Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. VIERNES 13 D E J U N I O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 ficam nte las dos formas que hoy se pretende enemistar y porque pienso que en lo s u sivq volverán a convivir en el Diccionario, si no están fuera de camino las consideraciones que paso a exponer. Empecemos por anotar los antecedentes académicos de las dos familias rivales, que llamaremos familia con f (lubrificar, lubrificación, lubrificativo, etc. y familia sin f (lubricar, lubricación, lubricativo, etcétera) Por lo pronto, digamos que ninguna de ellas puede ufanarse de que su linaie remonte hasta el Diccionario de Autoridades; ambas aparecen por vez primera en la cuarta edición (1803) representada la una por las formas lubricar, lubricado, lubricación, y a otra por los vocablos lubrificar, lubrificado, lubrificativo. Este estado de cosas subsiste hasta la duodécima edición (18 S 4) en la cual un laudable afán de purismo, ejercido a veces con excesiva rigidez y sin estudio suficiente, destierra del Diccionario muchas voces m á s o menos sospechosas de galicadas y, entre ellas, algunas tan inocentes de esa tacha como son las formas de la familia con f antes citadas. Veamos ahora los pergaminos de la familia sin í Como quiera que l a flema se envía a las junturas, non se envia, porque se vaya de a i antes que quede; et lubricando faga provecho. (Gordonio, obra citada. M u y usada cosa es, y sentencia de los doctores, dar al paciente alguna medicina para lubricar y Unir el vientre. (Julián Gutiérrez de Toledo, médico de los Reyes Católicos, Cura de la piedra y dolor de Mjada y cólico renal, 14198. Dada a beber (la simiente de sesamoyde) purga blandamente como lo hace la zaragatona. (A n d r é s Laguna, Dioscórides, 1555. Dignas de especial mención son las dos autoridades siguientes, sin f del mismo Lobera de A v i l a cuyo testimonio acabamos de alegar en favor de la familia con f D i g i é r e n s e (los dátiles) m á s presto y lubrican él vientre. (Vergel de Sanidad) Luego como salían (los peces) del lago, morían, y su viscosidad y lubricación era de la suciedad y podrición del mismo lago. (Ibídem. Por cierto que aquí lubricación no es propiamente acción y efecto de lubricar como reza el léxico vigente, sino nías bien Sostener, en efecto, que lubrificar (fren- lubricidad en el sentido de calidad de te a lubricar) sea galicismo, poraue en latín lúbrico o resbaladizo, conforme lo entenno existió lubrificare y, en cambio, hay en día la undécima edición. Así lo confirma francés lubrifier. es tan aventurado como el siguiente texto de Gutiérrez de Toledo tildar de hispanismo el francés classific (obra citada) L o s tales zumos son assí (frente a elasser, m á s usual) sólo porque el como de malvas... en los quales... ay viscolatín no conoció classificare y en cambio el sidad y lubricación castellano formó clasificar. Creo que con los testimonios aducidos E l sufijo erudito ficar, con el valor de hay bastante para que en el Casino de G convertir en está en castellano tan vivo, vuelva a reinar la paz- -una paz sin vencepor lo menos, como puedan estarlo en cualdores ni vencidos- y también para que la quier otra lengua romance los. representanAcademia, sin perjuicio de marcar su pretes del ficare latino; y aun podemos los esferencia por las formas sin f o con f pañoles presentar fuera de concurso la adaplevante a estas últimas el injusto destietación popular guar, que aparece en amor- rro que padecen, a fin de que quienes, s i tinnar (erudito: mortificar) apaciqunr (baguiendo el ejemplo de excelentes autores, sificar) averiguar (verificar) etc. N o he- escriban lubrificar o lubrificante no puemos necesitado, por tanto, buscar modelo dan ser declarados por nadie reos de galifuera de casa para ir forjando, a medida cismo o solecismo. que era necesario, verbos, como personifiJULIO C A S A R E S car ramificar plantificar petrificar 1 CJ etcétera, u otros todavía m á s técnicos, como quilificar quimificar estratificar etc. L a cantera está abierta y es inagotable. SILUETAS CATALANAS Además, si se quiere ver en lubrificar una imitación de lubrifier, también se pue conde de Güell de sospechar que lubricar sea trasunto de lubriquer; verbo éste que, a pesar de no Sólo de vista, de verle por l a calle y en figurar en los diccionarios franceses, estualguna fiesta conozco al conde de Güell. N o vo en uso durante el siglo x v i según pueconocí más a su ilustre padre, amigo de arde verse en la obra del médico Liebault t i tistas, Mecenas de muchos, hombre de bien tulada Agriculture ct maison rustique de a carta cabal y el. caballero m á s s e ñ o r de Charles Estienne (1 5 6 4) P o r otra parte, la la monastral Barcelona. Gracias a la muniautoridad más antigua que conozco del franficencia del primer conde de Güell, Gaudi cés lubrifier es posterior, con mucho, al pudo hacer locuras arquitectónicas, torturar so de algunas formas castellanas con f el hierro y la piedra y ia sensibilidad de. que vamos a documentar en seguida. Clemenceau, que salió de la ciudad condal indignado del barroquismo enfermizo del (Es e) letuario es mucho precioso en el genial artista catalán. fluxo del vientre, lubrificativo por causa f r í a (Bernardo Gordonio, Libro de MeDon Eusebio Güell y Bacigalupy, además dicina, 1305. Conviene que demos medide un gran señor amigo ce artistas, m ú s i cinas Inbrificatívas por l a voca para que cos y poetas, de insigne procer que daba en ayuden a desopilar y a ablandar los humolos salones de su palacio conciertos de m ú res. (Luis Lobera. de A v i l a médico de sica clásica a los que asistían personas reaCarlos V Remedio de cuerpos humanos y les, fué un industrial muy humano, compaSilva de experiencias y otras utilissimas, ñero de sus obreros, siempre por él atendi 1 5 4 2) L a casia ni es lambificativa ni lubridos y j a m á s explotados usurariamente. P o r ficativa. (Alonso de Jubera, Dechado y eso han sido tan pocos y de tan escasa i m Reformación de todas las medicinas, portancia los conflictos de carácter social 1377. ...comprime e hace lubrificar o desocurridos en la colonia Güeii, a pesar de tralizar la medicina a las partes baxas. (Mebajar en ella cientos de obreros. S i todos táfora de Medicina y Cirugía... por un los fabricantes de Cataluña tuviesen la comfraile menor. Obra- publicada en Sevilla en prensión, el tacto y la generosidad del pri 1- 3 6 ...Dulcificando y lubrificando las mer conde de Gv. eíl, nunca en el principado K 3 de la respiración. (Malats, Veterinacatalán las ludias entre patronos y obreros ria. 17 SS- hubieran adquirido el encono, los tonos dramáticos y repugnantes que en más de una Y a ú n podrían alegarse más textos, sin ocasión han tomado aquí. contar otros dos pasajes del ya citado L o Como industrial, el segundo conde de bera de A v i l a que figuran en la selecta coGüell, en la actualidad alcalde de Barcelección de papeletas, publicada por el maeslona, debe de seguir las tradiciones de su tro Rodríguez M a r í n cen el título de Dos mil quinientas voces castizas y bien auto- ilustre padre, por cuanto en. l a colonia Güell, de la que es cabeza directiva, no ocurizadas: rrió en días de amarga recordación, de huelgas, boicotajes, sabotajes y asesinatos el menor conflicto. D a gusto poder escribir así de un fabricante. Tampoco el actual conde de Güell- ha- hecho del separatismo un chantaje. P a r a la buena marcha de sus negocios no L a enconado, como tantos colegas suyos, utilitaria y criminalmente, el problema catalán. S u regionalismo, m á s sentimental que político, es compatible con la unidad nacional. E l conde de Güell es muy catalán, pero muy español también. No tiene apenas vida anecdótica pública ni historia política. Todo lo que en este respecto sabemos de él, por haberlo él mismo confesado, es haber sido uno de los que más influyeron en el ánimo del general P r i mo de Rivera para el golpe de Estado de 1 3 de septiembre de 1323. Como yo no pertenezco al grupo de los que aconsejan la delación y l a venganza contra los hombres de la Dictadura, creo que se le pueden perdonar al conde de G ü e! aquellas sugerencias cerca del m a r q u é s de Estella, en atención a haber rechazado una cartera de m i nistro, que el difunto general le ofreciera, por disentir de su despotismo y de l a política opresora y contraproducente ejercida por el Gobierno dictatorial en Cataluña. 1 Que yo sepa, aquí empieza y en esto acaba hasta el presente la actividad política del segundo conde de Güell. L a Alcaldía la obtuvo de momio. E s un hombre afortunado el insigne procer. N a ció y todo lo encontró hecho. N o ha tenido que luchar para nada. L a fortuna familiar le ha puesto en las manos palacios, fincas urbanas, rústicas y de recreo; la d i rección de fábricas y casas bancarias; l a gerencia de la T r a n s a t l á n t i c a no sé qué explotaciones, en Marruecos y otras muchas. H a surcado todos los mares y conoce todos los países, viajando á lo gran señor. H a vivido largas temporadas en Inglaterra. E n Inglaterra adquirió el porte del gentleman, el feo vicio de fumar en pipa, la costumbre de llevar botines blancos y un acento i n glés que causa la desesperación de los concejales catalanistas, que dicen de él que, hablando en castellano parece catalán, y ha. blando catalán parece inglés. L a Alcaldía, como la fortuna y cuanto posee, no le ha costado el menor esfuerzo. Indicóle el Sr. Cambó para este cargo, y el Gobierno del general Berenguer. e x tendió el nombramiento, siendo bien acogido por l a ciudad. Por el corto tiempo que desempeña la Alcaldía poco se puede decir de su gestión al frente de los destinos de Barcelona. Pero ha dado pruebas, de ser un hombre equilibrado, con deseos de hacerse agradable y contribuir a l a pacificación de los espíritus. N o entró en la Alcaldía como cierto señor en otro organismo oficial de la provincia, como un caballo loco, soliviantando el sector separatista con actitudes ce a l calde de Cork. E l conde de Güell se ha c i r cunscrito e. su misión de alcalde, dejando de lado la política. Presidiendo una sesión municipal, tuvo un rasgo que le enaltece como hombre. D i s cutida una proposición para un recurso contra el donativo de 100.000 pesetas, hecho por el Ayuntamiento de Barcelona a favor de la suscripción, que no debió hacerse, para un regalo en dinero al general P r i m o de Rivera, al pasarse a votación el conde de- Güell, percatado de que aquella propuesta no tenía otro objeto que halagar a 1 a galería, rindió tributo a la amistad que le uniera al dictador, votando en contra. ¡H e r m o s o ejemplo de independencia y caballerosidad, dado en el, mismo rost- o de algún Judas oue había a l l í! Como presidente del Patronato del F o mentó del Turismo en E s p a ñ a el conde de Güell tiene un haber que le hace acreedor al reconocimiento de todos los españoles. ADOLFO M A R S I L L A C H Barcelona, junio, 1930.
 // Cambio Nodo4-Sevilla