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PARÍS, Derecha: DOS EXPOSICIONES de Criptogamas. Izquierda: Exposición de Horticultura, inaugurada recientemente. Un curioso ejemplar de seta, cogido en los alrededores de París, presentado en la Exposición en l a Mancha y 32 en la Andalucía hética, que se reducen a 18 en las altitudes peni- béticas. Hacia el Este, sobre todo, acusa el arbolado sus más altas proporciones, con 50,9 hectáreas por cada cien de cultivo. E n proporciones semejantes varían también las densidades demográficas. E l árbol acogiendo siempre bajo su sombra redentora a su hermano el hombre... que suele hacer de Caín algunas veces, sobre todo con el árbol forestal. Quiero hacerme cargo, para termmar, de una sugestión del señor vizconde relativa a las aparcerías. Dice en su interesante comentario, que, a pesar de la escasa proporción en este género de explotaciones de nuestra agricultura, en esta forma de cultivo radica el secreto del éxito o del fracaso de los regadíos que vayan implantándose a medida que concluyan las obras hidráulicas en construcción, aunque siempre q. íede en pie la grave dificultad de finansar el campo Ofrece con este motivo dar cuenta de la nueva forma de aparcerías que tiene en ensayo y que es interesantísima, según mis noticias. Admite, en efecto, ese tipo de explotación diversidad de formas y modos. E n las aparcerías que hasta ahora ha producido la agricultura de algunas regiones peninsulares aporta el propietario, con la tierra, los animales de labor y sus aperos; el aparcero, capital de cultivo y gestión directora, y luego se reparten los frutos en proporciones diversas, según la naturaleza de éstos y la clase de contratos. Quedan así compartidas las contingencias y riesgos de la producción agraria entre el propietario de la tierra y el aparcero. Pero cabe evidentemente diversidad de proporciones entre lo aportado por uno y otro al acto productivo y en la distribu- Este hecho de elemental economía agraria se revela elocuentemente en l a estadística catastral, que pone de manifiesto la proporción notable de explotaciones directas en los terrenos cubiertos de arbolado o viñedo. Del cuadro de la página 103 se deduce, mediante sencillas operaciones aritméticas, oue en cada cien hectáreas cultivadas, la distribución entre las explotadas directamente y las dadas en arrendamiento es como sigue: Cultivos. Herbáceos: R e g a d í o Secano Conjunto Arbolado y viñedo: Regadío Secano Conjunto Explotación directa, Arrendamientos y aparcerías. 42.6 38,5 38.7 57.4 61.5 61,3 71,8 80,0 79,6 28,2 20,0 20,4 Evidente es, pues, l a superioridad agrosocial del arbolado, y sobre todo del arbolado de secano, sobre el cultivo herbáceo. ¡N o era exagerada la franciscana invocación de Costa cuando llamaba hermano al árbol; hermano y redentor de l a agricultura española! E s de notar, además, que las extensiones relativas del cultivo arbóreo van sensiblemente en aumento cuando desde la submeseta surcada por el Duero se desciende al M e diterráneo, lo misino caminando hacia el Sur que hacia el Este. Así, en cada cien hectáreas de terreno cultivado sólo hay cuatro en las tierras que vierten a aquel río, contra- 15,7 en las provincias centrales, 16,7 ción de frutos, pudiendo darse por segu ro que la fórmula del señor vizconde garantizará cumplidamente ambos intereses concordantes y. el interés nacional adscrito al inmediato e inteligente cultivo de las tierras que redime de la sequía el sacrificio del Tesoro público, sacrificio que es, en suma, el de todos los contribuyentes. Y lo menos que pueden hacer los beneficiarios directos de él es imponerse a sí mismos los necesarios para l a inmediata y fecunda explotación de la mejora agraria a tal costa lograda. Obra patriótica será, pues, la nueva fórmula de aparcerías, si las hace prosperar en otras tierras que no sean las áridas a que están hoy casi exclusivamente adscritas. P a rece, en efecto, que la eventualidad de l a producción propia de esas, más que de ningunas otras tierras, es obstáculo para el arrendamiento en forma que no sea la de aceptar el dueño participación equitativa en dicha eventualidad; que es máxima en los países más frecuentemente azotados por persistentes sequías. P o r eso alcanza esa forma de cesión de l a tierra su más amplia aplicación en las provincias de menor pluviosidad, las de Almería y Murcia, la región sudoriental. E n ella cubren las aparcerías el 24 por 100 de la extensión total explotada (cultivada e inculta) proporción que desciende al siete en la levantina, al 6,5 en la Mancha y al 3,3 en l a Andalucía hética, y a insignificante proporción en las demás regiones. ¿Logrará la fórmula del señor vizconde de E z a sacar las aparcerías de esa limitación puramente climática y convertirlas en instrumento de propagación de los nuevos regadíos? Así debemos esperarlo con el ánimo dispuesto a la alabanza y a la imitación, ENRIOUE A L C A R A Z Ingeniero agrónomo.