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MADRID- SEVILLA 11 D E I U N Í O D E 1930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 GÉSIMOSEXTQ N. 8.567 OLIVE. REDACCIÓN: P R A D O D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S Y A N U N C I O S MUÑOZ de Bilbao, nos entera de l a devoción que, tanto el prior como los demás individuos de l a Junta de gobierno, sienten por San Agustín. E l prior de l a Casa de Contratación de Bilbao es un entusiasta del santo; Golpeo l a máquina de escribir, y sale l a en reconocimiento a los favores que el santo palabra agustinos L a primera imagen que le ha otorgado, ha hecho varias cosas, que este vocablo suscita en rrii espíritu es l a de, La gran Sevilla un religioso en el umbral de una puertecita, el prologuista nos relata. Y y a ve. el lector al final de un claustro largo y claro; los cómo no había extravagancia en l o que de Lo que necesita Sevilla son personas e n é r g i c a s impulsos que arriates, recortados de negruzco mirto; un cíamos antes: una Bolsa, l a de Bilbao, puevengan de f u e r a y se sumen a sus inmenso muro cuajado de ventanas; el techo de ser devotísima de San Agustín. acertadas empresas y a sus esde negra p i z a r r a la extensión de un vasto San Agustín es el tema de un primoroso fuerzos bien encaminados para panorama en que las colinas- -de maravillo libro que el agustino padre Dámaso Martívencer en l a lucha por el progresas coloraciones- -se alejan en suave ondula nez Vélez acaba de dar a la estampa. Y al so, evangelizando con nuevas p r e ción hasta el remoto horizonte; en l a leja tener el libro entre las manos e i r leyéndolo, dicaciones, influyendo con el poder nía radiante, M a d r i d Madrid, que apenas han surgido en mi espíritu las imágenes de u n a m a y o r s u m a de a u t o r i d a se columbra entre una sutil neblina. Él re- que quedan expresadas. E l padre Martínez des y prestigios p a r a que l a evoligioso, inmóvil un momento, resalta en el Vélez va siguiendo en su obra la evolución l u c i ó n se realice y l a obra del envano luminoso de l a puerta y tiene en l a grandecimiento p ú b l i c o alcance el mental del santo a lo largo de su niñez y triunfo definitivo y vivificante. mano, sobre el pecho, u n librito. de su juventud; la prosa es lírica, entusias (DR. A PULIDO FERNANDEZ. SaE l librito que tiene el religioso en la mano ta, y de cuando en cuando una observación neamiento de poblaciones españohace su camino; ahora esta imagen suscita aguda nos detiene y nos hace meditar. las. Sevilla. otra. L a Bolsa de Bilbao; pero no l a ac- ¡Cuánto tiempo ha pasado desde que el prior tual lo que en el siglo x v i n era l a Bolsa. de la Casa de Contratación de Bilbao leía E l engrandecimiento material y espiritual L a Casa de Contratación. ¿O s imagináis el librito de las Meditaciones y soliloquios de Sevilla, por que debemos trabajar sin una Bolsa donde se profese un culto fervo- de San Agustín! ¡Con qué placer hubiera descanso sus hijos y cuantos la amamos roso a San A g u s t í n? -E l religioso que heahora leído el libro, tan fino y elegante, del como tales, debe hacerse por medio de l a mos visto antes es un agustino; l a Casa de Contratación, de Bilbao, evocada ahora, tie- padre- Dámaso Martínez V c l e z! ¡Cuánto ciudad jardín, es decir, l a ciudad previane una íntima relación con el glorioso San tiempo ha pasado desde San Agustín hasta mente planeada y detenidamente estudiada; Agustín. Espere el lector u n poco. A fines estos días! Quince siglos. Y sin embargo la ciudad sana, hermosa y trabajadora, a l a del siglo X V I I I había en Bilbao un caballero hubo un día en que fué, el día siguiente de vez- urbana, comercial, industrial, agrícola que era muy devoto de San Agustín; de to- publicarse las Confesiones, el gran libro del y pecuaria; l a ciudad- campestre, que tiene dos los. libros del gran santo, el que prefe- santo. Hubo un día en que, con relación a a perpetuidad más espacios libres ocupados ría este caballero eran las Meditaciones y las Confesiones, pudo decirse: A y e r se pu- por parques públicos y jardines particulasoliloquios. E l librito de las Meditaciones, blicaron Y ese día se ha ido poco a poco res, por huerta y vergeles, por campos de que es él que hemos puesto en manos del re- alejando, hasta pasar quince centurias. E l recreo y campos de cultivo que espacios ediligioso de E l Escorial, ha sido editado mu- tiempo es cosa terrible. E n el libro undé- ficados; la que a los encantos de la vida urchas veces- en España; lo tradujo un jesuíta: cimo de las Confesiones, San Agustín habla bana une las delicias de la vida rural y el padre Pedro de Ribadeneyra- No hay en- del tiempo. Quid est ergo tempus? pre- reparte equitativamente l a propiedad de l a tre los autores ascéticos españoles quien haya gunta San Agustín. Quid est ergo tempus? tierra dando a cada familia una casa y r o escrito prosa más sutil, expresiva y elegante Y no sabe el santo cómo contestar a la pre- deando cada casa de huerta productiva y que l a prosa de Ribadeneyra. D e generación gunta. Cuando no me lo pregunta nadie, de jardín de recreo. en generación, han ido pasando por cente- yo sé lo que es el tiempo- -nos d i c e- cuanY debe aplicarse l a ciudad jardín al ennares, por millares de manos, Meditaciones do se trata de explicarlo, yo 110 lo sé. S i n sanche de Sevilla, respetando todo l o digno de San Agustín, traducidas a fines del s i glo x v i por el padre Ribadeneyra. E l caballe- embargo, me atreveré a decirlo, yo sé que de conservarse, reproduciendo mucho de lo ro que hemos dicho que vivía en Bilbao si no pasara nada no existiría el pasado; que hay y haciendo en materia de arquitecquiso hacer una nueva edición del librito que si nada tuviera que pasar, nó habría tura de ciudades lo que el genio del a r del gran santo; pero quería él que l a i m- porvenir; que si nada fuera, no habría pre- quitecto- poeta Aníbal González ha hecho en materia de arquitectura de edificios. presión fuera limpia y artística. Y como, se- sente. gún su parecer, no se imprimía bien en EspaL a labor, eminentemente creadora y emiY esto es todo lo que podemos saber del nentemente artística, de Aníbal González ña, mandó a un amigo que se encargase de hacer l a edición en el extranjero. Diré de paso tiempo. U n religioso está en la puertecita, consistió en haber huido de las extravaque el piadoso señor de Bilbao se equivoca- al final de un corredor; el minuto en que gancias y aberraciones de l a corriente m o ba; se imprimía en el siglo X V I I I en España figura resalta en l a luminosidad del vano, derna, en haber estudiado a fondo, muy a tan; limpiamente como en el extranjero; poí- sentimos que es una eternidad. Nada más fondo, los valores del gran tesoro arquino decir- -que se puede decir- -mejor que en fino y más profundo. E l paisaje- -uno de tectónico español y principalmente del reel extranjero. L a prueba es que la edición los más espléndidos paisajes de España- -gional, y en haber creado, con elementos de las Meditaciones, que años después de la se extiende bajo un cielo de una maravillosa tradicionales castizos, un estilo peculiar, al suya, en 1780, se imprimió en Madrid, es transparencia; los negros arriates forman que se ha dado el nombre de estilo sevillano. mejor que l a que el dicho caballero mandó curvas y ángulos; la neblina sutil, en la E l fondo de su arte- -según se dijo oportuhacer. Y l a de M a d r i d se hizo, no en una remota lejanía, pone sobre la gran ciudad namente en estas mismas columnas (1) -lo imprenta de primer orden, sino en l a modes- una esfumación en que se confunden las constituyen los estilos españoles graciosata de Blas Román, situada en la plazuela rie casas, el paisaje y los confines de la celeste mente idealizados y acomodados a los mateSanta Catalina de los Donados. bóveda azuL riales que se producen en el suelo andaluz. Así ha podido interpretar en sus obras los Pero sigamos con nuestro caballero bilAZORIN estilos más varios, desde el árabe y el mudebaíno. Se hizo l a edición de las Meditaciojar, pasando por el gótico isabelino, hasta nes; se hizo en Amberes, en 1720. L a edición es chiquita, alargada, propia para ser llevada en el bolsillo. E l encargado de hacer (1) V é a s e en La construcción moderna, de este libro puso al frente un prólogo; en ese 15 de junio de 1923, el a r t í c u l o n e c r o l ó g i c o Aníbal Gomales. prólogo, dirigido a l a Casa de Contratación ESPAÑA Un religioso LOS D U E N D E S D E S E VILLA Y L A C I U D A D 1 ARD 1 N Lea 7. mañana BC