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A B C. M I É R C O L E S 4 D E J U N I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20 OTRO ARTÍCULO D E L SEÑOR A L B A Don Santiago Alba, en nuestro colega El Sol, ha publicado un nuevo artículo, epílogo de los cuatro anteriores. A él pertenecen los siguientes párrafos: L a conciencia pública, puesta en pie ante la contemplación sintética, fiel, descarnada, de lo que han sido los seis años indignos- r- ignorados como eran todavía por muchos españoles en aspectos y episodios diversos- ha gritado conmigo la abominación definitiva contra los tiranuelos y los que a su sombra vivieron y en sus arbitrariedades hallaron satisfacción para la pasión o el apetito propios. L a exigencia pronta, clara, inexorable, de las responsabilidades que de sus acciones y de sus omisiones se derivan y la revocación jurídica de su tinglado inmoral y ruinoso es el primer imperativo para cada español del día. E l español del día es ya un demócrata convencido, a veces aun en las filas ultracatólicas, que quiere ser gobernado como se gobierna en las democracias del mundo, y no tolerará regresiones n i mixtificaciones, venga de donde vinieren, en la ruta hacia una plena e inmutable soberanía de la nación. Pero al mismo tiempo siente ja inquietud del porvenir y el apresuramiento de la vida contemporánea. Quiere trabajar tranquilo y atender normalmente a la satisfacción de sus necesidades materiales y de los recreos de su espíritu. Esta preocupación por el v i v i r bien es general a todos los pueblos y a todas las clases después de la gran guerra. Considero inútil entretenerse en condenarla o en justificarla, según el tem- peramento y las ideas de cada uno. E! hombre político ha de atenerse a las realidades del medio en que desenvuelva su actividad, aunque procure encauzarlas e incorporarlas al servicio de su propio designio ideal. Por ello he dicho ya en otra parte que la democracia española, para ser fuerte y durable y contender sin desventaja con núcleos tan poderosos como los que las derechas cuentan en el país, ha de establecerse sobre un afirmado de grandes intereses, que, sin daño de los principios y garantías de justicia social que inspiran hoy el gobierno de los pueblos más prósperos y cultos, constituya el cimiento del progreso político de l a nación. N o hacerlo así, pagarse sólo de palabras sonoras y fórmulas vagas, vale tanto como escribir en el agua o servir al pueblo incauto una función de fuegos de artificio: luz, ruido... y dispersión. al final. E n España, en el último siglo, políticamente hemos tenido una revolución y una restauración. E l español del día nos pide ahora una renovación, es decir, una transformación pacífica, honda y amplia del E s tado y del país, que, sustituyendo ideas, regímenes, hombres y procedimientos mediante etapas evolutivas, coloque el nuestro en la categoría y en la condición de los grandes pueblos modernos. H a de lograrse así, sin convulsiones y sin estragos, que nos alejarían del fin apetecido en vez de apresurarlo. H a n de facilitarlo o imponerlo la cultura del pueblo y el acomodo de los Poderes, que transigirán o acabarán por desaparecer. H a de obtenerse pronto, porque nuestra generación no se resigna a morir sin haber siquiera contemplado el amanecer de la nueva vida- hacia esa E s paña mejor con la que todos soñamos, que viene siendo tema de propagandas perso- nales e ilusiones colectivas desde l a catástrofe del 98. De las Cortes quiere el país que brote, no sólo, mirando el pasado, l a liquidación. de las responsabilidades de la Dictadura, sino la revisión constitucional que en lo porvenir afirme y consagre la soberanía del pueblo. Y enseguida, la reconstitución de las fuerzas económicas, agrarias, industriales y mercantiles, hoy en alarmante crisis; la nivelación del presupuesto y la restauración de la moneda nacional; la afirmación efectiva ele una justicia independiente; la reorganización del Ejército como expresión democrática de lá nación en armas; la cordial coexistencia de las regiones españolas; la transformación jurídica del régimen de la propiedad y su acomodamiento a principios de utilidad social; la revisión del arancel y del impuesto con vistas al abaratamiento de la vida, sin daño para las industrias esenciales del país; l a intensificación de la escuela y de las enseñanzas técnicas y profesionales, siquiera para que respecto a la primera sea al fin cumplida la ley Moyano, y ni un niño n i un obrero queden sin obtener hueco en las aulas; la legalización jurídica del problema sindical, adormecido o aplazado hoy, pero no resuelto; la ejecución, en suma, de un programa de realizaciones análogas a las apuntadas, de actualidad sangrante todas ellas, contenido y postulado de una acción política conjunta, en la que. el servicio del país no está tanto en las frases con que se le solicite como en las realidades tangibles de dignidad, de cultura y de prosperi dad que se le ofrezcan inmediatamente. j j es mañana 1 la ma sensación que Dental toda con la se advierte e n la b o c a es tiesa g r a d a b l e y a m a r g a U n intenso l a v a d o c o n la C r e M A R F I L elimina e l m a l s a b o r refres la cavidad buco- faríngea del zumo esta Sa se y perfuman limón anblan laá realiza fragancia la del cando dola daluz. 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