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los admirables bronces franceses, italianos, alemanes y de algunas otras naciones, y compárense con la mayor parte de las obras fundidas en España. E l busto- retrato del doctor Egaña, también obra de Huerta, peca de exceso de minucia; tal vez sea obra de fecha atrasada. Eugenio Hermoso, el pintor extremeño preocupado hondamente estos días con el problema de renovar su arte, concurre también como escultor, exhibiendo el busto autorretrato (bronce) que expusiera no hace mucho en un salón de Madrid. E n tocante a parecido, nada cabe pedir. Excelentemente captada la impresión, llevada hasta el más tenue matiz del gesto, acusa esta obra bien claramente la condición principal del artista: su condición de pintor que busca en los altibajos de la forma la sensación del color. Mal de fundición y de pátina, merecía haber sido fundido por manos más expertas. Si los escultores españoles que desean ejecutar obras en bronce han de ser atendidos, ya va siendo tiempo de que cuenten con una industria auxiliar de fundición que sepa distinguir entre una obra de arte y la pieza de un arado de vertedera... U n escultor interesado por la modernidad de la forma escultórica- -Mario V i ves- -exhibe dos cabezas femeninas en barro cocido, ejecutadas con estudiada rudeza, en busca sin duda de más fuerte expre- sión y lozanía. Aun sin estimarlas obras afortunadas, ofrecen, a nuestro juicio, gran superioridad sobre las menudas figuritas que en número extraordinario expuso recientemente en el Museo de Arte Moderno y en el Círculo de Bellas Artes. Lorenzo Coullaut Valera limitó su envío a un busto en mármol, retrato de una señorita, obra ejecutada con delicadeza de matices, dentro del credo academtcista del autor. Por cierto que en esta Exposición hace su primera salida el joven escultor- -casi un niño- -Federico Coullaut Mendí- gutía hijo del anterior) cotí la obra Maier Salvataris, talla en madera, que, ciertamente, no necesita acogerse a la benevolencia (que sifempre inspira el comenzar de un viviri Quintín de Torre, el conocido escultor imaginero, concurre con una figura decorativa en- bronce, destinada a un jardín. Titúlase La- Farsa, y en ella se ofrecen aciertos. E n la misma sala, el escultor Ramón Llisas exhibe el Retrato del escritor Jnait Bordas, obra (bronce) modelada respetando esa impresión primera, en la que muchas veces se aprecia gran espontaneidad y frescura. Otro retrato (cabeza en bronce) de Carlos Ridoure presenta ese aspecto de tipo pictórico, en el cual parece adivinarse el color. Buscando simplicidad se corre el peligro de caer en pecado escultórico de muñequería y aun de simpleza. Francisco Pérez Mateo, en Boxeadores y el AGUSTÍN BAIXESTER. PASTOR DEL MAESTRAZGO (MADERA) arbitro, ha esculpido tres tipos de una fauna grotesca. Danzarina moderna, de José Planas, mereció comentario reciente, con motivo de su exhibición en la sala del Heraldo de Madrid. Cock- tail, un tanto absurdo, de influencias chinas, cambodgianas y de otras lejanas c i vilizaciones orientales más que obra seria, ea síntoma de fuerte y pasajero sarampión estético que está pasando este escultor, de indudable talento. E n Cabeza de mujer se nos muestra más equilibrado, aun cuando un dibujo vacilante resta valor a la obra. Á g u s tín Ballester, en su talla de madera Pastor del Maestrazgo, aparece afortunado y expresivo, ahondando en la investigación de los resortes psicológicos. ¡Lástima que la otra obra que exhibe sea tan lamentable! Una Eva- -tema eterno- de J u a n Bautista Palacios, es deliciosa figurita en madera (unos treinta y tantos centímetros) ejecutada con notable virtuosismo, recordando las figuras de un orfebre del R e n a c i miento. Otra Eva, de Carmelo Vicent, asimismo en madera, pero de dimensión aproximada al natural, no supera al Huertano, de este mismo artista. Dos obras de EnriADOLFO AZNAR. BUSTO D E MONque Pérez ComendaSEÑOR TEDESCH 1 NX (BRONCE) dor- -Figura para un estanque y Busto de mujer- -destacan entre lo mejor de esta Exposición. L a primera es un bello desnudo de cierto sabor clásico modernizado, ejecutado en piedra de veta singular, que más bien semeja limpia y rica madera, aumentando el efecto suave tinte de tono ligeramente ocre. L a segunda, labrada en piedra rojiza, es. obra de. excelente calidad, con trozos en los que se ha obtenido afortunadísima morbidez. E l tono rojizo de la piedra hace desmerecer la obra, con vulgar efecto de tierra cocida. Otra escultura de Torre Isunza, titulada Reposo, interpreta españolísimo tipo de gitana. L a forma del traje, con falda de volantes que comienzan muy por debajo QUINTÍN D E TORRE. LA FARSA (BRONCE) MANUEL ALVAREZ- LAVIADA. DRÍADAS (YESO)
 // Cambio Nodo4-Sevilla