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ABC. S Á B A D O 14 D E J U N I O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 6 en sensaciones obligatorias en una grima de almoneda y hotel de ventas. Cuando dicen que el Entierro del conde de Orgaz se ve mal en aquella capilla de Toledo, hay que responder que se vería mucho peor en la luz del Prado. Porque en Santo Tomé la falta de lu ¿material, y otras incomodidades podremos remediarlas; pero la falta de luz espiritual y de ángulos visuales del espíritu con nada se remedian en la promiscuación lesiva del Museo. Así muchos dijeron que odiaban los Museos, pero con aquella confusión propia de su tiempo odiaron a la vez la pintura que encierran los Museos- -a menudo maravillosa- -con el modo de estar la pintura en los Museos, que es deplorable, necesaria anarquía y asilo es hoy el régimen de las artes, y benéfica a la vez. Luego viene otra confusión mucho pepr, porque una cosa es que haya asilos y otra cosa es criar- -como hizo Juan Jacobo Rous- i seau- -hijos para los asilos. j A mí me parece muy difícil, que un cua- i dro pintado para la Exposición o el Museo sea un buen cuadro. Lleva camino de ser mejor cuadro uno que se pinte para tal persona o para tal institución, para tal palacio o para tal Cofradía de marineros o gremio de pañeros de Amsterdam. Todos los grandes cuadros de la pintura antigua v muchos de la moderna son cuadros de encargo, y hay que hacer en la Viistoria de las Bellas Artes la apología del encargo, la apología de las finalidades extrapictóricas de la pintura. Nada más estúpido que ese ideal de pintor que quisiera tener posición suficiente para pintar lo que él quiere (para que nadie le encargue) y luego tener medalla de oro en la Exposición. E l encargo se ha degradado, es cierto, y los encargos de hoy son a menudo vanos e intolerables, porque la sociedad está pésimamente ordenada para encargar y ya no pue 1 r de ser el encargo lo que era: un lazo que al pintor. se tendía para enlazarle al orden social, al orden humano, al orden universal; para insertarle en la Historia, en la vida, en la trascendencia. E l Estado español, por ejemplo, ha demostrado suficientemente que no sabe hacer Exposiciones de pintura, escultura, grabado y arquitectura. Tampoco sabe, es cierto, hacer encargos. Pero sería mejor que aprendiese a encargar y desistiese de hacer Exposiciones que no hacen sino acreeentar el mal de los Museos y promover nueva pintura con opción al asi. lo. Volvemos a lo de antes. Hay que tener asilos para lo que anda desamparado, pero no excitar a los pintores para que críen hijos con destino al asilo. Que se pinte para las Universidades, para las iglesias, para los ministerios, para los edificios públicos. Que los grandes particulares imiten elmecenatismo inteligente del Estado y la Iglesia. Cuándo Estado e Iglesia saben encargar de un modo inteligente no se hacen esperar los resultados. En Bilbao se han encargado recientemente pasos de Semana Santa a quien mejor los sabía hacer. Han satisfecho al pueblo y a los inteligentes. En las Exposiciones de Sevilla y Barcelona un poquito ha mejorado el Estado (a causa de las comisiones que han intervenido) su deplorable gusto de encargador. Y en fin, algunas cosas aceptables para el gusto medio se han visto. Que el Estado aprenda a encargar pintura y cierre sus Exposiciones de pintura, que es cerrar la ocasión a un vago arte de capricho, a una promiscuidad fastidiosa y a un ambiente donde los pocos esfuerzos de valor se malogran. Podrá haber Exposiciones pequeñas, individuales o parciales, que. el Estado podrá subvencionar. Pero el Estado debiera acudir antes a lo necesario y ofrecer mejores pre- mios y tener mejores Jurados para ios proyectos de sellos y monedas, de ministerios, de billetes de Banco o de farolas del alumbrado público. La Exposición, después de todo, es una vez al año, y podemos no verla. Pero esas otras cosas que digo son de todos los- días, y tenemos que verlas a la fuerza. Un Estado en el que estas cosas son ordinariamente feas y banales no puede en ningún modo dedicarse a fomentar el culto de la belleza. Y el arte está contra el Estado, no ya estéticamente, sino políticamente, cuando las cosas andan así. Si tomáis en la mano una moneda griega o florentina entonces entendéis cuál es la señal de un Estado protector de las artes y cuál es la señal de- unas artes qu 3 sirven al mayor incremento nacional. RAFAEL S Á N C H E Z M A Z A S LOS COLORES DE NlIEbTRA B A N D E R A El pabellón nacional y las ñas regionales. ense- Ciertas pretensiones regionales, en principio consentidas y quizá en breve concedidas oficialmente, nos han sugerido algunas consideraciones sobre los colores bellísimos de nuestra gloriosa bandera, símbolo de la Patria querida. Sin remontarnos a su origen, es un trecho cierto que en lo antiguo no eian más. que una guía necesaria en la guerra para agrupar rápidamente a las huestes de determinados capitanes, siendo, por lo tanto, sumamente variadas en tamaño, forma y colores, y especialmente caracterizadas por los sigN E L I ¡C o m o todo e l mundo! L O L I T A -S o b r e m i tocad o r e n c o n t r a r á s el r o j o i d e a l p a r a los l a b i o s E s R O J O L I Q U I D O a l J u g o de l i o s a s (1) U n a m a r a v i l l a de fijeza y d i s c r e c i ó n N O L I ¿P e r o estabas escribiendo... ¿A Ramiro, quizá? LOLITA. -No. Ramiro y y o n a d a t e n e m o s y a que v e r ¿P u e d e s c r e e r que en los q u i n c e d í a s que llevo e n f e r m a no h a p r e g u n t a d o n i u n a sola vez... N O L I -P o r q u e es a s í m u y de h o y y e n e m i g o de etiquetas. P e r o e n e l f o n d o te q u i e r e L O L I T A -S e r á así, como d i c e s p e r o no h a b l e m o s de esto. T u h e r r n a n i t a N e l i es muy joven a ú n y N O L I -N o se e n t e r a E s t á a h o r a e m b e l l e c i é n d o s e los ojos c o n t u s L A P I C E S a l H u m o de S á n d a l o (2) LOLITA. ¡Sufro mucho, Noli... N o quiero e n g a ñ a r t e A é l p r e c i s a m e n t e escribía... N E L I (volviendo junto a ella, maravillosamente m a q u i l l a d a) -P u e s haces m a l en e s c r i b i r l e A los h o m b r e a c u a n t o m e n o s se les c o n t e m ple, m e j o r L a m e j o r m a n e r a de que no se v a y a n es dejarles siempre l a puerta a b i e r t a ¡T e lo d i g o yo, que sé de esto u n r a t o! (1) E n envase corriente, 3 pesetas. De lujo, 4,50. Especial, m á s vivo, p a r a artistas 5 ptas. (2) De gran untuosidad consistencia. Precie, 1 j eseía y l. Sá. CHARLAS m F L O R ALBA a Mujercitas de vanguardia (L o l i t a convalece. E s t á sentada junto a l m i r a d o r D e l a n t e de s u s i l l ó n h a y u n a mesita; en l a mesita, recado de e s c r i b i r L o s dedos de l a e n f e r m a sostienen u n a p l u m a que v a a c u s a n d o los l a t i d o s de s u c o r a z ó n sobre u n p a p e l m e a o s b l a n c o que sus dedos. D e vez e n c u a n d o se seca u n a l á g r i m a S u e n a u n t i m b r e A poco a p a r e c e n N o l i y N e l i dos a m i g u i t a s i n t i m a s N o l i tiene veinte a ñ o s N e l i doce. A m b a s s o n ultramodernistas. N O L I ¡G r a c i a s a Dios, c h i q u i l l a! ¿C ó m o te e n c u e n tras? L O L I T A -T a estoy m e j o r ¿Y en v u e s t r a c a s a? N O L I -S u p o n g o q u e est a r á n bien. H a c e ocho d í a s que no h e m o s v u e l t o N o s invitó F i n a a cenar u n a noche, y y a no nos h a dejado s a l i r de s u l a d o LOLITA. ¿Lo pasáis bien? N O L I -M e j o r q u e t ú s i e m p r e N o te q u i e r e s c o n v e n c e r de que l a v i d a que l l e v a s no es l a que h o y c o n viene. E s t á s demasiado a l a antigua. L O L I T A ¿Q u é buscas, Neli? N E L I ¡Q u e no s é d ó n de he puesto el l á p i z de m i s labios! L O L I T A ¿P e r o t ú y a te maquillas? DOS CREACIONES TÍPICAMENTE ESPAÑOLAS J 4 EONyOLONIA ACACÍAS Ñ A U P o r su p r e s e n t a c i ó n original y e l e g a n t í s i i n ¡por su aroma permanente, que es r e p r o d u c c i ó n exacta de esas flores en primavera, y por su i n c r e í b l e baratura, han constituido un é x i t o extraordinario en la moderna p e r f u m e r í a h i g i é n i c a Precio del jabón: 0,35 y 0,75 la pastilla. En cajas- estuclies 1 peseta y 2,25. pías. de tres: Precio de la colonia: 1,40, 2,50, 4,50 y 10 FLORALIA, adrld S. A. Méjico
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