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A B C. D O M I N G O 15 D E J U N I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 43. U N A ALOCUCIÓN PASTORAL D E L CARDENAL D E SEVILLA E l último número del Boletín del A r z o bispado de Sevia publica la siguiente alocución Venerables hermanos y amados h i j o s Con las magníficas solemnidades de la Asamblea Eucarística de esta Provincia Eclesiástica hemos cerrado, el período de las excepcionales intervenciones de la religión y de la Iglesia santa, dispuestas por Ñ o s durante el período de la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Nos no podíamos estar al margen de la Exposición en actitud meramente pasiva y 1 espectadora. L o s altos intereses religiosos y morales de que somos guardián y propulsor demandaban de Nuestra persona una actuación eficaz y en algún modo continuada por intervenciones personales y privadas, y con actuaciones religiosas públicas del oficio pastoral. Unas y otras hemos procurado ejercitar con los auxilios divinos y con l a valiosa cooperación de instituciones y personalidades de relieve y de profundo espíritu católico, y mediante ello se lia llevado a efecto todo Nuestro plan, con la explícita y paternal aprobación del S u mo Pontífice, a quien tuvimos el honor de informar de cuanto a ese propósito intentábamos hacer, y Nos alentó a no desmayar en la ejecución. Primero, el Congreso Mariano Hispano Americano, de inenarrable grandeza y de imborrables recuerdos y copiosos frutos espirituales y morales. Poco después, fué la coronación canónica de la antiquísima imagen de la Nuestra Señora de la Antigua, venerada en nuestra Santa Iglesia Metropolitana con cuyo motivo celebramos fiestas religiosas devotísimas y espléndidas que en los anales de Sevilla forman época, para gloria de la Santísima V i r g e n y de la piedad mariana sevillana; luciendo desde entonces la sagrada imagen preciosa corona, que realza la majestad augusta de la Señora, y mueve a mayor devoción a cuantos la visitan con piedad ajena al seco contemplar del profano que no acierta a ver en los templos más que museos de arte que nada hablen al corazón cristiano y olvida que los objetos del culto son manifestaciones sagradas que han de estar reguladas y abrillantadas por normas litúrgicas más que por frías reglas de estética profana. A h o r a ha sido 1 a gran Asamblea E u c a rística, celebrada a mediados del presente mes de mayo, l a que ha conmovido las fibras más delicadas de los corazones creyentes. E n los hermosos días de esa Asamblea se ha visto Sevilla perfumada con el aroma de las flores dedicadas al culto de la sagrada Eucaristía y con el incienso de multitud de incensarios en derredor de la sagrada Hostia, en el templo, en las calles y en las plazas, hasta en el recinto de la E x p o s i ción Iberoamericana. S u plaza máxima- -la de España- -congregó lo más selecto del pueblo andaluz- -y aún mucho del resto de España- -lo más fervoroso de la piedad y de la fe de nuestra región, lo más hermoso de nuestro arte cristiano: ostentáronse allí sus joyas valiosas en antiguos estandartes y simpecados de valor incalculable, precediendo a l a custodia riquísima de Nuestra Iglesia M e tropolitana. L o s retablos imponderables de plata colocados en distintos sitios en la carrera de la magna procesión; los ornamentos sagrados riquísimos destinados al servicio del Señor Sacramentado y las interminables filas de fervorosos creyentes cautivaron los sentidos y los corazones de infinidad de fieles y al paso de la sagrada Hostia rindieron sus rodillas, y más aún sus almas, ante la soberana Majestad de Jesucristo Sacramentado, adoraros al Señor Y Dios. y VENDEDOR -DI TU QUE AMERICA ESTA LEJOS, AMBULANTE NO, H A Y U N ARTÍCULO Q U E ESTA POK Q U E SI EXPLOTAR. ¿CUÁL? ¡ANILLOS D E GOMA P A LOS PARAGUAYOS! de cielos y tierra y de toda criatura, realmente presente en la Hostia santa. Y no hubo eso solamente. E r a d e ver cómo los fieles de todo sexo, categoría y edad, a centenares, se renovaban periódicamente de día y de noche en los cuatro días en que estuvo expuesto S. D M solemnemente en la Catedral, escoltando y haciendo guardia de honor a nuestro D i v i n o Redentor Cristo Rey nuestro. E r a también de admirar cómo se reunían en las sesiones generales y particulares durante los días de la Asamblea Eucarística multitud de hombres y señoras para tratar de los temas propuestos a estudio de la misma y aceptar conclusiones fructuosas para la vida cristiana y para el aumento de la fe y del culto de Cristo sacramentado. E r a n de ver los fervores de quienes desde lejanos lugares vinieron a participar en los actos de la Asamblea y de los que ya que no pudieron más, al menos h i cieron un esfuerzo- -que Dios premiará- -para intervenir en la manifestación espléndida Eucarística del día último, ya en l a M i s a Pontifical, ya en la procesión imponderable, ordenadísima e impregnada del espíritu agradabilísimo que Dios imprime a las procesiones cuando todo en éstas se regula por las leyes litúrgicas y el espíritu de D i o s acompañando nueve mil hombres en devota actitud y entonando himnos a Jesús Sacramentado. Y ¿qué decir de las numerosas Comuniones que en esos días se administraron? ¿Qué de los ocho m i l niños que la recibieron en la Iglesia Catedral? ¿Qué de los cánticos religiosos que, cumpliéndose a la letra el decir de las sagradas escrituras, resonaron de labios de los niños en su Día Euca- rístico? ¿Qué de las jubilosas demostraciones de diez m i l voces infantiles que a lá vista de la sagrada Hostia, que les bendecía por nuestras manos desde el balcón principal de Nuestro Palacio Arzobispal, aclamaron a Jesucristo y ofrecieron fervorosas reparaciones por los pecados públicos con que la Majestad y santidad de Dios es ofen- dida? Felices fueron los dias de la Asamblea Su recuerdo perdurará en cuantos la presenciaron pues al saborear las mieles qué desfiló desde el Sagrario Jesús Sacramentado en aquellos días experimenta el alma efluvios de gloria celestial. Quiera el buen J e sús concedérnosla plena v perpetua en las mansiones eternas y adorarle perpetuamente, cantando el Hosanna sin fin y el Santo, santo, santo que en las noches de la A s a m blea entonaban nuestras lenguas, emulando las alabanzas de los coros angélicos. Seguros podemos estar de obtener esta dicha, s i nos esmeramos en trabajar para que las conclusiones de la Asamblea sean una realidad en nuestras personas y en nuestros pueblos y parroquias. Leed con atención las Conclusiones de la Asamblea. Llevadlas a la práctica sacerdotes y seglares con toda eficacia. A s i será un hecho el reinado de Jesucristo entre los católicos. 1 Como propietario del H O T E L M É X I C O pongo en conocimiento del público haber suprimido la Gerencia que venía actuando en el H O T E L poniéndome a l frente del mismo, para lo cual he introducido grandes reformas en el edificio y he cambiado completamente el personal de cocina y comedor, colocando a l frente de estos servicios personal competentísimo, con el cual espero servir cumplidamente a mi distinguida y numerosa clientela. SAH SEBASTIAN Hemos querido escribiros estas cosas, venerables hermanos y amados hijos, porque así se dilata Nuestro corazón, más de una vez dilacerado por incidencias propias de Nuestra condición de Pastor y de Prelado, en cuyo camino tropezamos con las espinas inherentes al cumplimiento del deber, de suyo austero; aunque muy gustoso lo procuramos cumplir para bien de Nuestros h i jos muy amados en Jesús. También Nos sentimos impulsado a escribir las precedentes consideraciones porque no podemos excusarnos de dar pública, solemne y cordialísima acción de gracias a todos vosotros. A unos, por la colaboración que Nos habéis prestado en la organización de estos actos y de estas magníficas jornadas religiosas. A otros, por la ayuda material con la cual nos han auxiliado para imprescindibles gastos. A los demás, por la asistencia y por el entusiasmo fervoroso que la avaloró. A las autoridades, por el realce que han dado a la Asamblea, como lo dieron a las anteriores manifestaciones reli