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A B C. V I E R N E S S D E J U N I O D E 1 9 3 0 E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 6 no ha mucho, con motivo de las nuevas y profusas edificaciones del. reciente y bello barrio del Porvenir, l a poética y antigua ermita ha adquirido la categoría de iglesia filial de la parroquia de San Bernardo, renovándose con gran esplendor los cultos, muy particularmente los que se dedican a l a muy bella y peregrina imagen de Nuestra S e ñ o r a de l a Pera o del Prado. Y lo q u e f u é cementerio de canónigos es en el presente un maravilloso j a r d í n donde las rosas, y los claveles, y las violetas perfuman el ambiente con sus esencias y ofrecen a los ojos la alegría de un inefable encanto primaveral. J. M U Ñ O Z S A N R O M Á N tor de estas líneas ha podido comprobarlo en el curso de un reciente viaje, que le ha permitido establecer comparaciones entre la. vida americana de hoy y la de hace un cuarto de siglo- -percíbese por doquier una tendencia general a retardar el ritmo de l a existencia; mientras el neoyorquino de todas las clases sociales trabaja hoy menos y descansa m á s que hace veinticinco años, ocurre en Berlín todo lo contrario: los llamados métodos americanos de vida y de tra- bajo gozan cada día de mayor fervor. E l berlinés trabaja mucho y descansa poco, vive aprisa, diríase que encuentra en el a f á n continuado su principal elemento de distracción. Claro está que no faltan razones poderosas para que así ocurra. Mientras en los Estados Unidos no cesó de elevarse durante los últimos años- -por lo menos hasta el umbral de. la reciente crisis- -el nivel medio de prosperidad, mientras allí aumentaban continuamente el patrimonio y las rentas de los ciudadanos, en Alemania l a i n flación destruía las reservas de riqueza, operaba automáticamente la destitución de las clases acomodadas y provocaba, en ú l timo término, un encarecimiento general de la vida, especialmente de l a vida de lujo, sólo posible de contrarrestar, en parte, por medio de un mayor rendimiento del trabajo. D e este modo se explica que hoy sea Berlín l a ciudad m á s americana del mundo. L o es por la fiebre de construcción, por el movimiento trepidante, por la densidad del tráfico, por la prisa de la multitud callejera, por el ritmo, en una palabra. Cada día es mayor l a popularidad de Berlín entre los extranjeros, que ven en l a capital de Alemania un exponente- -el m á s típico quizá en los actuales momentos- -de l a vitalidad de Europa. Los alemanes de provincias, en cambio, muy especialmente los b á v a r o s y los alemanes del Sur, en general, amigos ante todo del v i v i r apacible, que es tradición idéntica de sus campos y de sus ciudades, aun cuando orgullosos, como alemanes, del prestigio y. del esplendor de Berlín, son menos generosos en el elogio y en la admiración que los extranjeros. E l ritmo de Berlín les desconcierta. P a r a el b á v a r o el suavo y el badense el berlinés es un hombre que- -empezando por el hablar y el pensar- -hace las cosas demasiado, aprisa, y, por lo tanto, es difícil que pueda hacerlas bien. ¿Y quién puede atreverse a pretender que estas críticas están del todo desprovistas de fundamento? U n poco de freno puesto a l ritmo expansivo de Berlín hubiera evitado probablemente l a terrible crisis financiera; y económica que l a capital de Alemania atraviesa y cuya solución e x i g i r á años prolongados de administración rigurosamente austera. U n poco m á s de prudencia en l a concepción de empresas suntuarias hubiera evitado la quiebra ruidosa de una serie de tiendas, cafés y locales de gran lujó a los pocos meses de haber sido construidos sin reparar en gastos e inaugurados con pompa inusitada. Los raudales de luz que de noche se derraman sobre l a K u r f ü r s t e n d a m m y l a Friedrichstrasse no son siempre, como pudiera creerlo el viajero deslumhrado, raudales de oro, y en el ritmo de Berlín, aun cuando surgido de un potente impulso de vida y de trabajo que nadie puede discutir a l a capital de Alemania, hay también elementos de artificio cuya extirpación sería en alto grado conveniente para el futuro desarrollo normal de l a urbe. Diríase que B e r lín- -como Europa toda, como el mundo entero- -siente l a necesidad de hacer un alto en la marcha y pasar balance de fuerzas antes de volver a emprender el camino con nuevos alientos. Berlín, mayo, 1 9 3 0 ALFREDO MANES ABC E N BERLÍN El ritmo de la ciudad ¿Cómo traducir al español l a palabra lempo en l a acepción que a este vocablo latino suele dársele modernamente en A l e mania y, sobre todo, en B e r l í n? Escojamos para ello, a falta de otra mejor, l a palabra r i t m o pero cuidando de hacer observar que aun cuando se admita la posibilidad de que el ritmo pueda ser m á s o menos acelerado, m á s o menos intenso, el alemán y el berlinés de nuestros días sólo hablan de ritmo -tempo- -para dar una idea de celeridad y de intensidad. ¿N o es acaso el ritmo de B e r l í n m á s acelerado e intenso que el de cualquier otra ciudad de E u r o p a o de América. N a d a hay, contra lo que pudiera creerse, de exagerado en la pregunta. Berlín es hoy una ciudad de movimiento tan precipitado, quizá, como Nueva Y o r k y con tendencia- -al revés de lo que en Nueva Y o r k ocurre- -a seguir precipitándose. Mientras en la capital de los Estados Unidos- -el au- TRIUNFARA SIEMPRE Porque no existe ninguna fórmula, A N T I G U A N I M O D E R N A M A S C I E N T Í F I C A N I T A N E X P E R I M E N T A D A como la del Sello Yer, lo que fácilmente puede comprobarse C O M P A R A N D O E S T A con todas sus similares. El mejor para curar D O L O R D E C A B E Z A M U E L A S Y OÍDOS, GRIPE, ENFRIAMIENTOS, J A Q U E C A S NEURALGIAS, D O L O R E S C O S Y N E R V I O S O S y todos los especiales de la M U J E R REUMÁTI- Con la fórmula a la vista que acompaña a cada cajita de Sello Yer (Y N O C O N D E C I R L O E N L O S A N U N C I O S) E S T E A C R E D I T A C I E N T Í F I C A Y P R Á C T I C A M E N T E que no ataca al corazón, no produce sueño, ardores de estómago ni gasirorragias, como otros similares. 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