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A B C. M A R T E S io D E J U N I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 37. Has de una vez no se me cae del pensamiento. Tuvo todavía palmas Cagancho, por lo admirable de los comienzos de la faena, pues hasta que entró por segunda vez estuvo muy bien; pero desaprovechó una ocasión por no tener tranquilidad para aguantar las dudas de un toro acabado. Fué una faena de cucaña. Llegó hasta lo alto de la cucaña, y cuando ya no le faltaba nada más que alargar la mano y coger el premio, resbaló y se vino abajo. E l otro toro se aguantó en un caballo, con el que estaría no sé cuántos minutos; los que el toro quiso, porque nadie lo i m pidió. A h o r a el concepto del quite es esperar a que el toro dé la suerte- -es decir, que se quite solo- -y entonces torear de capa; no es quite; el quite no es quite, es un número más de capa. Cuando lo importante es quitar, meterse en busca del toro y sacarle del caballo, toreando bien o toreando mal, pero sacarle, quitarle, hacer el quite y dejarle otra vez en suerte. Todo lo demás es perder el tiempo, estropear toros y brindar efectos a la galería, pero no es lidiar toros. Después de aquel trajín, t i rando el caballo de un lado a otro veinte veces, salió el toro sin vista, congestionado. Cagancho estuvo cerca del toro; pero, en realidad, no hubo toro. Y esto poquito es lo que dio á corrida de Villamarta, en la que lo más saliente fué la bravura del primer toro, porque lo bueno que hicieron los toreros se perdió entre la monotonía de lo vulgar, en que los éxitos apuntando no se coronan, no se rematan porque les falta temperamento para la lucha, porque no son avaros del aplauso, porque flaquean en el esfuerzo final. Porque son toreros de cucaña. -G. Corrochano. EN ¡ANDA, LOS POLLOS? NO SE PREGUNTA MESA SEÑOR QUÉ SORPRESA! EL MERENDERO VAMOS A V E R ¿LES GUSTAN A USTEDES ¿USTEDES POR A Q U Í? -ESO- -PUES ACISCLO. USTEDES UNO. E N AQUELLA TIEN EN TETUAN T o r o s preciosismo y valor E n la novillada del domingo se ofreció por la empresa a las aficionados el plato fuerte de la lidia de seis toros, que tales fueron los bichos enviados por D Gumersindo Llórente (hijo) tanto por su lámina, tipo y arrobas, como por su poder al acometer y derribar a los piqueros, que castigaron en demasía, haciendo llegar a las reses agotadas al último tercio. Sobresalieron por su bravura y nobleza el primero y sexto, que hicieron honor a la divisa rosa del ganadero. Aunque la corrida en conjunto no ofreció l a máxima brillantez, hubo mementos como en el tercio de banderillas del bicho que cerró plaza, en los que la fiesta tuvo deslumbrador colorido, motivado por un par inmenso, de frente, clavado por Con- treras, de poder a poder, por el lado izquierdo. Otro par, imponente, en tablas, por dentro, de Carnicerito, y otro par temerario, al cambio, de Montes, que produjeron clamoroso entusiasmo. Vimos en Montes el deseo de triunfar, pues desde el primer lance se ajustó tanto al toro, que al quitar en el primero, por gaoneras, salió revolcado, lo que no influyó en el ánimo del diestro, que siguió valeroso durante l a tarde, dando todo el rendimiento de su arte, ante unos enemigos de respeto. H i z o al primero una faena por bajo, aguantando y con dominio, para un pinchazo, desprendido, y una estocada de efec to fulminante, que le valieron muchos iplausos. A l cuarto le toreó por verónicas ceñidísimas; con la muleta halló al toro huido, gazapón y sin parar, por lo que la faena se hizo laboriosa, para dos pinchazos y una estocada a toro arrancado. Sus faenas, si no lucidas, fueron eficaces y de torero enterado. Carnicerito de Méjico, si bien no tuvo 3 a apoteosis que en otras corridas- -no a todas las actuaciones las corona la suerte- siguió dando la impresión de torero que co- munica el calofrío de la emoción a los espectadores, pisando, dominador y con conocimiento, los terrenos del toro, para darle la adecuada lidia, hasta reducirle. D i o lances ajustadísimos y muleteó a su primer bicho, obligándole mucho, con pases bajos y altos, algunos estatuarios, librándose con vista de fuertes tarascadas, para terminar con una estocada desprendida. A l quinto, después de banderillearle lucidamente de frente, le halló huido y refugiado en tablas, toreándole por bajo y con gases de tirón y alguno de pecho, que se le aplaudieron. M a tó de tres pinchazos y media estocada. E l otro mejicano, Contreras, hizo saborear al público su estilo depurado y lleno de elegancia en sus verónicas finísimas y de la más acreditada solera taurina, y en sus afiligranados pases, dominadores y eficaces. Trasteó al tercer toro, en tablas, y lo tumbó de una estocada, entrando en corto, lo que le habrá convencido de la eficacia de nuestro consejo, de que a los bichos hay que entrarles desde cerca. E n el último, su labor de. muletero fué brillantísima, y en ella destacaron tres formidables naturales con la izquierda, modelos del buen torear. Mató de dos pinchazos y una estocada, entrando a ley, oyó una ovación y fué sacado en hombros. E l picador Chato sufrió, en una caída, una contusión en la región torácica izquierda, y los peones Cepeda, Espinosa y Ruiz bregaron bien. Fué, pues, una corrida con toros, preciosismo y valor. Del tercero al cuarto toro, se hizo una colecta, a favor de la Fiesta de la F l o r Carmona. EN BARCELONA Seis toros de Conradi para P e drucho y M a n o l o Martínez Barcelona 9, 1 0 mañana. Plaza Monumental. L a entrada, algo floja. E l ganado fué muy bronco y difícil, si bien en el primer tercio mostró mucha codicia. Pedrucho estuvo voluntarioso y valentón, aunque no le acompañó la suerte. E n su primero mostró ganas de hacer cosas, toreando bien de capa. Después hizo faena cerca y mató de media que escupió el toro y un descabello a la segunda. (Muchas palmas. E n su segundo- -el toro más difícil del lote- -Pedrucho trasteó para aliñar, defendiéndose con vista de las peligrosas tarascadas del animal, y lo pasaportó de media, dos pinchazos y media más, algo delantera. Escuchó palmas a la voluntad. E n el último, quinto de la tarde, estuvo Pedrucho valentón con la capa, instrumentando unas verónicas lucidas. Después h i zo faena voluntariosa y cerca, aunque desligada. Entró bien a matar, dejando poco más de media, y al salir algo rebotado, el toro le alcanzó con el cuerno en la mane, derecha, hiriéndole. Se retiró a la enfermería, para no salir. Remató este toro Manolo Martínez, de un pinchazo y media tendida. Descabelló a la tercera tentativa. Manolo Martínez estuvo valiente y pundonoroso toda la tarde, y artístico y adornado cuando el ganado lo permitía. A su primero lo veroniqueó con lucimiento, naciendo después un quite superior. (Muchas palmas. Luego instrumentó faena sobria y valentona, con algunos buenos pases per alto. Mató de un estoconazo formidable, entrando a ley. (Ovación, oreja y vuelta al ruedo. Cumplió Manolo Martínez en su segundo, tomándole con unos ayudados aceptables y un pase de pecho, bueno. L o pasaportó de un pinchazo y una entera superior. (Ovación y salida al tercie. E n el que cerró plaza, Manolo estuvo artístico y adornado, dando unos parones y unos pases de pecho estatuarios. (Ovación y música. Siguió con un trasteo, muy tranquilo, y despenó a su enemigo ás mi pinchazo, entrando cerquísima, y una entera algo contraria. (Muchas palmas. De la enfermería dijeron que Pedrucho tenía una herida en la palma de la mano derecha, con desgarradura, que le interesa las articulaciones, de pronóstico grave.