difundió en diversos idiomas una síntesis de su campaña, reivindicadora del honor nacional. Antes y después, constantemente ha velado por el prestigio de su Patria, sintiéndolo con susceptibilidad exquisita, sin que ningún ataque le pareciese liviano ni desdeñable ninguna ocasión. 1013. L a famosa crisis que dejó a un lado a Maura, en soledad, y frente a él, en concomitancia nefanda, en sórdida colaboración todos los demás partidos, desde el conservador hasta el socialista, con la mayor parte ele la Prensa. Maura simbolizó entonces el constitucionalismo puro, la constitucionalidad de los partidos de gobierno, la lealtad al régimen. A B C contribuyó briosamente al enaltecimiento popular del insigne solitario y al generoso movimiento de ciudadanía que se produjo con rapidez CAMPAÑAS C A R A C T E RÍSTICAS D E A B C Rótulos, etiquetas, filiaciones, programas, declaraciones de principios no consiguen definir a un periódico, fijarle significación, crearle en el público un concepto firme, porque con todo eso caben el balancín y la tibieza, el equívoco y el eclecticismo. Así, en casos de doctrina fundamental y común, solemos ver actitudes inconciliables, pugnas irreducibles. A nosotros, que en el estado actual del mundo no sabríamos admitir para España el régimen de librecambio, no nos enoja que. se nos llame librecambistas; nos place que no se confunda nuestra política arancelaría con el concepto oficial e imperante del proteccionismo. A muchos que afirman la unidad de la Patria no les estorba este principio la defensa de fórmulas desintegradoras y secesionistas. L a claridad, la concreción y el brío de las opiniones, la fe, la perseverancia y el celo por las causas defendidas, el empeño ardoroso de hacerlas triunfar, en fin, la conducta, es lo que mejor atestigua los convencimientos y lo que acaba por significar y definir vigorosamente a los periódicos. Las campañas principales de A B C han reflejado siempre el temperamento de L u c a de Tena, que por su influjo en los colaboradores que le secundaban ha dejatío aquí una escuela. Temperamento vehemente, resolutivo, impetuoso si era menester, totalmente refractario a la indecisión, incapaz de acogerse a las campañas formularias y anodinas, de simulación y de frío Francisco Alvaro Consta mina. Instalación completa de Mostradores americanos, cafetera Exprés, Gloria, satüradoras, etc. VÁZQUEZ D E L SAZ í P É R E Z M B L E N D E Z V A L D B S 5, M A D R I D BARES Reuma. Vías respiratorias. Balnearios ALHUMA DE GRANADA 20 de m a y o a 20 da octubre. D E MAQUINARIA PARA CONSTRUCCIÓN torno a la gran figura y en defensa dé honrada política. 1914. L a neutralidad de España en la guerra fué postulado común de partidos y periódicos, con muy pocos disidentes, pero ¡con cuántos y peligrosos matices! Sobre los Gobiernos españoles actuó el asedio de algunas potencias, favorecidas por muchos y poderosos simpatizantes. A B C no escatimó denuedo ni franqueza en su campaña para que no lograsen la simulación de la neutralidad, que hubiera sido la ruina de la nación. En 1917 aparecieron las Juntas militares que hasta 1923 perturbaron la vida nacional. E n la ruda oposición que desde el primer momento les hizo A B C no hubo jamás tregua ni vacilación. Como en las huelgas revolucionarias y en las de servicios públicos; como ante el incremento pavoroso del sindicalismo terrorista, cuyos desmanes encontraban una resignación i n creíble y cuya represión, en cambio, tenia censores escrupulosos e intransigentes. A B C tiene el honor de ser el único diario de España en el que se concentran el odio y el vituperio del separatismo, de sus órganos y de sus militantes. Tampoco hay eclecticismo ni tibieza, ni el menor motivo de duda o confusión en las campañas de nuestro periódico por la unidad española. Figuran en la colección de A B C doá textos curiosísimos por su fecha y por la diafanidad con que patentizar, la singular, posición y el criterio consecuente del periódico en todas las vicisitudes de la política contemporánea. U n editorial dei 12 de septiembre de 1923- -víspera del golpe de E s tado- -exponía la general y aguda descomposición del país, refiriéndose a los motivos más recientes: la sedición militar de Málaga, la extensión del terrorismo y del bandolerismo, el desbordamiento separatista, la vejación y el fraude en los servicios públicos, la desvergüenza de las costumbres... Si se desatan así el desorden y la violación- -decía- -es porque se ha perdido todo temor a la autoridad y a la ley, tras una sistemática y contagiosa dejación de las funciones tutelares. Poco a poco el Estado y sus órganos han venido a ser una ficción en la que se acomodan a lo parásito fíenles que, por lo general, no se consideran obligadas a ningún esfuerzo y frente al abuso y al crimen se limitan a guardar las formas y las apariencias del deber, blandas rutinas y ritos estériles. Reiterábamos en aquel momento histórico nuestra perseverante condenación de un régimen que se hundía horas después. E l 14 de septiembre de 1923 el editorial de A B C oponía un juicio amargo y un pronóstico escéptico ai acogimiento jubiloso que la sublevación de Primo de Rivera tuvo por ¡a derecha y por la izquierda entre los mesianistas y soñadores de una gran reforma. Estamos ante un episodio que ni siquiera es nuevo: una de tantas frágiles promesas que alguna vez entretienen el tedio nacional. N o es una revolución, como hiperbólicamente se dice por ahí, ni por la forma ni por el contenido; casi no es un hecho de fuerza. Fuerza ¿sobre qué y sobre quiénes? ¿Con qué lucha? ¿Contra qué obstáculos y resistencias? U n episodio más al que abre un pequeño crédito la paciencia del país. E l nuevo régimen tendrá que v i vir de la benevolencia expectante de la nación, del prestigio que le den sus aciertos, y si fracasa se caerá solo, sin que nadie lo derribe, como se caían periódicamente los castillos de cartón que levantaba l a política. Oligarquía, Dictadura, revolución, todo lo que falsifique o atropelle la legalidad es igualmente dañino. Sólo en la fe por el Derecho, en el culto de todos a la Ley está la salud pública. Este criterio ha insciradq siempre la política de A B. C en su Llenadores Corona, Bola, Corcho, Silones, etcétera. Fábrica de sifones, botellas, esencias, ácidos, etc. VÁZQUEZ METJENDEZ D E L SAZ Y P É R E Z V A I Í D E S 5, M A D R I D GASEOSAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla