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MADRID- SEVILLA 3 DE JUNIO DE 1930. NUMERO EXTRIO. 2 0 CTS. E L PRINCIPE CARLOS SERA, PROBABLEMENT E HOY, REY D E RUMANIA Carlos 11, rey de Rumania Carlos I, primer Rey de Rumania, era tío del padre del príncipe, que hoy asumirá probablemente el nombre de Carlos II. El probable sucesor de su propio hijo en el Trono es, pues, un Hohenzoüern- Sigmaringen, por su padre, y un Sajonia- Coburgo- Gotha, por su madre. La viuda del Rey Fernando, que se distingue por su vasta cultura y su talento de escritora, ha honrado varias veces con su firma este periódico, últimamente con una serie de artículos sobre España, a donde había venido para visitar a su hermana menor, esposa del infante D. Alfonso de Orleáns. Carlos nació en 1893, en Sinaia, residencia veraniega de los Reyes de Rumania, situada en los Cárpatos, cerca de la antigua frontera húngara. Desde la formación de la gran Rumania, de más de dieciocho millones de habitantes, la frontera con Hungría pasa mucho más al Norte y al Oeste, y Sinaia ocupa ya una posición casi céntrica. El 10 de marzo de 1921, Carlos contrajo matrimonio con la princesa Elena, hija del Rey Constantino de Grecia, y diez meses más tarde nació el príncipe Miguel, hijo único del matrimonio. Pero antes de su enlace con la princesa griega, Carlos había conocido ya las dulzuras de la vida de ser marido y padre, y con esta novela de amor, comienza la larga serie de tribulaciones, del príncipe. Sus amores En las últimas semanas de la guerra, cuando las tropas austroalemanás ocupaban aún la mayor parte de Rumania y- varias provincias de Rusia, entre ellas la de Odesa, el príncipe Carlos se escapó de Jassy, capital provisional de Rumania (a causa de la ocupación de Bucarest) se fué en secreto a Odesa y allí contrajo matrimonio morganático con la señorita Zisi Lambrino. hija de un coronel del Ejército rumano. Del matrimonio nació un hijo; sin embargo, el idilio no duró mucho. En efecto, después de la guerra, el Rey Fernando mandó anular el enlace morganático de su primogénito, celebrado sin observar las reglas, y el príncipe fué internado durante algún tiempo en un monasterio. Hace aproximadamente un año Zisi Lambrino llevó a su esposo ante los tribunales franceses, exigiendo de él una cuantiosa indemnización y una pensión para su hijo. Tampoco duró mucho la vida matrimonial de Carlos con la princesa Elena. Después de varios amoríos conoció en la primavera de 1925 a Elena Lupescu, que consiguió apoderarse por completo de la afección del príncipe. Cuando éste fué enviado a Londres para representar al Rey, su padre, en los funerales de la Reina Alejandra de la Gran Bretaña (viuda de Eduardo VII) salió para la capital británica en compañía de su amiga. Cuando el Rey Fer nando se enteró del paso fatal de su hijo le ordenó regresara inmediatamente al país- -desde luego solo- pero a sus deberes de esposo y de heredero de la, Corona, Carlos 7 DIARIO ILUSTRADO. AÑO V 1 GES 1 MOSEXTO N. 8.565 F U N D A D O E N 1. D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U G A D E T E N A prefirió el amor, y el 28 de diciembre de 192 envió desde Milán su renuncia al Trono. Esta fué aceptada inmediatamente por el Rey Fernando, y el hijo de Carlos fué proclamado heredero de su abuelo. Desde entonces Carlos vivía en el extranjero, casi siempre en Francia, en compañía de la señora Lupescu. La princesa Elena, abandonada, pidió, y obtuvo, el divorcio, en junio de 1928. Los dessous políticos ¿Bastarían los amores y amoríos de Carlos para explicar la grave decisión que tomó su padre? Evidentemente, no. Carlos no es el primer príncipe que ha tenido aventuras extraconyugales, que no les impidieron llegar a ser más tarde buenos y hasta grandes Monarcas. En efecto, hay otras muchas razones, entre ellas las relaciones entre madre e hijo, que se parecen bastante a las que existieron entre la Reina María Luisa de España y el futuro Femando VII. El príncipe Stirbey, administrador del patrimonio real (fué durante poco tiempo jefe del Gobierno) y Juan Bratiano, ejercían honda influencia sobre la Reina María y ésta sobre su augusto esposo. Entre Stirbey y Carlos las relaciones eran, naturalmente, poco amistosas, y en cuanto al jefe del partido liberal, que bajo el reinado de Fernando era poco menos que omnipotente, sabía que con Carlos la situación cambiaría radicalmente, y como el Rey estaba ya mortalmente enfermo, tenía interés en apartar del Trono a su adversario. Se conocía la hostilidad implacable entre liberales y nacionales campesinos, y como estos últimos fueron considerados amigos y favoritos de Carlos, Bratiano convenció a los Reyes de la necesidad de aceptar la renuncia de su hijo en interés del país y de la dinastía, amenazada en su existencia por. los escándalos provocados por Carlos. Cuando surgió la renuncia de Carlos, el jefe del Gobierno era el general Averesco, testaferro de Bratiano. La posición de Averesco dependía enteramente del leader liberal, y, efectivamente, cuando se acercaba la muerte del Rey Fernando, Bratiano derribó bruscamente a Averesco y celebró nuevas elecciones, que le dieron (como siempre ocurre en Rumania) mayoría aplastante. Poco después de las elecciones generales falleció el Monarca (20 de julio de 192 J) su nieto (que a la sazón tenía cinco años y medio) le sucedió en el Trono con un Consejo de Regencia, formado por tres miembros: el príncipe Nicolás (hermano de Carlos) el patriarca de la Iglesia (grecooriental) Mirón y Cristea, y el presidente del Tribunal Supremo, Sr. Buzdiigan. E l reinado del niño- rey Juan Bratiano era, con el nuevo estado de cosas, dueño absoluto de la situación; más aún que durante el reinado de Fernando. Sin embargo, no gozó por mucho tiempo de su posición privilegiada, pues falleció a los pocos meses. Su hermano Vintila le sucedió en la jefatura del partido liberal y en la Presidencia del Consejo, pero entre los dos Bratianos hay una diferencia bastante marcada en talento y energía, y el nuevo Gobierno tuvo mucho menos prestigio que el presidido por Juan. El partido nacional campesino, arreció, pues, en su yalíente campaña contra el Gobierno liberal (la Dictadura liberal) y con tanto éxito, que el Consejo de Regencia entregó el Poder, en noviembre de 1928. El jefe del partido nacional campesino, Julio Maniu, que forma Gobierno, es un caballero intachable y un político bien intencionado. Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo de todos sus colaboradores, y muchos de aquellos que se parecen a su jefe, carecen de experiencia para gobernar y administrar con buen éxito. Según los liberales (o no según los liberales) el Gabinete Maniu ha inaugurado en Rumania una era de desbarajuste. Sea como sea, el hecho es que la economía atraviesa una grave crisis; nacionalistas transüvanios y campesinos (a pesar de la fusión) no se entienden; la substitución del fallecido Buzdugan por el magistrado Saratseana, como tercer regente, ahondó las divergencias en el seno de la mayoría gubernamental, y lo mismo podemos decir del incidente Stere. Carecemos de espacio para exponer detalladamente la situación política y económica de Rumania, sólo diremos que el descontento es casi general y que la proximidad de la Rusia soviética- -que desarrolla una vasta agitación en Besarabia- -hace ver claramente al pueblo los peligros de una larga regencia. L a popularidad del Rey Carlos A pesar de las ligerezas que cometió, Carlos ha conservado muchas simpatías en el país, ante todo por ser el primer príncipe, nacido en Rumania. Carlos I vino de Alemania, lo mismo que su sobrino Fernando. Carlos como hombre es extraordinariamente, simpático, y en el Ejército se le auiere sinceramente. n cuanto a los políticos, con la excepción de los liberales, son más o menos enérgicamente partidarios de Carlos, precisamente por ver en él una víctima de Bratiano. Finalmente, se comprende que el pueblo prefiera como Rey un hombre de treinta y seis años a un niño de ocho, con la perspectiva de una peligrosa Regencia de diez años más. El pueblo rumano ha perdonado a Carlos sus escapadas, y desde que éste rompió con la señora Lupescu, su vuelta a Rutnania, como Regente o como Rey. estaba prevista. Se recordará el ruidoso proceso intentado contra Manoilesco, por haber conspirado en favor de Carlos; la defensa emocionante del acusado y su absolución. La probabilidad del advenimiento de, Carlos llegó a ser tan actual y próxima, que Vintila Bratiano ha creído necesario hace pocas semanas publicar un folleto en que, repite las acusaciones de su hermano contra el príncipe. El folleto fué confiscado por el Gobierno, lo que parece indicar que, estaba de acuerdo con Carlos, o, cuando menos, que el príncipe tenía partidarios entre los ministros. Coincidiendo con la pu blicación del folleto, Carlos hizo declaraciones en París, afirmando que su vuelta a Rumania significaría la reconciliación nacional, y qtie él no sentía ni odios ni preferencias. Estas palabras tenían visiblemente el fin de ganar parte de los liberales a su causa. Se dice que después de la ruptura con su amiga, Carlos se ha reconciliado con su esposa, de modo que han desaparecido las razones familiares y sentimentales de su vuelta al país y hasta a su ascensión al Trono de su padre... y de su hijo. Como en el Par 1 lamento, de Bucarest el partido nacional-
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