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A B C. V I E R N E S 6 D E JUNIO DE 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. Inmediatamente de dar el enterado la es- esposa la infanta doña Beatriz, el gober ¡ación del dirigible cambió la onda, inte- nador civil, conde de San L u i s alcalde de rrumpiendo su comunicación con la Base la ciudad, conde de Halcón, y el general Aérea, que pudo observar, no obstante, las Kindelán. llamadas del Zeppelín a la estación de Rotterdao. L o s representantes de A B C S e r e a n u d a Ja comunicación A las once y media dé la mañana la radio cíe Tablada llamó al Zeppelín, con objeto de transmitirle un despacho del ieíe superior de Aeronáutica, dirigido al infante D. Alfonso de Orleáns, a quien agradecía otro despacho por él cursado, felicitándole por el magnífico viaje y deseándole feliz término. Después dé dar el enterado, la estación del irigible cursó otro radio, solicitando se tuviesen prevenidas algunas viandas para sesenta personas. E l Sr. L o r i n g preguntó por radio más tarde si necesitaban provisión de hidrógeno, gasolina y agua, respondiéndose desde el aeróstato negativamente. E l Graf Zeppelín sobre Sevilla A las tres y media de la tarde apareció sobre Sevilla la figura majestuosa del Graf Zeppelín. Los sevillanos, a pesar de estar ya familiarizados con el grandioso espectáculo, se lanzaron a la calle, a g ozar nuevamente de él. E l dirigible pasó sobre la ciudad, tomando luego rumbo hacia la ribera de Huelva, en cuya dirección se perdió. Petición de datos E l comandante Maldonado, que, como se sabe, es quien dirige las operaciones de retención y amarre, apenas divisó al aeróstato gigante, comunicó con el teniente coronel Herrera, pidiéndole datos de hora exacta del aterrizaje. E l teniente coronel Herrera respondió inmediatamente que apenas amainase el chubasco que estaban sorteando, aterrizarían, advirtiendo que ios pasajeros que habían de embarcar debían estar dispuestos a las cinco y treinta, pidiendo que se tuviera dispuesto el mapa meteorológico de la Península ibérca. E l aterrizaje Las cinco de la tarde, cuando el Graf Zeppelín volvió sobré el aeropuerto, sobre el que dio una vuelta completa dé Oeste a Este, buscando, sin duda, vientos favorables para el aterrizaje. N o debió encontrarlos en esa dirección, por lo que nuevamente enfiló, la ribera. de Huelva, retornando á poco en dirección contraria. Los soldados de Aeronáutica, dirigidos por el comandante Maldonado, ocuparon sus puestos, quedando listos para la operación de amarre. E l aeróstato, proa al viento, un tanto arrachado, se inclinó varias veces para perder altura, ayudándose de sus potentes motores para frenar. A las cinco y minutos soltó los cables, que fueron retenidos rápidamente por. las tropas de Aeronáutica, y poco después, sujeto por la barquilla el enorme cetáceo del aire, descansaba, en tierra. L a operación fué realizada por los ingenieros militares con la misma precisión que en veces anteriores, a pesar de no ser favorables las condiciones del terreno, encharcado por las lluvias del miércoles, ni las atmosféricas, por la perturbación reinante en la región andaluza. E l pasaje desembarca E l primer pasajero que desembarcó fué el teniente coronel Herrera e inmediatamente después S u Alteza e! infante D. A l fonso de Orleáns, que fué recibido por su poca parte en nuestro encogimiento natural. Pero todo temor se desvanece ante M e gías y- García Sanchiz, que prende pronto el espíritu del repórter en ¡os hilos de su pal- abra afiligranada como una blonda de encajes. Recuerdan primero algunos detalles de la ovacionados vida á bordo, que ya dieron en sus extractos Descendieron los demás pasajeros que radiotelegráficos, amenos e interesantes habían de quedarse en Sevilla, y, por últisiempre, destacando el afecto con que les mo, los representantes de A B C, el ilusrecibió Nueva Y o r k la ciudad fantástica, tre biólogo doctor Jerónimo Megías y el sugeridora de unas Mil y una noches del admirado literato Federico García Sanchiz. siglo. XX, A l darse cuenta el público más cercano Lá. insignia del Zeppelín en la solapa de de la presencia de los representantes de la ari ie. ricána bastaba para que todas las A B C por la figura inconfundible de G a r puertas se abrieran ante los viajeros de l a cía Sanchiz, prorrumpió en aplausos, que aeronave gigante. rápidamente se extendieron en lá multitud, Desde el sábado, día en que llegaron a al conocer la causa, culminando en una ovaLakehurst, los agasajos no cesaron. ción cerrada. Recuerdan el almuerzo del lunes con L ó Federico García Sanchiz, sorprendido pez Mezquita, el artista ilustre; Megías hapor el entusiástico recibimiento, se detuvo bla de sus conferencias con el famoso bióun momento en la escala, correspondiendo logo Báhzhaf, y ambos citan como intereafectuosamente con saludos a lá efusividad santes sus conversaciones con el subdirector con que le recibían los sevillanos. de La Prensa, de Nueva Y o r k Torres PeDescargáronse después rápidamente las rona. mercaderías y correspondencia, no tománDespués, el asalto de los reporters que dose las provisiones pedidas por radio. quieren indagar sobre el asunto de la supresión de la escala en L a Habana. O t r a vez al aire Comentarios luego sobre la irritación, por tal- causa, del redactor jefe de la gran Seguidamente embarcó el único pasajero prensa alemana Ullstein, Kdauder, que puque el dirigible tomó en Sevilla, que es el blicó en el Times, de Nueva Y o r k un arSr. Herráiz, no haciéndolo la duquesa de tículo furibundo, quedándose luego en tiela Victoria, l a que avisó al aeropuerto su rra con un pretexto fútil. decisión de no realizar el viaje hasta F r i e Y así nos cuentan pintorescos incidentes drishafen. de su corta estancia en tierra de libertades, A las cinco y media el doctor Eckeher donde 110 la tenían para beber a su antojo, salió a la escala para dar las disposiciones viéndose precisados a realizar m i l diablude partida. ras para burlar la ley seca. E l Zeppelín, como se ha visto por lo anY después del debido elogio a la jugote: or rnente dicho, no amarró al poste, quesidad exquisita de las frutas californíanas, dando retenido como la vez primera. comienzan la narración de la para ellos E l comandante de la aeronave dio persoúltima etapa Lakehurts- Sevilla. nalmente la orden de soltar los cables, en A las tres cuarenta y cinco del lunes, un cuyo momento el público prorrumpió en aplausos, rindiendo así el debido homenaje autobús les condujo a la estación de N u e va Jersey, donde un tren alegre, de magaal sabio doctor Eckener. zine, muy yankée, -está preparado para conE l aeróstato libre ascendió rápidamente ducirles a Lakehurts. y a poco se perdía de vista- en dirección Desde él, el adiós a la mole de la estatua Sur, en el momento inicial de un fuerte de la Libertad, que parece esperar la suya. aguacero que descargó sobre el aeropuerto Luego, la llegada á Lakehurst, donde les y terrenos colindantes, no obstante. lo cual acoge el Club de los Soldados de Aviación, el público siguió entusiasmado las evolu. ciones del Zeppelín, agitando en alto som- habilitado al efecto. A las nueve de la noche, un autobús les breros y pañuelos en señal de despedida. conduce al gran hangar, -donde el Graf Zeppelín se encuentra aparejado con el Los Angeles, que Alemania cedió a Norteamérica én cumplimiento de una de las cláusulas de! tratado de paz con que se liquidó la gran guerra. Soldados que se mueven, a una voz reforzada a través de enorme bocina, y el poste E l triunfo técnico y el fracaso de amarré montado sobre orugas, sale fuepolítico ra del cobertizo. E l pasaje embarca y a las diez, cuando Raras veces, como en el caso presente, la noche ha cerrado, el aeróstato se eleva, tiene un reportaje dificultades para él pedespidiéndole el gentío moviendo pequeñas riodista linternas con sus fantásticos calados de L a principal estriba en la necesidad de luz. sostener un diálogo con el conversador por García Sanchiz habla ahora de la inquieexcelencia, con Federico García Sanchiz, tud que había en el pasaje, temeroso de que que ha llegado a hacer de la charla en esel comandante del dirigible no sacase a tilo familiar un arte difícil, del que es i n éste por. Nueva York, inquietud que prondiscutible maestro de maestros. to- se disipó al verse sobre la ciudad de Y aún. la dificultad se agrava, desde el la fantasía, que pasaron por tres veces. momento que. en- el diálogo ha de interveFederico. se muestra reservado sobre esnir, con sus- acotaciones ponderadas, para marcar el matiz de la intención, un ter- ta impresión, ya que ha de ser objeto de Una de sus admirables charlas, pero el doccer personaje, el doctor Jerónimo Megías, tor- Megías interviene, para decirnos que que se ha revelado en el viaje magnífico las tres vueltas sobre Nueva York valen el como repórter de calidad. viaje, Así, con cierta timidez por las. razones Después refieren la. salida al mar, sobre apuntadas, -hemos llegado junto a los homel que hicieron la comida al filo de la mebres del. día, ¡que han sido- nuestros repredía noche, sentantes, para hacernos ver, a través de. sus manifestaciones, tierras diveisas, homE l predominio yanqui bres de- diferentes razas y costumbres y aun de ideas diferentes, casi desde donde los ven Cuentan ahora- Megías y García Sanlos ángeles. chiz, cómo desde Lakehurst, la oficialidad, que siempre había alternado con el pasaE s a superioridad espiritual, ha tenido no t H a b l a n los representantes de A B C
 // Cambio Nodo4-Sevilla