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MADRID. EN E L MINISTERIO DE MARINA SU ALTEZA REAL EL INFANTE D. JUAN CON LOS SEÑORES QUE FORMABAN EL TRIBUNAL QUE LE HA EXAMINADO PARA SU INGRESO EN LA ESCUELA NAVAL DE SAN FERNANDO. (FOTO DUQUE) el claustro, en la Universidad o en la biblioteca. L o s cuadros se distribuían como cosas inseparables de formas de vida, que a l a vez eran formas de cultura. L a pintura era m á s popular y también m á s aristocrática. E r a m á s humana y también m á s divina. Cuando er. taban tan incorporados a la vida, y en la vida tenían tan buen sitio entrañable, los cuadros no pintaban, como después hicieron, la vida. Incorporaban a la vida algo siempre, superior a el a: visiones de la fe y de l a m i tología o concepciones de l a pura razón. Giot to pinta las Ciencias Puras o la V i r g e n María. Y es un pintor mucho m á s incorporado a lá vida de su tiempo y de todos los tiempos, mucho m á s elevado, popular y d i vino que cualquier impresionista del siglo x i x o que cualquier pintor de época del s i glo x v n E l fin de Giotto, el fin de todos los pintores inseparables de las arquitecturas que los cobijaron e inseparables de su cerco nativo, no era pintar la vida, ni el l u gar, ni l a época, sino pintar las cosas que estaban por encima de todo eso. Se llenaban de temas inactuales y universales, y, sin embargo, se ligaban con profunda ternura a una localidad, a un sitio, a un tiempo. Sólo cuando empezó a despuntar el arte por el arte empezó a descender el arte de su alta función social y requerir una beneficencia. Sólo cuando en el siglo x v n l a pintura de l a vida y el naturalismo empezaron a predominar sobre la pintura simbólica y los métodos racionales- y matemáticos que habían logrado su apogeo en el siglo x v fué cuando, llenándose de naturalismo y de vida, empezó a ser asilada en Museos y empezó a v i v i r recogida no sé si en Asilos o en camposantos. Cuando l a pintura se llenó de vida, la vida empezó a sentir la- pintura, no como un complemento esencial, sino como superfluidad decorativa y lujuriosa primero; pero ya como pesada carga después, como fardo que se iba descargando en el almacén guardan muebles del Museo, A s í he visto docenas de Museos donde el aire a momentos se v o l PARÍS. EN LA ESTACIÓN DE LYON vía pesado, gris y melancólico, y donde m i avidez por la pintura se marchitaba en canEL PRINCIPE TAKAMATSU, HERMANO DEL EMPERADOR DEL JAPÓN, Y SU ESPOSA, LA sancios prematuros, en transiciones absur PRINCESA KIBUTO, A SU LLEGADA A LA CAPITAL FRANCESA. (FOTO ROL) das y violentas, en desamparo del ambiente.
 // Cambio Nodo4-Sevilla