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A B C. SÁBADO 14 D E J U N I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 I LA APARCERÍA E N E L REGADÍO Siento mucho defraudar la curiosidad del Sr. Alcaraz. E n parte alguna me he permitido decir que yo tuviera fórmula propia salvadora del cultivo de regadío en España. L o que hago es aplicar la aparcería, fórmula muy antigua, principalmente en las riberas de Aragón y Navarra, realizando por rni parte un ensayo en los riegos nuevos del pantano del Guadalcacín, paso previo hacia la adquisición por los que la cultivan de la tierra que se les confía, que es para mí la finalidad social y económica. Como experiencia de laboratorio hubiera querido hablar de ella más adelante, cuando terminara el año agrícola y se recogieran las cosechas de maíz, habichuelas, patatas y remolacha, hoy pendientes. Así me hubiera sido dado presentar números y cuentas justificativas del resultado, favorable o adverso, de la campaña. Pero deseando que mi silencio no se achaque a indiferencia o descortesía hacia persona como el Sr. Alcaraz, de m i especial y antigua amistad, avanzo desde ahora lo que no podré demostrar sino ulteriormente con vistas del balance de beneficios... o de pérdidas, que de todo hay en la viña del Señor, y la industria agrícola está hogaño para cualquier cosa menos para ganar dinero. L a razón de haberme decidido por la aparcería obedece al grave problema de la mano de obra, factor esencialísimo en el regadío, ya que en éste el uso de la maquinaria es limitado en extremo. E l cultivo directo para fincas grandes supone el empleo de un personal numeroso, que cada día gana más y trabaja menos. A tal punto, que no es exagerado decir que se lleva toda la utilidad, porque como cumple flojamente, con desgano y a destiempo, los rendimientos de las cosechas se merman considerablemente. L a práctica me tiene demostrado que si se contaba, por ejemplo, en el maíz con 60 fanegas por hectárea y en la remolacha con 35 toneladas, la recolección acusa un tanto por ciento importante de reducción, no por otra cosa sino porque todo se hizo tarde y deficientemente. Vigílese al personal, se me dirá, y es de suponer que tal cosa no habrá dejado de ocurrírseme. Pero con fincas como las de Andalucía, que van a oscilar todas ellas entre un mínimo de un centenar a máximos de seis y ocho centenares de hectáreas (cuando no mil) de regadío, no es tan fácil dominar a los trabajadores, ¡Sólo en cigarrillos se les va la mitad del tiempo! Y ahora, en plena primavera, ¡a las cinco! suspenden el trabajo, cuando todavía se pueden aprovechar, entre mañana y tarde, cuatro horas de sol. E l personal, por tanto, sale carísimo. Si existe modo de interesarle en el cultivo, evidentemente se solucionará el problema, habida cuenta de que yo estimo que la evolución no será completa en tanto que la pequeña propiedad no sea el régimen imperante en el regadíc L a aparcería responde a tamaños motivos como etapa preparatoria. Antes miraba yo a la vega desde la terraza del cortijo (por su modestia podría llamarle mi chozo) y siempre veía a los jornaleros sentados y fumando. Ahora, n i por casualidad (salvo los ratos naturales del descanso) dejan de tener la cintura doblada sobre la tierra. P o r qué? P o r su calidad de socios con el dueño. Cuanto más se recolecte mayor será su participación, que he fijado en la mitad, debido a que en general vienen a estar equiparadas la parte del capital y la del trabajo. iVéase la prueba: CXJI TIVO D E R E M O L A C H A APORTACIÓN DEL DUEÑO Ptas. Coste simiente Renta tierra (1) Abonos Transportes 30 150 185 200 565 APORTACIÓN DEL APARCERO Trabajo valorado en pesetas. pesetas. Preparación Siembra... Escarda y entresaca Riegos... Recolección Transportes 60 7 5 90 3 5 200 2 o 5 2.53 E l precio de venta es de 72,50 pesetas (estación Jerez) Precio aceptable sL. no nos costara tanto el transporte (27 kilómetros, a 15 pesetas tonelada) Resulta, en consecuencia, un líquido por hectárea de 1.400 pesetas; corresponde a cada partícipe 650 a 700 pesetas. E n el maíz mis gastos son aproximadamente de 254 pesetas. Los del aparcero, 245. Productos, 1.200 pesetas. Beneficio líquido, 700 pesetas. Mitad, 350 pesetas. Declaro que prefiero cualquier cultivo al de remolacha. N o me inspira confianza, y además me obliga a depender de una fábrica. Pero hay que poner de todo. H e aquí mi votación (que no es absoluta ni definitiva) Primer año, cebada- maíz; segundo año, remolacha; tercer año, véza- máíz; cuarto año, patatas- judías. Como puede apreciarse (y por ello no quería escribir todavía) el negocio no está más que hilvanado. Ponerme a discurrir sobre cada detalle sería no acabar. Y además, si discurseo... no trabajo. U n a cosa u otra. E n resumen: la única manera de interesar al cultivador y de que se interese el dueño es que formen sociedad. Las modalidades de ésta pueden ser muchas. Y o repito, he elegido la del reparto por; mitad y la de mi aportación de tierra, agua, simientes, abonos y uso de maquinaria (tractor, vertederas, arados) porque creo que l a parte del trabajo es por hoy equivalente. Además, a unos doy casa. A los otros espero hacérsela si el rancho las paga, como digo a las mujeres de los aparceros cuando me las piden. Pero ahora viven en; chozo, porque no he querido montar la explotación en rico, sino en práctico. Este laboratorio es pequeñe (32 hectáreas) y ni me puede arruinar ni hacer millonario. Pero es que según lo que en él obtenga habré de implantar el regadío en una finca de 200 hectáreas (en el Guadalmellato) y en otra de 650 de la campiña de Jerez. Estas ya son palabras mayores. E n la última tengo calculado que el desmonte de los palmitos, las viviendas para cien cultivadores, los canales, caminos, etc. exigen más de un millón doscientas m i l pesetas. pietario a los cuatro años con la finca transformada y cobrando renta de regadío (300 pesetas por hectárea) Pero éso no es jtfsto, motivo que por sí solo me bastaría para desecharlo. Tampoco es económico, porque todo se hace mal, lento, mísero, incoherente y desperdigado. j M e callo antes de que la Dirección del periódico me rompa las cuartillas por interminables. Charla sabrosa la agrícola! Cada palabra encierra un misterio, una ilusión, una esperanza... o un escarmiento. ¿Acertaré. se pregunta el atrevido. ¿Tendré que desistir por fracasado, con la amenaza de arruinarme? se objeta el cauto y receloso. El afán de realizar una obra: útil sostiene, a quien decae y alienta al emprendedor. TJpa lección bien concebida y diestramente asimilada despierta el estímulo. Claro que vengo refiriéndome a regar, no a inundar, porque si las lluvias se convierten en permanentes, como este año, habrá que volver a la vida lacustre. E L VIZCONDE DE EZA LA OLIVICULTURA E N ESPAÑA (CONTINUACIÓN) S i t u a c i ó n actuai d e Ja o l i v i c u l t u r a L a producción media anual del olivo, que en 1909 era en todo el mundo de 5.600.000 quintales métricos, y en España de 2.250.000 quintales métricos, ha ido ascendiendo progresivamente hasta alcanzar las cifras de 6.866.000 quintales métricos y 3.714.000 quintales métricos, respectivamente. E l aumento, que en el conjunto de la producción supone un 17 por 100, llegó en España al 39,36 por 100. E l consumo interior, que era entonces solamente de 9,5 kilogramos por habitante, se ha acrecentado seguramente. L a exportación. ha tenido, desde luego, un gran desarrollo. E n el año 1894 salieron de los puertos españoles 146.158 quintales métricos de aceite. E l decenio siguiente (1895- 1904) da ya como promedio 342.859 quintales métricos, por u n valor de 30.993.985 pesetas, conservándose sin variación notable hasta el principio de la guerra mundial. Esta exportación aumentó considerablemente durante la guerra por la facilidad que tuvimos para ganar terreno en los mercados americanos, llegando en el decenio de 1914- 1925 a 640.000 quintales métricos, en cuya c i f r a aproximadamente se mantiene, aunque con las grandes oscilaciones de 358.000 quintales métricos en 1927 a 864.000 en 1928. Absorbida nuestra producción hasta hace poco por los mercados interior y exterior, los precios fueron elevándose. E n el decenio de 1895 a 1904 aquéllos pasaron de 8 c a 95 pesetas por quintal- métrico. E n 1915 el precio medio en Barcelona fué el de 120 pesetas. E n 1924 la subida general de. los precios de post- guerra llevó éste del aceite a 225 pesetas, que, con ligeras oscilaciones, se ha ¿Pecaba días pasados de exagerado al mantenido hasta los últimos años, en que, hablar de jinanzar (con perdón- de la A c a lentamente en los anteriores y bruscamente demia) el campo? Porque no todos los dueen el presente, se ha producido el descenso, ños podrán ser sus propios banqueros. mejor dicho, derrumbamiento, que ha llevaY a sé que arrendado por lotes y obligando el aceite bajo el coste de producción. do a que los colonos desmonten, nivelen, se N o es éste lugar para analizar todos los hagan- el chozo, construyan los regueros, factores que han ocasionado la crisis del etcétera, sic de coeferis, se encuentra el pro. aceite de oliva, más numerosos y complejos de lo que la mayoría de los productores 1) Incluido el interés y amortización iel supone. Pero, desde luego, el primero de tocapital invertido (instalación y circulante) que hasta que el regadío v a y a consolidándose no dos es el desequilibrio entre el consumo y. puede cargarse aparte. I l a producción, y a que aquél ha crecido más