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A B C. JUEVES 5 DE JUNIO DE 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 25. Con motivo. de una indisposición, que, por fortuna, no presenta gravedad, guarda cama- ¡el general Navarro y Alonso de Celada. N o t a s del extranjero H a n estado unos días en P a r h el marqués de las Marismas y D Luis Saitorius. También han llegado a esta capital J a condesa de Ponce de León y los recién casados Sres. de Ansaldo; éstos marcharán en breve a Londres. E l próximo miércoles regresarán a M a drid los. Sres. de Pemán y D José M A l a r cón. De Barcelona, han llegado a París los Sres. de Filio! y de Sevilla y Madrid, la condesa Orlowska con su hija. -M. C. fffr- nn- -rym ESTRAGOS D E L T E M P O R A L REINANTE E n S e v i l l a V a r i a s calles inundadas. E n M a d r i d vincias. En Sevilla. V a r i a s calles inundadas tos mencionados, todos ellos gente humilde, L a parte posterior de la citada finca da a la calle del Comandante Cirujeda, por la cual baja un arroyo que parte del Hospital Militar hasta la espalda de la finca, colocada en una hondonada y frente a la cual hay un pequeño desagüe. Por efecto de l a gran cantidad de agua que el arroyo llevaba hoy y los muchos objetos que la fuerza de la corriente arrastraba, el pequeño desagüe fué insuficiente, aparte de ir por mtn meníos cegándose. Ello tuvo como consecuencia que las aguas se estancasen en la hondonada, aumentando en cantidad a cada instante. E l agua fué minando los cimientos de las pequeñas ca- ¡sas, hechos con malos materiales y construcción deficientísima, hasta que sobrevino el hundimiento de la finca. Todos los habitantes de aquellas viviendas han podido salvarse; pero en una de las casas tenían recogida por caridad a una anciana, cuyo nombre se ignora, la cual se hallaba enferma en cama y que desapareció, creyéndose que ha sido sepultada entre los escombros. Desde luego, como de las viviendas no ha quedado nada en pie, todos los muebles y todos los artículos de los establecimientos allí instalados quedaron bajo los escombres. L a desgracia ha producido gran emoción en la barriada, y, a pesar de la constante lluvia, muchos vecinos y obreros hacen? xcavaciones para salvar cuantos muebles y; objetos puedan, así como ver si logran ex- ¡traer, en el caso de que se halle entre losi escombros, a la viejecita desaparecida. Los propietarios de los establecimientos han sufrido grandes pérdidas, sobre todo uno de ellos, propietario de la tienda de comestibles, que tenía en ella varias bombo- ñas de aceite y vino, que resultaron destroi zadas. ¡j Durante la tormenta han tenido que prestar servicio constante las cuatro zonas de os bomberos de Madrid, a las órdenes de sus jefes. H a n acudido primeramente a los barrios extremos, que es donde más se han dejado sentir los efectos del temporal, y también a algunas fincas del interior. Los avisos han llegado a ser cei ca de 30, y, por consiguiente, ha sido preciso que se multiplicasen los servicios para atender a todas las peticiones de auxilio. L a mayoría de los avisos se debían a inundaciones de patios y sótanos. E n la plaza de toros se anegaron los co rrales y también las viviendas de los car- pinteros. r E n la calle Bravo Murillo, número 33, donde también fué preciso requerir la presencia de los bomberos, por inundación, sufre algunas lesiones una señora. E n la barriada de Vallecas las inundaciones han sido numerosas, y, sobre todo, por las bocas del Metro, entró tal cantidad de agua que fué preciso suspender la circulación. 1 L a tormenta de; 1 ayer. Varias inundaciones. U n a anciana desaparecida. E n otras p r o- H A N SIDO RESCATADOS E L CAPITÁN NU ÑEZ Y E L S A R G E N T O FERRER M a d r i d 4, 7 tarde. L a Dirección general de Marruecos y Colonias nos facilita, a las seis de la tarde, la siguiente noticia: E l delegado en Cabo Juby del comisario superior de Esplaña en Marruecos telegrafía, a las doce horas treinta minutos, que han sido entregados los aviadores capitán Núñez y mecánico sargento Ferrer, los cuales se encuentran a bordo del guardacostas Wad- Rás, sin novedad, habiendo salido éste para Cabo Juby. FALLECIMIENTO DE E N R I Q U E GARRO E n Sevilla, donde se encontraba temporalmente, ha fallecido nuestro querido compañero D Enrique Garro, redactor de A B C en Madrid. Desde hace algún tiempo, el vigoroso temperamento de Enrique Garro hallábase quebrantado por terrible dolencia, que fué mermando las energías físicas a nuestro camarada, sin lograr que decayeran sus ánimos ni sus facultades mentales. Garro era oriundo de. Cádiz, pero se educó desde niño en Sevilla y aquí efectuó sus primeros trabajos periodísticos, sintiéndose atraído hacia esta profesión por afición resuelta, bien asistida por relevantes aptitudes Activo, diligentísimo, Garro fué desde muy joven redactor de El Liberal, en Sevilla, y de El Noticiero Sevillano, distinguiéndose como informador. Y a con personalidad definida, trasladóse a Madrid, ingresando en la Redacción de A B C, donde prestó excelentes servicios, informativos. Afable, insinuante, poseedor de verdadero don de gentes, Garro puso estas dotes al servicio de la obra de dar a conocer los progresos industriales y comerciales de España, y, con el carácter de redactor administrativo, realizó fecundas campañas de publicidad, n i superadas n i igualadas en la Prensa nacional. Por su laboriosidad admirable mereció ser galardonado con la medalla de plata del Trabajo, y en solemne acto, celebrado en la nave de máquinas de la Casa de Prensa Española, ante todo el personal, el ministro, Sr. Aunós, le impuso las insignias de la honrosa condecoración, Enrique Garro y Cortés era buen periodista, amigo leal y adicto inquebrantablemente a la Empresa de A B C y Blanco y Negro. Cordialmente, con sentimiento fraternal, lamentamos su muerte, y al enviar el pésame a la esposa y demás familia del señor Garro, pedimos a Dios paz eterna para el alma del inolvidable compañero. Durante el día anterior no dejó de llover sobre Sevilla, agudizándose el temporal de hueve a once de la noche. E n dichas horas llovió torrencialmente, quedando inundadas muchas calles. E l servicio de Bomberos tuvo que multiplicarse durante la noche para acudir a las numerosas llamadas que recibía de lugares inundados, donde precisaban sus trabajos. Ante el Hotel Cristina se formó una gran laguna, que se extendía por toda la calle A l mirante Lobo, haciendo dificilísima la circulación. Los bomberos procedieron a facilitar la evacuación del agua estancada, en tanto el personal de alcantarillado franqueaba el paso al agua por las bocas atascadas. Ante el Hotel Majestic ocurrió lo mismo. E n la Alameda de Hércules, E l Potro, Santa Bárbara, Jesús del Gran Poder y Santa A n a insuficientes las bocas para recoger el agua llovediza, hubo inundaciones. L a circulación estuvo interrumpida durante largo rato, por diverses sitios, hasta el extremo de constituir un problema circular por aquellos alrededores. Se originaron pintorescas escenas y los vecinos adoptaron precauciones para evitar la entrada del agua en las habitaciones bajas. E n San Julián, Puerta Osario y calle Garci Pérez también precisaron los servicios del personal de Bomberos. U n a sección se trasladó a ta barriada de Amate y trabajó de firme auxiliando a los vecinos de aquellas pobres chozas, que fueron los que padecieron, más gravemente, los efectos del temporal anoche. Los daños en Amate han sido de consideración, en construcciones y menaje. A las doce de la noche cedió algo el temporal y el desagüe de las casas y calles inundadas se hizo con facilidad. Daños en el pabellón de Canarias E n algunos pabellones de la Exposición Iberoamericana, especialmente en los del Sector Sur, el agua ha causado desperfectos, fácilmente reparables, y que en nada afectan a la brillantez de las exhibiciones. Donde los daños han tenido más importancia ha sido en el bonito Pabellón de Canarias, donde hay que lamentar el hundimiento de parte de la construcción. E n M a d r i d L a tormenta de ayer. V a r i a s inundaciones. U n a anciana desaparecida Madrid 4, 12 noche. Ayer tarde, con motivo de la insistente y torrencial lluvia caída sobre Madrid, se produjeron varias inundaciones y daños. L a de mayor importancia ha ocurrido en la calle del General Ricardos, número 46 (carretera de Carabanchel) E n dicha finca, compuesta de cuatro casas de una sola planta, propiedad de don Ricardo Cancio, había instalados cuatro establecimientos modestos, entre ellos una churrería, una zapatería y una tienda de co- i mestibles, cuyas portadas daban a la faS i g u e la lluvia chada principal de la calle del General R i cardos. E n el interior de estas casitas estaMadrid 5, 2 madrugada. Durante gran ban instaladas las viviendas de les dueños parte de la noche siguió lloviendo, sin que y de algún dependiente de los establecimietial parecer el tiempo tienda a amainar.