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A B C. V I E R N E S 20 D E JUNIO D E ig o. 3 E D l G l O N D E ANDALUCÍA. P A G 6 lidad, su musicalidad no es l a que vieron los impresionistas a través de una Euterpe alemana, diosa de la música obscura y fácil, sino la que, los griegos concibieron a través de Polimnia diosa de l a música clara y difícil. Joaquín Valverde, cuyo cuadro El molino tengo por el mejor de l a presente Exposición de Bellas Artes, ha padecido con todo algún error (a mi juicio) que voy. a decirle, según mi eaber y entender, paladinamente. Dotado de una sensibilidad y. de una inteligencia excepcionales, Joaquín V a l v e r de no había podido menos de nacer con aquel pecado original del siglo x i x (que tiene su raíz filosófica precisamente en el o l vido del otro revelador y grande Pecado original) y había puesto su clara inteligencia al servicio de su aguda sensibilidad. E s t a inversión le, condujo en algunos momentos a la tortura. Su primer trabajo de pensionado tenía que ser- -por disposición reglamentaria- -una copia. Eligió un fresco de la segunda época del Pinturicchio, que está en el Vaticano. Logró rápidamente, a pesar de dificultades grandes de luz y espacio, un resultado sorprendente, sin titubeo y sin esfuerzo. L a parte de la inteligencia estaba impuesta allí por el maestro clarísimo de la Biblioteca de Siena. L a copia era exacta, fragante, segura, y revelaba aptitudes únicas. Empezaron los cuadros originales. Empezó para Joaquín Valverde un tiempo de noble tortura. espiritual. N o le satisfacían los resultados que en el arte moderno- -y modernísimo era el suyo- -se, pueden obtener por un predominio de intuición y sensibilidad. Inmediatamente Valverde se orientó hacia el mejor maestro antiguo del arte futuro: fíacia Piero della Francesca. E n él pudo hallar, convertidos en. una más rica y maravillosa estructura, los mejores atisbos de Picasso y de L e Corbousier. -S u pongo que entonces empezó para Joaquín Valverde este calvario: llegar por obra de, intuición y fineza a lo que los antiguos llegaron por obra de razón y de geometría. Primer triunfo en tan penosa lucha es 1 su cuadro El- molino. E l cuadro está dividido en dos partes, como están divididos e, n, dos partes muchos bajorrelieves del Donatello o La flagelación, de Piero, en Urbino. Pero la armonía de La flagelación, de Urbino, que es una armonía para comprobada por la caja de compases, está lograda con una conciencia estética de l a geometría. E l rectángulo del cuadro, su división en dos partes, la perspectiva lineal, todo el esqueleto, en suma, se ha obtenido allí por me, dio de operaciones de geometría, sencillas e i n f a libles en su ejecución, pero difíciles en su elección, porque allí responden, no a l a solución de problemas escolásticos- -como el de dividir una recta en media y extrema razón- sino a una conciencia! estética de la geometría, a una especie, de música de las proporciones y las formas lograda por medios rigurosamente matemáticos. Solamente al servicio de esta conciencia racional de la belleza la sensibilidad de Pietro di Borgo (que culmina como una danza l i bre en los follajes de sus árboles) coronaba los fustes y columnas de l a deliberada armonía. Como en el diluvio, en su alma, l a vida sólo se salvaba en arcas construidas con medidas justas y l a divina inspiración para él, como para Ñoé constructor, bajaba siempre de los cielos acompañada de números exactos. recibidas por la crítica romana con un interés y un elogio de tono nuevo. A l v a r e z L a viada expuso, su Diana en la Biennale. V i cente Beltrán ganó el concurso nacional para el Centenario de Góngora. Otros pensionados alcanzaron éxitos estimables. Eugenio Lafuente empezó a recibir encargos i m portantes, que le han fincado en Roma. E n la actual Exposición Nacional de Bellas Artes la promoción romana ha obtenido dos primeras medallas (Alvarez Laviadá y Beltrán) dos. segundas (Joaquín Valverde y Timoteo Pérez Rubio) y una tercera (Pedro Pascual) Esto no quiere decir gran cosa para añadir o quitar méritos a estos artistas, y aquí lo hago constatar más como éxito que como valor significativo. E l arquitecto E m i l i o M o y a no va a la zaga en excelencia del mejor escultor o pintor de su promoción romana, y, sin embargo, no recibió el galardón merecido en la Exposición de hace cuatro años, donde, como en ésta, se premiaron tantas cosas banales y pocas cosas buenas. Pero, en general, lo premiado esta vez a la gente de la promoción romana entra en aquella pequeña parte de premios que no desacreditarán al Jurado. Casi me parecen premiados estos artistas por una especie de providencia que suele velar sobre los Tribunales. U n crítico, cuyas ideas no siempre comparto, pero cuya autoridad, independencia y vasta cultura son harto notorias, ha destacado la pintura de Joaquín Valverde y Timoteo Pérez Rubio en el engorroso mare mágnum de la Exposición. Sus cuadros me parecen a mí los mejores- -lo cual no sería decir mucho- -de esa especie de bazar oficial. N o oculto que me une a estos artistas una amistad romana y, por consiguiente, casi eterna. Pero también declaro que cierta clase de amistad no la he podido sentir nunca hacia malos pintores. Cuando creo que decae o se tuerce la pintura de los buenos, siento que m i amistad decae sin que el corazón lo remedie. Otro pintor ligado a la promoción de pensionados españoles de San Pietro i n Montorio era Jenaro de U r r u t i a pensionado por la Diputación de Vizcaya. U r r u t i a y V a l verde fueron los más. profundamente penetrados por aquellos grandes pintores antiguos de clara razón- -Uceilo, Signorelli, Mantegna, Piero della Francesca- cuya doctrina para mí constituye ya una bandera i n transigente de modernidad reconstructora. Apenas tornado de Roma, U r r u t i a tuvo un éxito fulminante en Bilbao. L o s mejores críticos de allá hallaron en él al pintor vascongado más inteligente de su generación. Eugenio d Ors le citó en un volumen glosando el comentario que yo había hecho sobre la pintura de U r r u t i a U n bilbaíno perspicaz- y. bien informado, Joaquín de Zuazagoitia, dio con una expresión definitiva al publicar en El Liberal, de Bilbao, su artículo Urrutia, o la Inteligencia. Basterra el poeta o Lasterra el crítico hicieron de U r r u t i a su pintor predilecto. Viene a estar U r r u t i a con relación al país vasco, como debiera estar Toaquín Valverde con relación a Andalucía. Hasta físicamente la delgadez andaluza de fina raza de Valverde se corresponde con la. delgadez vasca, de gran raza también, de Urrutia. Valverde es aristocrático, con esa aristocracia hecha de marinos reales y terratenientes señoriles de Cádiz y del Puerto de Santa María. U r r u t i a es popular, pero con esa raza popular, ágil, acabada, fresca y antinuísima del Pirineo y del mar, que generalmente entre los vascos suele dar tipos de una finura v de mía fortaleza muy superior a las cantadas en los pergaminos. Así, estos dos pintores, en quienes el esqueleto es lo principal de l a figura, quierep también que en la pintura el esqueleto, o sea las normas, la proporción, la perspectiva lineal, la composición, la geometría, sean lo. principal. Estos no harán nunca sinfonías de color ni ninguna cosa sinfónica, porque son de aquellos que nada conciben en sinfonías y conciben todo en l a armonía. Y si hay en sus obras lo que suele llamarse música- LAS V I D E S! Con T R I S T A N- -c i n c o céntimos el l i t r o salvará su cosecha de altisa. cuquillo, piral orugas, moscas de los frutos, etc. AR OETAL 1. ES OKATIS PEDIDOS O S a n z de la C r u z L A B OR A T OR IO C A L A T R A V A CAMPANARIO (BADAJOZ) LÉASE LA REVISTA BLANCO Y NEGRO Q U E A P A R E C E TODOS LOS DOMINGOS, I ES UN PORTFOLIO POR L A DIVERSIDAD D E SUS F O T O G R A F Í A S UN L 1 B R 0 P O R DA ABUNDANCIA D E SU T E X T O UN MUSEO P O R L A B E L L E Z A D E SUS P L A N A S ARTÍSTICAS y UN REGALO POR SU L A BARATURA PRECIO DE Cíenlo veinte páginas, UNA S l EJE PESETA II M A revistas diferentes e n RAFAFI, S Á N C H E Z MAZAS.
 // Cambio Nodo4-Sevilla