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Cómo se conserva en Valencia el recuerdo del Rey don Jaime I ALENCIA no ha olvidado en ningún momento al M o n a r c a aragonés que la l i bertó del poder de l a morisma. Desde la remota fecha del 28 de septiembre de 1238, en que fué izado el pendón de los ejércitos del R e y D o n Jaime I, en la torre de A l i- B u f a t de l a ciudad, hasta l a fecha, siempre V a lencia se mostró agradecida con el fundador de este reino, y es que el pueblo valenciano no puede olvidar que el conquistador de esta tierra no se limitó a ser u n caudillo, como tantos otros de aquel período, que, al frente de sus tropas, ganaban batallas y rendían ciudades, sino que fué, además, quien abrió los cimientos y construyó los sólidos muros de u n reino, que, andando el tiempo, había de ser uno de los más ricos florones de la antigua C o r o n a de Aragón. A ú n se conserva, del tiempo de la Conquista, la costumbre, el día de S a n Dionisio, 9 de octubre, fecha de l a entrada de los Ejércitos de D o n Jaime en la ciudad, de confeccionar en las confiterías un dulce especial que se llama pinletes y tronadors, con cuyas golosinas los novios obsequian a sus prometidas, envuelto este dulce en u n pañuelo de seda, de donde viene l a frase valenciana, de fer el mocador y hasta hace poco se conservó la solemnidad de celebrar en dicho día una procesión cívica, presidida por los Jurados de la ciudad, l a cual se dirigía al monasterio del P u i g l a Covadonga de nuestra gloriosa epopeya de la Conquista. D e aquella procesión queda, instituida en nuestro tiempo, la visita de Lo Rat Penat y del Ayuntamiento a la estatua ecuestre del glorioso M o narca, erigida en l a plaza del Príncipe A l fonso, en l a fecha mencionada, para pronunE L MONUMENTO ERIGIDO POR INICIATIVA D E LOS POETAS E HISTORIADORES VALENCIANOS EN L A PLAZA D E L PRINCIPE ALFONSO A L CONQUISTADOR D E VALENCIA ciar algunos discursos y depositar varias coronas de flores. L a ciudad guarda, como preciadísima r e liquia de su Conquista por las armas c r i s tianas del R e y aragonés, el pendón que fué izado en señal de rendición, u n tosco trapo, sobre el que están pintadas las barras de Aragón. L a autenticidad de esta enseña j a más se ha puesto en duda. E s más, los h i s toriadores señalan paso a paso, desde que fué izada, el punto donde se. conservó hasta llegar a manos de nuestro Ayuntamiento, en cuyo A r c h i v o se guarda, juntamente con otra bandera, también veneranda reliquia de los tiempos torales, más conocida con el nombre de la Senyera. E n l a Crónica del Rey don Jaime, copiosa fuente histórica de la Conquista de l a ciudad por las tropas cristianas, se consigna este párrafo, que es la ejecutoria del mencionado pendón: Y cuando llegó la h o r a de vísperas del otro día enviamos a decir al R e y y a l arráez A b u A l m a l a f que, para que supiesen los c r i s tianos que V a l e n c i a era nuestra, y que no les hiciesen daño alguno, pusiesen nuestra senyera en la torre, que ahora es del T e m ple; a l o que dijeron que les placía, y f u i monos entre el Real y. la torre, y cuando v i mos nuestra senyera en lo alto de l a torre descabalgamos... O t r o recuerdo del invicto M o n a r c a c o n serva l a c i u d a d el escudo de guerra del Rey, cuando tomó V a l e n c i a así como el freno de su caballo. E r a antigua costumbre que el caballerizo del Soberano tuviese por gaje de la conquista, de cada ciudad el escudo, las espuelas y el freno del caballo que S u Majestad usase el día de l a entrada. Cuando fué conquistada Valencia era caballerizo D J u a n de Pertusa, uno de los ascendientes del actual marqués de M a l f e r i t y a aquel ilustre noble correspondieron aquellas preseas, quien las puso a disposición del Cabildo de nuestra Catedral, el cual las c o locó en su iglesia. Durante varios siglos estuvieron todos estos objetos reunidos sobre uno de los muros del altar m a y o r pero p r i mero desapareció u n a de las espuelas, y en nuestros tiempos, allá por el año 1902, una mañana se echó de menos l a otra espuela. S i n duda alguna debió caer del escudo d o n de estaba colgada y ser recogida por algún individuo, que n i siquiera se daría cuenta del valor de aquel objeto, valor exclusivamente histórico, pues dicha espuela, completamente enmohecida, n o ofrecía ningún atractivo. E l Cabildo hizo algunas gestiones para ver si podía recuperar aquella presea de la C o n quista, pero todo fué inútil. Guárdase en el A r c h i v o municipal una espada, atribuida, igualmente, al R e y D o n Jaime. E r u d i t o s historiadores valencianos han impugnado esta procedencia, fundándose en razones de mucho peso; pero la c i u dad continúa guardándola como perteneciente al M o n a r c a aragonés, respetando, sin duda, la veneración con que la conservaron las generaciones de varios siglos. ¿Retratos del R e y conquistador? U n o se guarda en nuestro A r c h i v o municipal, de cuerpo entero, procedente de la antigua Casa V RETRATO D E L REY í JAIME. QUE SE CONSERVA EN E L ARCHIVO MUNICIPAL