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r AB C. M A R T E S 10 D E J U N I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 43. cerca de la meta le fué fácil batir al porté ro, que no hizo siquiera ademán de parar. Y enseguida, aun batiendo palmas por el goal anterior, Chacho dribló a Ordóñez, s i tuóle la pelota a Losada, y éste, con la i z quierda, disparó un tiro cruzado, que M a r tínez pretendió obtener en plongeon, cuando la pelota llevaba largo rato en la red. E l tercer tanto, siempre en dominio galaico, fué menos brillante. Paruña, casi desde la línea de out envió un centro muy cerrado, y Martínez, en vez de despegar o ceder un comer, dejó que la pelota llegara hasta la red. Tercera ovación de simpatía, y apagamiento definitivo de los centrales, que si antes jugaban con medios poco eficaces, en adelante perdieron también la eficacia en Cuesta y en Morera. L a segunda parte resultó menos interesante, porque los galaicos no pusieron tantos bríos. Dominó el bando central con empuje desordenado, al que el enemigo no oponía grandes reparos, con alarde impetuoso de largos patadones, fácil y prestamente rechazados. A l fin Cuesta pasó al extremo, cediendo su puesto a Morera, que tampoco hizo nada, y antes Nebot había ocupado la meta a la que su predecesor es de suponer que hubiera dejado pasar tres tantos más. Pero los tantos fueron dos en este tiempo, y equitativamente repartidos: Ordóñez, de cabezaTVemató fulminantemente un comer, y el paite de Vega adelantado sirvió a H i l a r i o para conseguir un cuarto tanto galaico, después de driblar hasta a stí sombra. L o s erores de Melcou, no muchos, causaron perjuicio exclusivamente a los centrales, y por ello, en jornada de hidalguía, casi hemos de agradecérselos. E n el palco regio Su Alteza Real el i n fante D. Juan, que presenció el match, acora- hesión de quienes les vieron jugar entusiastas, v asistieron al logro de sus mayores ambiciones sin un gesto de contrariedad. Antes por el contrario, premiando cada uno de sus esfuerzos, subrayando los tantos con esas ovaciones clamorosas que servirán para decir allá cómo Galicia en M a d r i d se encontró como en sí misma; igual que si el partido se deslizara en Riazor o en Balaidos; en un marco apacible, ante un público que quería aliviar su dolor, y que recibió su alegría- -el magnífico triunfo de los aguerridos futbolistas- -como cosa propia. ¡A h! S i el grande, el trágico, el horrible dolor del zarpazo del mar pudiera aún arreglarse, cómo acudiría también M a d r i d a restañar la herida... Impresión de juego. -Por poco que esperáramos de la selección local, nunca supusimos que su esfuerzo habría de reducirse a tan poco. Llegando un poco más lejos, el triunfo de Galicia también sería inestimable y el espectáculo mejor. Sea como lo dispusieron los seleccionados, o, por mejor decir, como lo impusieron los gallegos, que fueron los directores afortunados de l a acción. E l bando forastero puso entusiasmo, actividad, fútbol de clase, y decisión a la hora de los remates. S i n una sola defección, n i siquiera en un hombre como Polp, que hubo de jugar en puesto que no es el suyo, para que otro compañero pudiera alinearse. E l guardameta, con plazos e intervenciones de hombre excepcional; la d sfensaj hallando en Pasarín ese internacional sobrio que es el actual back del Valenc i a los medios, completando un trío de clase, del que V e g a se destacó como hombre de cualidades excepcionales; la vanguardia, reuniendo figuras como Losada, Polo y R e i gosa, que dignamente podrían vestir ese uniforme que parece hecho a la medida de ciertos equipos. S i enfrente, los morados hubieran gozado de una tarde de aciertos como la de sus r i vales, el espectáculo, deportivamente, dejaría huella profunda. Pero los centrales se olvidaron l a línea media en el vestuario, y en los delanteros hubo casos de terrible amnesia futbolera. S i n embargo, lo de la línea eje, fué ciertamente asombroso. Tanto, que recordamos pocas veces partidos de crisis tan pertinaz como la aguda por que el domingo pasaron los tres muchachos morados y centrales. Subrayada la fortuna con que se produjeron los galaicos (que no fué suma de aciertos improvisados) y apuntada la endeblez de los medios locales, la historia del partido de selecciones está hecha. Fué lo que lógicamente podía ser un choque en tales condiciones; lucha de un ataque rápido, flexible y decidido, contra una defensa que, por valiente y segura que quisiera mostrarse, sucumbió varias veces, abrumada por l a superioridad de los delanteros que se presentaban ante el marco, sin que antes nadie les hubiera pretendido cortar el paso. A l comienzo, en los primeros minutos, el grupo central tuvo atisbos de juego magníficos, centelleo de artificio de ese que prodiga tan maravillosamente Triana, y que mejor auxiliado habría podido resultar eficaz. Pero no hubo colaborador, y el castillo se quemó sin que se volviera a quemar un cohete, hasta bien entrado el segundo tiempo, cuando Triana, ayudado por Cosme, i n tentó deslumhrarnos con algunas otras filigranas. Entretanto enfrente, la iniciativa y el tesón. U n ataque a fondo y otro y otro, y rota la línea inedia, evoluciones a granel cerca del área hasta el primer tanto. Fué un avance de Raigosa y un centro, que al fallar Peña, recogió Losada. Bien colocado E! Purgas es el mejor de los c o n o c i d o s hasta e! día, pues, d e b i d o a la forma en que obra sin violencia, no irrita el intestino, no produce d más cólicos, eficaz está p r e p a r a d o es dé un sabor delicioso, y el más seguro e inofensivo c o m o sucede c o n la i n m e n s a mayoría de sus similares, y es, a la p a r el más suave, de los purgantes. Caja con dos pastillas, 40 cecinaos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla