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cuillería curiosearemos las casas en construcción, de traza burguesa; las ya construidas: algunas suntuosas, policromas, muy andaluzas. Y otro día bajaremos a la playa, llegaremos hasta la finca del inglés, v i sitaremos los manantiales. Porque Torremolinos- -he aquí lo más importante del pueblo- -abastece de agua riquí- sima a la capital: del agua famosa que la fama de Málaga requería. Aunque no seadvierta, tal pródigo y continuo mantenimiento magnifica al pintoresco arrabal, dándole a los ojos de todos los malagueños un noble prestigio de simpatía. Torremolinos no es un pueblecillo cualquiera: es la fuente inagotable del líquido que bebemos, tan cristalino, tan puro, que a los más ilustres médicos contemporáneos ha sugerido comentarios científicos muy elogiosos. Nuestros paladines del turismo se encargan de divulgar tales encomios con legítimo empeño. Y, no obstante, lo más simpático de Torremolinos es su llaneza, su cordialidad, su sana alegría. Pueblo ingenuo y limpio, acoge a los malagueños ricos con una buena sonrisa y les cede sus solares, sus huertas y. sus jardines. Esta hospitalidad es sincera, respetuosa y franca; tras ella, ni una arruga de envidia ni una sombra de rencor desmiente el optimismo de los ojos. La torre de Pimentel es el único baluarte pueblerino, y este signo, común a muchos pueblos de nuestro litoral. Quienes hayan llegado en tren hasta Vélez habrán podido comprobarlo. Torremolinos es tan incomplejo, que tomó nombre de su torre- atalaya con tierno y amoroso orgullo de ella. La torre de Pimentel se yergue sobre el caserío y destaca jactanciosamente sus aristas encentadas del fondo azul del cielo. La torre; el molino, que en su base murmura; doce o catorce casas enjalbegadas varios frutales de brillantes ramas: he aquí un paisaje arbitrario, rústico, to do exuberancia de matices y de formas, que el sol hace lucir dándole un mágico poder de seducción, un raro encanto, un fuerte relieve. Desde una costanilla descubrimos el panorama más impresionante de cuantos pueden ser admirados en estos contornos. E n primer término, la sombra atenuada de un árbol vigoroso acusa rotundamente su perfil sobre los haces lumínicos del espacio. Está sombra es engañosa; es sombra y se. finge penumbra; no se adhiere a los muros; es rutil, movediza, inestable; en ella los objetos definen su calidad y sus brillos, sin cansar a los ojos enamorados, deslumbrados por la intensa blancura de las fachadas, del suelo y de los pretiles. Semeja nevado el conjunto: nieve purísima, nieve que resiste la caricia de fuego del sol y que rechaza crudamente las sombras. Contra estas blanquísimas masas nada pueden los abatimientos. Se creyera c, ue las sombras retroceden dibujando sólo siluetas azulosas, tenues, dignas de pinceles diestros en manos augustas, ungidas de poesía. Hace años vimos un bello cuadro pintado por Federico Bermúdez G i l que es el más fiel trasunto de esta maravilla que ahora nos sorprende en pleno campo, bajo 3 a radiante cúpula de este incopiable cielo andaluz. MANUEL P R A D O S Y L Ó P E Z COSAS D E L L E N G U A E Lubricar o lubrificar Pocas veces cabe a un arbitro la satisfacción de dejar igualmente contentas a las dos partes desavenidas; y si esta vez tengo la esperanza de que así sea es porque, al contestar desde aquí a los dos bandos del Casino de G. que me hacen el honor de solicitar mi modesto laudo, puedo decirles que ambos tienen razón, siquiera uno de ellos no pueda apuntarse a su favor, hoy por hoy, la autoridad del Diccionario de la Lengua. Digo hoy por hoy, porque en anteriores dickaies cfcl léxico oficial coexistías nací- PARÍS. C O N C U R S O D E E L E G A N C I A AUTOMOVILISTA D E ARRIBA ABAJO: MLLE. KJRA SKLAVARA, QUE H A OBTENIDO E L GRAN PREMIO D E HONOR Y E L PRIMERO D E ELEGANCIA FEMENINA AUTOMOVILISTA. MME. JANE ATJEERT, LA GRACIOSA ACTRIZ FRANCESA, CON E L COCHE PRESENTADO AL CONCURS 0- -Y UNA CARROCERÍA ORIGINAL. (FOTOS ORTIZ Y ROÍ.
 // Cambio Nodo4-Sevilla