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RAMÓN MARTIN DE LA ARENA. ENCUADERNACIÓN (FOTO MORENO) DE CUERO LABRADO Y REPUJADO cuando se trata de viejas ciudades de marcado acento. Toledo, Salamanca, Santiago, Sevilla, Córdoba suscitan diariamente a los arquitectos las coniplicaciones más difíciles de solucionar. E l tema tratado por el S r J i meno Pérez merecía, por su. interés y desarrollo, que fuera exhibido en Exposición especial. E l arte del grabado, de tan pobre valor histórico en España- -salvo el caso de G o y a- parece cobrar vigor en estos últimos años como arte independiente de la mera reproducción de otras obras. E l grabado requiere dura disciplina en el aprendizaje. Imposibles las rectificaciones, el artista ha de poseer seguridad de mano para no errar el tiro. S i n ser excelente dibujante no se puede aspirar al dominio del grabado. E l l o no quiere decir que baste sólo dibujar bien para ser grabador. Esta especialidad artística exige, más que otra, adecuadísimo temperamento. N o obstante, es frecuente, lamentablemente frecuente, el caso de artistas españoles que se lanzan a grabar con 1 t ri cordemos la obra El Rastro, de Bráñez de H o y o s O b r a espontánea, de dicción fácil, muestra dos excelentes cualidades: expresión y claro sentido definidor. También aparece afortunado en su aguafuerte Frías, v i- sión neorromántica de u n viejo pueblo encaramado en alto picacho coronado por vetasto castillo ruinoso. Siguiendo de cerca a Goya, María Ferres de H o m s exhibe varios aguafuertes interpretando remas truculentos de brujería. E n estas obras la intención fué más lejos que el resultado. Entre los jóvenes grabadores, Rafael P e- llioer es de los que caminan con menos v a cilaciones. E n t r e lo enviado hay alguna obra destacada de gran calidad El sermón de las siete es un acierto de claroscuro expresivo. Leñadores, aguafuerte de E m i l i o Tersol, es obra vigorosamente acentuada en sentido trágico. Ambiente apocalíptico, un tronco de viejo árbol de aspecto monstruoso, con retorcimientos fieramente atormentados, y las figuras de unos míseros leñadores vacilantes bajo la carga y la hostilidad de naturaleza inhospitalaria son elementos bien enlazados de que se valió el artista para componer esta aguafuerte de acre sabor. José Renau, el joven valenciano autor de afortunadas estilizaciones decorativas que no hace mucho tiempo exhibió en el Círculo de Bellas Artes, envió dos obras: Taller y Retrato, ambas grabadas en linoleum y de técnica x i lográfica. Son estilizaciones vigorosas excelentemente compuestas. Fragmentos de la vida del minero aguafuerte de L u i s Fernández López, muestra al dibujante sólido, pero que no ha sabido elevar su obra por cima de la prosaica realidad. F. l rebaño, de Pedraza Ostos, es obra sentida y bien compuesta dentro del tipo conocido de este excelente grabador. E n Iglesia de Santiago (A v i l a) de Ernesto Gutiérrez, hay claridad, sereno dibujo, impresión de la N a t u r a leza. U n ligero acento en el claroscuro haría ganar extraordinariamente la obra de este buen dibujante. D o n Juan Espina, en. L- us de tarde- -grabado en madera- -ofrece una vez más brillante prueba de su espíritu siempre juvenil. Procesión y Almasán, aguafuertes de Ricardo B a r o j a son obras de distinto tipo. E n la primera el valor na- Tr r m r TVn TM. r TOSE OU- iRDÍO A. -L A T O J D E CERÁMICA la mas endeble preparación de dibujo. MARES. BOCETO PARA UNA PIN TURA MURAL Como es frecuente asimismo el caso del grabador que se ha servido para la obra de una prueba fotográfica que le da mecánicamente resueltos los principales problemas de dibujo y perspectiva, claro es que a costa de la espontaneidad, de la frescura y de la pérdida de toda esencia artística. E n esta Exposición hay ele todo, abundando lo malo. Pero hay obras que salvan, por fortuna, el honor de 3 a clase, alentando la esperanza de que España pueda contar en breve con un grupo de excelentes grabadores, del que destaque alguno de nervio v i goroso. E n la sala primera exhibe Teodoro A d suar cuatro aguafuertes un tanto insípidas, ya que no ofrecen carácter antiguo ni moderno y s u dibujo es demasiado vacilante. Unas xilografías de Ollé Pinell, destinadas a ilustrar La Atlántüia, ele Jacinto Verdaguer, son obras insuperables de oficio, parcialmente afortunadas como interpretación, desluciendo el grupo alguna prueba de manifiesta vulgaridad. Fernández Cuervo en varias aguafuertes de asunto madrileñista demuestra temperamento de grabador, siquiera ciertos errores de perspectiva atenúen indudables aciertos. La Virgen del Puerto es tal vez lo mejor entre lo que exhibe. Como fortunado dibujo litográfico re-
 // Cambio Nodo4-Sevilla