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A B C. V I E R N E S 13 D E J U N I O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 11 mente cultivada, el bosque devastado y necesitado de una acertada repoblación y una sabia ordenación, la deb esa no debidamente aprovechada- y fácilmente convertible en rica colonia, la mina por explotar, etc. E s a entidad encargada de hacer el estudio detenido de una extensa región andaluza, pudiera ser la actual Confederación H i d r o gráfica del Guadalquivir, debidamente robustecida por sabios y representantes que en ella no tengan ahora l a debida participación, tales como ingenieros de todas clase? y arquitectos, urbanistas, landscapes arcliitecs- químicos, etc. todos los cuales tracen un plan general de obras a r e a l i z a r e n muchos años y que tengan siempre como complemento obligado la ciudad jardín, sistema de arquitectura de ciudades y sistema de colonización y repoblación de campos. Más aún. Mirando al porvenir, a un poryenir quizá muy próximo, Sevilla debe estudiar con detenimiento y con predilección u n proyecto gigantesco nacional, gloria de l a ingeniería española, de grandísima trascendencia para toda. España. Ese proyecto es el referente al túnel submarino bajo el Estrecho de Gibraltar, del que es autor don Pedro Jevenois, teniente coronel de A r t i l l e ría, y que cuenta con la decidida protección del Gobierno, el cual ha nombrado una Comisión científica de altura, presidida por el Sr. Peña, director del Instituto Geológico, y encargada de hacer ensayos y experiencias geológicas, y oceanógraficas para estud i a r el medio que ha de atravesar el túnel y la posibilidad de su construcción. E l túnel de Gibraltar, que debe ser, como quiere el Sr. Jevenois, obra genuinamente española, hecha pensando en el. bien de la humanidad y en la causa de la civilización; I que enaltecerá el prestigio de España al unir su nombre a una empresa análoga al Canal de Suez y al de Panamá; que representará una de las mayores conquistas del progreso y de la técnica; que transformará a España de nación. térmmus- que es hoy en nación de tránsito, paso obligado entre tres grandes Continentes; que h ará de T a r i f a donde ya se ha fijado el punto de arranque, una de. las principales ciudades del mundo, pues que desde ella, cual varillas de un abanico, irradiarán tres vías férreas internacionales tan importantes como el Transafricano 2 orte- Sur, que hará posibles las comunicaciones directas entre Londres y la ciudad del Cabo (cuando haya sido hecho el túnel bajo el Canal de la Mancha) el ferrocarril Tarifa- Dakar, que pondrá en comunicación en ocho días a París con Buenos A i r e s y el ferrocarril de la costa africana a través de Marruecos Argelia, Trípoli y Egipto, (le gran tráfico para las peregrinaciones cristianas a Jerusalén y para las peregrinaciones musulmanas a la M e c a el túnel de G i braltar, que al transformar y enriquecer considerablemente las dos orillas del Estrecho, una española, otra bajo el Protectorado español, hará de ella dos grandes centros de actividad comercial, industrial, turística, agrícola y social y que debe devolver a C á- diz, grandemente aumentado, su antiguo esplendor, habrá de favorecer extraordinaria. rnente a Sevilla, que es y será siempre la capital de toda Andalucía. Hecho el túnel de Gibraltar, transformada por el mismo una extensa zona de nuestra Andalucía hoy muy descuidada, construidas las ciudades del Estrecho, Sevilla, con su hechizo singular y su poder de atracción, con sus recursos y el portentoso desarrollo industrial y comercial a que está llamada, debe procurar unirse a Cádiz y a T a r i f a por originalísimas autovías y carreteras que no se limiten a resolver el problema de la locomoción y de los transportes, sino que sean magníficos park drives (paseos- parques) a la americana, vías colonizadoras, a derecha e izquierda de las cuales se hagan rápida ó paulatinamente, pero con arreglo a un plan previo bien meditado y preparado, infinidad de ciudades jardines creadoras de muy variada e intensa riqueza, donde viva una población numerosa, activa, gozando de las comodidades de la vida u r bana y de los encantos de l a vida rural en plena campiña andaluza de música, y color, y aromas llena Tienen razón los Quintero: Sevilla tiene duendes. Y entre los infinitos duendes de Sevilla, unos nos hablan de tradiciones, de leyendas del pasado, de amores, y fiestas, y zambras; y otros nos hablan del futuro de la ciudad, del portentoso porvenir a que está llamada la capital y la provincia si nuestros gobernantes, nuestros sabios, nuestros capitalistas y hombres de negocios, atrayendo amorosamente a sabios, a capitalistas, a hombres de negocios, a industriales grandes y pequeños y a colonos extranjeros, proyectan y trabajan todos unidos por el engrandecimiento de esa encantadora región. H. GONZÁLEZ D E L C A S T I L L O bre amarilla, y se había suspendido el embarque, porque la verdad era que se les enviaba á morir por la integridad de la soberanía de l a Patria, nunca en el fuego sin gloria de l a dichosa fiebre aniquiladora. Pero buena andaba- la soberanía de puertas adentro. Convaleciente España de la guerra sostenida con los franceses por salvar su propia independencia; revuelto el cotarro político entre el absolutismo y la libertad constitucional que hervía en el espíritu de los doceañistas, y contagiado el país de l a fiebre revolucionaria que agitaba a F r a n cia, ni había tranquilidad en el país ni ánimos dispuestos a que l a hubiese, Riego, por ejemplo, no tenía el suyo muy inclinado a la calma. Prisionero de los franceses en la batalla de Espinosa de los M o n teros y conducido a Francia, recibió en P a rís las fuertes impresiones de la revolución, y lleno de entusiasmo por la bella ilusión de los derechos del hombre, soñó con ser el que los implantare en su Patria tan pronto como estuviese de vuelta en ella y se presentase la ocasión. E n el ocio del acantonamiento en L a s Cabezas creyó que ésta había llegado. También lo crej ó asi el Grande Oriente Español, que había extendido a todo el Ejército su secreta red masónica, sin dudar de que su afiliado D Rafael del R i e go y Núñez sería capaz de promover un alzamiento eficaz, no sólo del batallón de su mando, sino de todos los que componían la expedición preparada para i r a América. D e los demás establecidos en las guarniciones del país respondía el propio Grande Oriente. E n los últimos días del año m a niobraron las logias, fraguáronse las conjuras y todo quedó dispuesto de modo que en un determinado día- -el l. de enero de 1820, para conceder toda su importancia a l refrán que reza año nuevo vida nueva tuviese España el Código fundamental de l a ciudadanía por el cual suspiraban y conspiraban los espíritu liberales, nada menos que desde el 1814. E l vecindario de L a s Cabezas, salvo a l gunas significadas personas que Riego había elegido para sus propósitos ulteriores y que guardaban el secreto inviolable de las confidencias que recibían, no tenía la más leve idea de que se estuviese preparando en la villa un hecho de singular trascendencia histórica. Como era fiesta de guardar- -nada menos que la de la Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo- los hombres no salieron al campo aquella madrugada para recibir so. bre sí, como de costumbre, los primeros r a yos del sol encorvados ya sobre los trigales nacientes para espurgarlos de l a mala hierba. Pero por el hábito de madrugar se habían levantado temprano y dedicábanse en las tabernas de la plaza a matar el gusanillo con frecuentes sorbos de aguardiente, que otras mañanas de fiesta habían compartido con a l gunos soldados en franca camaradería. Aquella mañana los militares no acudían individualmente a la plaza. E l toque de diana sonó r. -la hora acostumbrada; pero se advirtió que la tropa salía de los alojamientos equipada como para emprender la marcha y se congregaba frente a la Casa Consistorial, en espera de las. disposiciones del mando, en- vez de acudir, como de costumbre, a pasar otro día más entre trago y trago, mientras se aclaraba en definitiva si habían o no de continuar para Cádiz y si habían de embarcar o no. L a mañana era fría- -mañanita fresca de enero- pero despejada y luminosa. E l sol señalaba y a bajo los aleros una- proyección de sombra violácea y ponía resplandores de plata sobre los muros de las casas encaladas. D e pronto alborotó la calma mañanera un redoble de tambores, culminado por las agudas notas de los clarines, y la tropa formó de a dos en- fondo en el centro de la plaza, y dando vista a la Casa del Concejo, por cuyo balcón asomaba l a bandera, del batallón, sos- LUGARES DOS Y RECUER- ANDALUCES Las Cabezas de San Juan, donde Riego se jugó Ja suya Resulta curioso saber cómo por l a mudanza inexplicable de. las cosas vino el viejo nombre de este pueblo a parar de L o s Cabezos en L a s Cabezas, y cómo por adoptar de titular de su parroquia a San Juan Bautista, se quedó la denominación definitiva como alusión permanente a todas las cabezas 1 del Precursor representadas por el arte en el mundo, con o sin la bandeja de Herodías. Pero es más interesante aún considerar la circunstancia de que este pueblo entrase en la inmortalidad de la Historia. Y a hacía muchos años que L a s Cabezas de San Juan eran conocidas por este nombre, cuando vino a acantonarse en la villa, a fines de 1819, el batallón de- Asturias, que formaba parte de un. ejército expedicionario organizado en Andalucía para acudir a sofocar las llamas del incendio de- la independencia que ¿había prendido en las colonias americanas. Mandaba ese batallón el comandante D. Rafael del Riego y Núñez, asturiano él, pues había nacido en Santa María de Tuñasíhacía; yaftreinta y cinco años, por lo cual cuadraban muy bien el título de l a unidad militar y. la naturaleza del jefe como un principio, de identificación. E l resto de la tropa dispuesta. para pasar el charco habíase establecido en Osuna, Villamart m y otras poblaciones; en A r c o s de l a Frontera estaba el Cuartel generan con el jefe superior, señor conde de Calderón. H u b o temores de que las fuerzas fuesen contagiadas de fie: PERFUMERÍA GAL Sociedad Anónima Por acuerdo del Consejo de Gobierno de esta Sociedad se convoca a Junta- general extraordinaria que se celebrará el día 26 del actual, a las cuatro de la tarde, en el domicilio social, calle de Isaac Peral, 10, para tratar del aumento de capital, reforma de los Estatutos y supresión, de acuerdo con el direcror gerente, de las bases séptima y octava de la escritura de constitución. Madrid, 3 de junio de 1930, -El secretario general, Pío Sáenz.