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ABC. SÁBADO 7 D E JUNIO DE 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 11 un cuarto de siglo en la extracción del aceite predominaba la molienda con las piedras cilindricas movidas por tracción animal, la presión con prensas de viga, los escaldados de. lá pasta. L a aceituna trabajada era la almacenada largamente en los trojes, que, herida en la recolección por las pértigas de los vareadores, sufría fermentaciones que perjudicaban al aceite en su olor y sabor. H o y la potencia de las fábricas modernas reduce el entrojado; los motores eléctricos mueven los nuevos molinos, provistos de batidoras; el prensado emplea aparatos hidráulicos y otros perfeccionados, y en la separación del aceite del agua de vegetación se emplean métodos que disminuyen la aireación. P o r último, es en España donde los procedimientos, basados en la centrifugación y la capilaridad, cuentan con mayores y más positivos adelantos. A c e i t u n a de conserva E l olivo es esencialmente un árbol f r u tal, pues la aceituna contiene, ya formado, el aceite que las almazaras se limitan a extraer. Pero además dicho fruto, consumido directamente, concurre a la alimentación del hombre previa la eliminación, por l i x i viación, de su principio amargo o simplemente preparado por desecación. L a aceituna de conserva tiene una composición que justifica la reputación de a l i menticia de que ha gozado desde tiempos muy remotos. S u riqueza centesimal de elementos nutricios es: Materias nitrogenadas, 0,70 por 100; materias amiláceas, 8 materias grasas, 14; salinas, 0,42. H o y ya es muy importante esta forma de consumo, pero ha de serlo, como se merece, cada día más. L a principal nación, tanto en producción como en exportación de la aceituna en conserva, es España. A más de 400.000 quintales métricos asciende la cantidad de aceittma dedicada a las diferentes preparaciones comestibles, representando el 5 3 por 100 de la mundial. Nuestros mercados más i m portantes son los Estados Unidos del N o r te, de América, las Repúblicas suramericarias y los países norteños de Europa, donde nuestras marcas obtienen especial predilección. 1 de jornales, y la siembra de ¡os interliños en el período de formación del olivo le ha ido compensando de sus esfuerzos. Con todo esto se comprenderá el benéfico carácter socializador del cultivo del olivo, cuya amplificación ha aumentado el valor de millares y millares de hectáreas de terrenos baldíos, que de menos de un centenar de pesetas han pasado al de dos mil, y aún más, sin haber perdido de su anterior aplicación, ya que el ramoneo y los residuos de la poda suplen con exceso el escaso pasto y las flojas leñas que antes suministraban. De esta transformación se ha beneficiado, no sólo la r i queza privada, sino la pública; el trabajador y la nación entera, por el aumento de los recursos contributivos del Estado y los efectos de la exportación en el valor de la moneda. Bien merece, por todo ello, que todos, particulares y Gobiernos, defiendan la olivicultura nacional, que hoy atraviesa por amargo trance. L a olivicultura, la cuestión social y la riqueza pública Aunque el cultivo del olivo sea de carácter extensivo, no deja de ser uno de los que más brazos ocupa, y su desarrollo ha influido en el bienestar de la clase obrera. L o s buenos precios del aceite se tradujeron en aumento del número y del estipendio de los jornales a p l i c a d o s a las l a bores, a la recolección, al trabajo de las fábricas. E n la época de la recogida no bastan ¡os obreros indígenas, y de provincias lejanas acuden a Andalucía nutridas cuadrillas de trabajadores a ocuparse en la campaña de la aceituna. -L a naturaleza de este trabajo permite la aplicación a él, no sólo de los hombres, sino ¡e las mujeres y muchachos: el aceite da para todos, y la familia obrera se resarce entonces del paro obligado en los meses de forzada inacción. Donde el terreno abunda el desarrollo de las plantaciones ha favorecida la difusión de l a propiedad, merced a la costumbre de conceder a Jos jornaleros el hoyado y cuido de la plantación de sus fincas, en las cuales, una vez criados los pies e iniciada en éstos la fructificación, se parte la plantación, pasando así el plantador a propietario. E n Jaén y en algunos pueblos de Córdoba esto ha sido muy frecuente. Las operaciones las ha realizado el trabajador en las épocas de falta rando que corresponde a los funcionarios todos del Catastro, tanto técnicos en sus especializaciones y jerarquías como administrativos. Y en lugar destacado al director, general, cuyos alientos e impulsos mantuvieron la tensión indispensable para la conti- nuidad y coordinación de esfuerzos que requieren siempre las obras colectivas. Cumplido este deber de gratitud cortés hacia el señor vizconde, y de justicia estricta hacia el personal del Catastro, acudo de nuevo a la hospitalidad de esta magnífica página agraria de A B C para recoger alguno de los comentarios que la referida Memoria inspira al ilustre procer, agrónomo esclarecido. Alcanzando hoy el trabajo catastral a escasos 20 millones de hectáreas, que representan sólo el 40 por 100 de la extensión del territorio nacional, no cabe atribuir a Jos resultados que aquélla resume carácter de generalidad, siempre deseable, sobre todo considerando que dicha extensión correspon (Continuará. de a la parte meridional de España, a las J. M A N U E L P R I E G O provincias cuya latitud está por debajo de Ingeniero agrónomo. la de Madrid. Sobre ella sólo se ha ultimado trabajo catastral en porción relativamente las leonesas y castellanas, y no A S P E C T O S D E L P R O- pequeña deQuedan por hoy completamente en todas. fuera de las estadísticas los reinos de G a l i B L E M A AGRARIO cia, Asturias, Aragón, Cataluña y las proE l señor vizconde de E z a al juzgar con vincias insulares. También las vascas y N a elogio las estadísticas formuladas reciente- varra, sobre las cuales no ha de llevar el mente por el Servicio catastral de la Rique- Estado trabajos de catastro. za rústica, adscrito al ministerio de HacienCon las naturales reservas respecto al teda, tiene la bondad de entregarme sus plácemes para que yo los distribuya equitati- rritorio no catastrado, cabe asegurar con el vamente entre el personal que ha dado cima señor vizconde, y de acuerdo con la Memoria que comenta, que el absentismo, como a una labor que supo convertir la Memoria mal de la agricultura española, no alcanza administrativa, fría y árida, en instrumento ni con mucho la extensión que corrientevivo, cálido, educador de la profesión agrímente se le atribuye, ya que los dos tercios cola de los terrenos aprovechados (cultivados e M u y agradecido a la alabanza que adju- incultos) se explotan directamente por sus dica en gran parte a mi labor personal, es dueños, los cuales, por esto, no pueden estar de justicia que le rectifique en esto, decía- alejados n i material n i espiritualmente de los predios, sobre todo considerando que, según los estados de distribución del dominio, las tres cuartas partes de los propietarios lo son de menos de cinco hectáreas. N o ha de variar mucho esa proporción de cultivadores directos ni de extensiones. medias de la propiedad individual ni en Aragón ni en Cataluña. D e Galicia, Asturias y pro- vincias limítrofes de Castilla y León sí pueden esperarse variaciones importantes cuando puedan resumirse catastralmente sus elementos agrosociales. MADRID Conviene poner de manifiesto un hecho Travesía del Arenal, 2. que se destaca vigoroso de la estadística, y BARCELONA que seguramente perdurará en todo el terri- i Rambla de Cataluña, 24. torio, por lo menos en el de las provincias, no bañadas por el mar Cantábrico. Este hecho BILBAO es el efecto intensamente colonizador del ar- Gran Vía, 35. bolado; colonizador, no y a sólo en el sentido OVIEDO estricto de adscribir tierras a. manos eficaces y humildes que ansian poseerlas o por lo Melquíades Alvarez, 6, entio. menos cultivarlas, sino en el más trascendenSAN SEBASTIAN te de atenuar el absentismo, acortando l a Garibay, 22. distancia material entre propietarios y predios, para que sean explotados éstos direcSANTANDER tamente y corran solos aquéllos, por consiBlanca, 7, entio. guiente, los riesgos y contingencias de la SEVILLA producción agraria, sin eliminar por esto Francos, 21. mano de obra para el cultivo; antes bien, ampliándola considerablemente. VALENCIA E s el arbolado, en efecto, con el viñedo, Paz, 3. un capital incorporado a la tierra mediante VIGO algunos años de abstención de rentas y aporVictoria, 8. tación de mejoras, que puede desmerecer y aun aniquilarse cuando se le explota con culZARAGOZA tivos codiciosos o descuidados. Sólo la clara Plaza Constitución, 4. percepción del dueño, ponderando las ventaTodos los establecimientos M A- jas del presente con las previsiones del porDAMÉ X remiten catálogos y ex- venir, acertará con el cultivo que armonice la integridad del capital vuelo con su máxipiden a provincias. mo rendimiento. MADAME X t
 // Cambio Nodo4-Sevilla