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A B ¿C. t DOMINGO i DE J U N I O D E 1930. EDICIÓN DlE ANDALUCÍA. PAO. 7; al ofrecérsele por el Gobierno a quien de clarase implacable hostilidad. Su situación económica, deshaogada en la oposición, cuando dedicaba toda su actividad al bufete, y apurada, casi angustiosa, puesto que había de acudir a la pignoración de los valores que formaban su ahorro, en los tiempos en que escribía a su administrador en papel timbrado con membrete del ministerio que desempeñaba. Odiaba las tertulias, los chismes y los chistes. L a coyunda de Maura con la política es uno de esos matrimonios en que l a indiferencia que sigue al desafecto se trueca en odio, más tarde en desdén y acaba por i m poner el divorcio o una convivencia insoportable. Ideario de M a u r a como político: Su deseo de despertar el espíritu público con leyes de autonomía local, para que los ciudadanos supieran andar sin andadores. Las primeras elecciones hechas con sinceridad. L a hostilidad de la gran Prensa. L a inexactitud de atribuirla a móviles mezquinos. E l fondo de reptiles no determinó aquella campaña, nacida más bien de las d i ficultades que en Gobernación se ponían a las exigencias de los directores de periódicos en punto a l a concesión de actas. ¡Cada periódico tenía un feudo electoral... Maura y Nozaleda. E l viaje de los Reyes a Barcelona y el primer atentado contra Maura. E l abuso de la inmunidad parlamentaria. E l Gobierno de los liberales y las dificultades que oponían a la política de Maura. L a impugnación a l a ley de A d ministración local. Cada paso una dificultad. 1909. Ferrer. L a campaña de las izquierdas en Francia y l a rectitud de Maura, confiando en absoluto en la justicia de los T r i b u nales de E s p a ñ a A l hablarle- -dice el conde de la Mortera- -de lo que el marqués del M u n i embajador en P a r í s me había manifestado, me contestó mi padre: D e ese asunto- -de F e rrer- -no sé nada, n i nada quiero saber, pues se halla sometido a la acción de l a Justicia. S i el fallo es absolutorio, como si es condenatorio, se respetará en absoluto... Y es que el hombre de Derecho se sublevaba ante la posibilidad de una injusticia... Nos falta materialmente espacio para recoger cuantos episodios refirió el conde de la Mortera al ir exponiendo paso a paso la vida gloriosa del patricio insigne... E l M a u r a no y la campaña que impuso el M a u r a s í L a guerra europea, las Juntas militares, los sucesos de Anmtal, el Gobierno nacional, al que fué sin programa, con el que dijo más tarde que no había gobernado jamás... Sus frustrados deseos de llenar de enjundia ciudadana todas las realidades nacionales, de v i v i r con el Parlamento en constante actuación, defender las prerrogativas del Poder público frente al Clero, frente a la m i licia... Pero todo lo estorbaban las izquierdas, dignas herederas de aquellas que, como el propio M a u r a dijo, se habían pasado l a vida merodeando en los cuarteles para asegurarse l a cooperación de un sargento i m bécil o de un general traidor... T e r m i n a la conferencia. E l conde de la M o r t e r a ovacionado íMftO BlSE C O N F E R E N CIA D E L C O N D E D E LA MORTERA v ¡Madrid. V E l conde de l a Mortera cerró e l ciclo de couférencias organizado por la Junta de Gobierno de 1 a Academia de jurisprudencia para, conmemorar el segundo centenario de l a fundación de l a Real Academia de J u risprudencia y Legislación, disertando galanamente, con esa prosa limpia y brillantísima que le ha colocado en primer lugar entre los conferenciantes españoles, acerca de don Antonio Maura... i L a biografía del gran estadista hecha por su hijo... N o podía encerrar m á s atractivos- -tema y disertante- -esta última conferencia del ciclo conmemorativo. P o r esto se hallaba, sin duda, total y materialmente abarrotado de público el local de la Academia, desde una hora antes de la anunciada para que el acto comenzase. Comenzó D Gabriel Maura exponiendo las razones que le impulsaron a aceptar l a invitación que se le hizo por el presidente de l a corporación para dar l a conferencia. U n anecdotario de cosas vividas Eñ la R e a l A c a d e m i a de J u r i s p r u d e n c i a consecuencia, de las que antes le permitirían ganar el pan para los suyos, vacila ante la ventanilla de la Universidad Central al hacer la matrícula... Lina disposición reciente le hace pensar en la carrera de Derecho, que también puede terminar en plazo breve. Dos pasos solamente y queda decidido todo su porvenir... Refiere después el conde de l a Mortera el principio de la gran amistad que había de unir a Maura con Gamazo, detallando el episodio, ya relatado por otros oradores, del acento mallorquín. F u é preg- untado en clase por el profesor, y como su acento llamara l a atención y aun produjese hilaridad entre sus compañeros, Maura salió apenado al claustro, donde se le aecrcaron dos muchachos a prodigarle sus consuelos. E r a n los Gamazo, los que habían de ser en adelante fraternales amigos, y uno de ellos, el que mejor complementara su temperamento. E l o r a d o r E l h o m b r e de trabajo Esta- -dijo- -por hacer l a biografía críptica ele Maura, pues como su muerte es de ayer no hubo tiempo de hacerla, pero tampoco era yo el más indicado para realizar tal obra... Precisaba, sin embargo, no desairar al presidente cíe l a Academia de Jurisprudencia- -i quién dice que no al Sr. Ossorio? y por comprenderlo así vengo ante vosotros, como un forzado de l a amistad, no a traeros un examen objetivo de la vida de Maura- -esto no es posible, tratándose de un hijo- sino un anecdotario de confidencias íntimas, de sucesos vividos, que quizá defrauden vuestro interés si de mí esperabais cosa diferente. H a b l a el Sr. Maura de Mallorca, de la feracidad de su suelo, de la bondad de su clima y hace notar al compararlo con l a defectuosa formación social de E s p a ñ a la existencia de una burguesía que en el pasado siglo se echaba de menos en nuestro país. E n la Península- -añade- -no había entonces m á s que pueblo y aristocracia. M a llorca tiene, sí, burguesía, y ésta ha conquistado el mayorazgo al que se halla sujeta la familia. Burgueses de este tipo fueron los Maura, mis antecesores... L o s p r i m e r o s pasos de M a u r a en M a drid Habla después el conferenciante de M a u ra como orador, afirmando que su oratoria no enlazaba con la tradicional oratoria española... E r a el asunto mismo el que determinaba en sus discursos el hervor oratorio. L a fuerza estaba en l a armonía del gesto, del ademán, de la pausa y de la relación que establecía con el auditorio... Requería la labor de Maura un gran esfuerzo de su voluntad, pero también precisaba un vigor físico, una robustez y una salud que no le faltó nunca, pues no estuvo enfermo más que en dos ocasiones, con motivo de los atentados de que le hicieron víctimas sus enemigos... Trabajaba catorce horas diarias y atendía sin la menor fatiga al trabajo de l a Comisión de Códigos de l a Junta de Beneficencia de la Academia de Jurisprudencia, de la Española, que tanto y tanto le interesaba en sus últimos años. M a u r a abogado Refiere a continuación el conde de l a Mortera la llegada de M a u r a a Madrid, cuando apenas cumplidos los quince años de edad le acuciaba ya el deseo de ser útil a los suyos. Pasa por V a l e n d a a la que llegaban los chispazos de la revolución de septiembre y se instala en Madrid, donde, por las circunstancias políticas del momento, habían de amenazarle necesariamente la bohemia o el arribismo; la vida del que, garrapateando cuartillas en las Redacciones de los periódicos o pronunciando discursos en los actos públicos, derrocha el oro de su talento convertido en vellón, o el asalto a los puestos públicos por la adulación o por las malas artes... Y Maura se libra de ambas amenazas, corroborando su caso la fe que nosotros tenemos en la fuerza de las virtudes tradi- cionales... (Aplausos. Maura, decidido, resuelto a seguir la carrera de Filosofía y Letras, por estimar ftt era ésta, urea de las más cortas, y por L a biografía de Maura, abogado, tiene l a sencillez y falta de emoción de una obra didáctica. Pasantía de Alvarez Bugallal, de Silvela (D M de Gallostra y, sobre todo, de Gamazo. Maura, enamorado de su profesión, no veranea por no interrumpir su labor. D e este modo, paso a paso, con perseverancia y tesón sin igual, va adquiriendo el bufete y se especializa en asuntos civiles. N o es asesor de Sociedades n i consultor de E m presas pero en el libre ejei- cicio de su carrera no tiene más que. una limitación: la de no aparecer nunca en estrados frente a Gamazo. Cierra su bufete cuando es llamado por primra vez a presidir un Consejo de ministros, porque sabe que muchos clientes han de buscarle por la influencia política que se le supone. Y yo tuve- -agrega- -ocasión de comprobar l a exactitud de tal creencia, porque en la primera semana después de su designación me trajeron a mí siete pleitos, a conciencia de que se los entregaban al hijo del. jefe del Gobierno. Y yo también colgué la toga y cerré mi despacho. El político Sigue el conde de l a Mortera relatando la vida de Maura, y recuerda su primera elección de diputado el año 81, y el asunto cuya defensa gratuita impulsó a sus paisanos a elegirle para que los representase en Cortes. L a austeridad de Maura, su desdén por cuanto significara premio o satisfacción de vanidad, ya que no tuvo más que el Toisón ríe Oro, que, sin embargo, había rechazado BLANCO y NEGRO E s la más hermosa de las revistas E l conde de la. Mortera, después de afirmar que M a u r a dio a su Patria cuanto le pudo dar, su hogar, su trabajo, su puesto, su sangre y su personalidad, sin que de nada le sirviera, termina su bella y notable conferencia diciendo que hubo dos mujeres en la vida de Maura que no figurarán en la H i s toria su madre y la que durante medio siglo f u é s u compañera, su mujer. S i n estas dos mujeres no hubiera sido M a u r a lo que fué. É l público, que durante la conferencia aplaudió varias veces al conde de la Mortera, le hizo al final de su disertación brillante una ovación prolongadísima,
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