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MADR 1 D- SEV 1 LLA 17 D E 1 U N 1 O D E 1 930. NUMERO 10 C T S CERCANA A T E T U A N SEVILLA cable a fines prácticos, una voluptuosidad espiritual. Desde, ese punto de vista, A l v a r o Alcalá Galiano presenta toda l a traza de un literato, moderno. L a observación de un aconteciUn Jíbro actual miento o el estudio de una personalidad no A l g u n a s veces, releyendo con m á s curio- le alejan mucho de su tiempo. L á genealosidad que satisfacción lo que acaba de apa- gía del hecho y el abolengo de la personarecer impreso con nuestra firma, solemos lidad le interesan menos que su valor y sus preguntarnos: ¿Q u é placer puede sentir o consecuencias en la hora actual. E s a volunqué ventaja puede reportar el público de taria, limitación del propio horizonte es prenuestros comentarios a las realidades que él cisamente lo qué caracteriza al cronista y le ha vivido y que conoce tan bien como nos- diferencia del crítico, él cual, aunque se conotros? ¿H a s t a cuándo va a durar esta petu- tente con reflejar lá- impresión del momenlante manía nuestra de poner acotaciones al to, cuida o debe cuidar de establecer los margen de los acontecimientos? ¿N o sería orígenes de lo que tiene delante; H n escrimejor respetar la experiencia personal del tor y un artista no se producen- a l a z a r y lector, dejándole íntegra la virginidad de sus fuera de toda corriente espiritual. Indepenemociones? S i ha visitado una ciudad o ha dientemente de lo que representan- por sus leído un libro, ¿qué va a ganar superponien- medios de expresión, qué pueden- ser sindo nuestras impresiones a las suyas? Este gulares o comunes, ó reflejan algo de lo que oficio de cronista me parece, en esos momen- ya ha sido o anticipan algo de lo que será. tos, tan necesario como el del técnico que O son continuadores o precursores. A h o diese conferencias sobre el uso de las pren- ra bien; en ninguno de los dos casos se das de vestir en un bazar de confecciones. les puede considerar como anillos sueltos. ¿Q u é cliente satisfecho de su adquisición se Son eslabones de una cadena. L o difícil suedetendría a escucharle? Pero hay ocasiones le ser reconstruirla cuando los eslabones esen que la realidad que yo he vivido me pa- tán, como ocurre en el arte, dispersos. Pero recería pobre o incompleta si no me la des- ese empeño excede de las necesidades del cubriese del todo el arte del cronista, y en- periódico, que es el dominio personal del crotonces pienso: N o pierde el tiempo el lector nista. Su ambiente es la revista. ¿Cuándo habrá en E s p a ñ a revistas que permitan al interesándose por lo que escribimos. Tiene escritor moverse holgadamente dentro de su curiosidad, en este caso, no poco de mo- un tema? Nuestro mundo literario es tan destia, puesto que, no fiándose enteramente mezquino, que cuando aparece una de esas de sus impresiones sobre un acontecimiento publicaciones, o degenera en hornacina de o un espectáculo, acude, y en muchos casos un ídolo de la pedantería juvenil o vegeta se- atiene a las nuestras. De ese crédito v i- obscuramente promiscuando la exposición vimos, y él justifica nuestra decorosa exis- de las ideas, con la defensa de ciertos intetencia en la república federal de las letras. reses. Escritores del tipo intelectual de A l varo Alcalá Galiano lucen m á s en la revisLas páginas que acaba de reunir A l v a r o ta que en el periódico, porque su superioAlcalá Galiano en un tomo me han sugerido i ridad está menos en el brillo que en la denesa última reflexión, que me compensa J sidad de su obra. P o r fuerte que sea nuestro consuela de la primera. H e aquí, me digo, poder de condensación, el. artículo de perióel publicista que ensancha, descubriéndonos dico no permite el desarrollo normal de un aspectos nuevos de realidades que nos eran tema de alguna complejidad. ¿P o r qué no mal conocidas, los limites de nuestra expe- aparecen revistas de ese género en nuesriencia. Como V i r g i l i o guía a Dante en su tro país? P o r la misma causa que umita la excursión a las regiones que se extienden circulación de la novela grande; la resistenm á s allá de la vida temporal, el escritor va cia del español a desprenderse de m á s de una a alumbrarnos con su inteligencia para que peseta por un libro. Nuestros editores han todo, los hechos, sus causas y resultados, se ensayado todos los métodos para atraerse al nos aparezca en sus justas proporciones y público, hasta que han dado con el único viaen plena claridad. E n su docta compañía ble: el libro muy barato. ¿Cómo ha de v i es difícil extraviarse. Si no fuera m á s que vir la revista, qué significa especialización, inteligente A l v a r o Alcalá Galiano, su poder en m i país en el que escribimos novelas sobre nuestra sensibilidad sería limitado, por- para que se vendan, inéditas, a treinta cénque, como aproximadamente ve la misma timos? E l joven de nuestro tiempo, el mismo parte de lo real que nosotros, sus impresio- que iza la bandera roja sobre él tejado dé nes, careciendo de novedad, no tendrían el la Universidad y dispara cascotes sobre los atractivo de la sorpresa. Pero, felizmente agentes de! Orden público, se desprende de para el público, el eminente literato se ha cinco pesetas por ver un partido de balomarmado, para internarse en las ideas y en pié, pero no las gasta en la adquisición de los- acontecimientos, de una cultura que trans- un libro. E s a incomunicación de la socieforma cualquiera de sus trabajos en una dad y el escritor condena, a éste a- un malverdadera a t a u j í a tales la diversidad y la estar económico constante. Vende pocos l i riqueza de los elementes que lo constituyen. bros y no tiene la compensación de la revis Esa cultura es m á s rica que v i e j a lo cual ta, que no limita el espacio, paga con m á s no quiere decir que su nobleza intelectual largueza que el diario y pone al literato sea. menor. E n esto de las culturas ocurre en relación con las minorías doctas y delicaJo que en los climas: cada uno de- nosotros das de gusto. adopta el que conviene a su salud. H a y quien se siente a sus anchas en. lo moderno, enCerrado el libro de- Alvaro Alcalá Galiatendiendo por tal lo que se ha producido de no, me detengo a meditar sobre su riqueza in siglo acá, y hay quien, pese a sus coque, de ideas. L a pluralidad de asuntos tratados teos con lo contemporáneo, se evade cu cuanpor el ilustre escritor da lugar a que éste to puede a las épocas remotas cu que el nos deje ver, no sólo lo que sabe, sino su pensamiento era, más que una función ppliinalterable pretensión de ser justo. Pocos DIARIO DO. N. ILUSTRA- A Ñ O VI G É 8.572 -Sí S 1 M OS EX T O SU E L T O REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. escritores superan al autor de Figuras ex. cepcioitales por el rigor de sus escrúpulos. Omitir o eclipsar, algo de, lo que él considera verídico o real implica un delito. E s a tendencia a la probidad crítica ha debido enajenarle m á s de una amistad en ún país en el que casi todo e. l mundo. adoTeée de Ta más vidriosa vacuidad. Temperamento. un poco seco quiero decir de, mesurado lirismo, A l v a r o Alcalá Galiano suple esa i n suficiencia, con una precisión de: léxico y una tersura, d é estilo admirables. Pero pocos hombres parecen tan orgullosos de asúmala dirección de la sociedad cómo el eminente publicista; S i n aires didácticos, imprime a todo lo que fluye de su pluma, o sólo l a intención de durar, sino dé influir en la mentalidad del lector. Es, en- ese respecto, un espíritu suavemente autoritario, -que. no se contenta con persuadir, sino que pretende imponerse. E s un resabio de clase que se ha infiltrado en el espíritu del. artista y que no le sienta mal, pues da a su estilo una contundencia que exterioriza su vitalidad. S u filosofía, como la de todos los bien avenidos con la vida, es un epicurismo templado por la razón, y como la razón de los poderosos no es la razón universal, el epicurismo de A l v a r o Alcalá Galiano es también una virtud de clase, lo cual lo hace m á s distinguido. F I G U R A S EXGEPC 1 O N A L E S MANUEL BUENO EVOCACIONES LLANAS SEVI- Nuevas estampas de la ciudad ...vivo siempre en las torres m á s altas, particularmente donde hay relojes; porque en los que ellos quitan doy yo avisos de importancia. (Ií. F e r n á n d e z de Rivera. H a y nuevos miradores en Sevilla, con grandes vanos abiertos en el asombro producido por la meditación del panorama. L o que se planeó como coronamiento y t é r m i n o sumo de una morada, se convierte, por sugestión de los fondos, por gracia del rodeo, en atrio, zaguán, principio y prólogo de una estancia amplísima y circundante, techada de cielo y plantada de torres. Todo mirador es en Sevilla antesala del paisaje de la ciudad; sus barandas se inscriben en la vista, y a l descansar. de bruces en el pretil nos inundamos un poco de, su hermosura. Pero como uno no quiere tan sólo contentarse, sino aprender, en l a lección indudal lc fl ue todo panorama explica, hoy, cu recientes ventanales, apartados convenientéínente de l a é, stampa al usó, podemos, asistir a un proceso, a un tránsito entré, lo que fué y lo que será de un sector urbánoj: podemos y queremos asistir a Sevilla -en uu trance. Se cazan desde las torre. s últimamente, erigidas las fotografías qué despistan y asombran al ausente, llegado después. de un largo viaje, y aun al sevillano cómodo que no pasea las nuevas distancias. Podemos en estos cam panarios sin campanas voltear l a su sonido las i u tradición y congregar
 // Cambio Nodo4-Sevilla