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ABC. VIERNES 20 D E J U N I O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 11 AVES AMERICANAS El quetzal Existe en la América central, e. n Guatemala especialmente, figurando en el escudó de armas de la República, un ave bellísima llamada quetzal, cuyas particularidades son dignas de conocerse por lo curiosas e, interesantes. E n un reciente artículo que hemos leído, su autor, el Sr. González Latorre, dice que, contra la creencia general de que el quetzal existía sólo en A l t a Verapaz, también se encuentra, aparte de ese departamento guatemalteco, en algunas regiones de, Méjico, Honduras y Costa Rica. Según afirman los indios, el quetzal fabrica su nido en forma de tubo alargado con dos aberturas en sus extremos, permitiéndole así al ave entrar y salir de su albergue sin romperse las largas plumas de, la cola. S i n embargo, el naturalista Silvin parece poner en duda la existencia de esos nidos de dos aberturas. E n el plumaje de! quetzal predomina el verde esmeralda, con reflejos metálicos como el o r o el pecho, vientre y parte trasera i n ferior, hasta debajo de, la cola, es de un carmesí muy encendido, y de los costados le salen diez plumas, que caen graciosamente sobre los flancos del ave, aumentando su rara belleza. E l ojo es pardo obscuro, al igual del párpado; el pico, amarillo; las rectrices, de color café obscuro y otras blanco plateado; las más largas, que son las subcaudales, cuyas plumas imprimen al quetzal un sello muy acentuado de severa elegancia, tienen una longitud como de setenta centímetros, más o menos, siendo el tamaño del cuerpo de veinte centímetros. L a cabeza de este ave está adornada con un penacho de plumas finas, en forma de cimera, que llega hasta el principio del pico y que le da un aspecto muy interesante. L a hembra es. menos vistosa que el macho. Pone dos o cuatro huevos por lo general, de color gris, sin que haya datos sobre el tiempo que dilata la incubación. L o s hijuelos son extremadamente delicados, y muchos de ellos sucumben antes de que ¡leguen a revestirse de todas sus plumas. Todo ello hace que este ave no abunde. Su caza está prohibida en Guatemala, y las infracciones se castigan severamente; pero, a pesar de todo, se matan clandestinamente muchos de estos trogónidos, por el alto precio a que se cotizan. Los indios cazan al ave con flechas, y las disecan; pero muy mal, lo que hace que al poco tiempo comiencen a caérseles las plumas y a deformarse, para quedar destruidas por la polilla- E l quetzal vive en las más altas regiones y en lugares casi inaccesibles, precisándose mucha tenacidad para penetrar en la región de Guatemala, donde casi totalmente está confinada, y sólo pasando por caminos espantosos, especie, de senderos perdidos e impracticables oara los mulos, se puede llegar a los lugares fríos que el ave frecuenta. E l naturalista Delatre dice a este propósito E n medio de una espléndida vegetación, en los bosques de árboles muy altos, donde no penetran los rayos del astro del día y en parajes constantemente húmedos y ríe es donde el caluro resplandeciente se complace en residir. Sin embargo, sale por l a mañana para posarse en la cima de un elevado árbol y calentarse un poco a los rayos del sol; pero a las diez o las once penetra en la selva de nuevo, y no se deja ver hasta el día siguiente. Semejantes costumbres que impiden la observación, dificultan también la saza Esta preciosa ave centroamericana es sumamente colérica y muy amante de la l i bertad, hasta el punto de que, al reducírsela a la cautividad, deja de comer y muere a los pocos días de tristeza. Con este símbolo de libertad figura en el escudo de Guatemala, como decimos al principio. Sólo en el caso raro de que se, logre apoderarse de un quetzal en su propio nido o muy joven, hay alguna probabilidad de domesticarlo, prodigándole amplia habitación y cuidados especiales, sabiendo sus costumbres y el método de vida que observa el ave en libertad. L o s españoles, al conquistar Guatemala y conocer este ave, admirados de su belleza. la denominaron P i t o real Entre las leyendas que alrededor del quetzal han nacido, está la creencia, por parte de los indios, de que el corazón del ave tiene la virtud de curar la locura y la epilepsia, si se les hace comer a los pacientes cuando aún conservan su calor. Dichos i n dígenas acostumbran a llevar las plumas del quetzal a guisa de talismán o de específico contra la imaginaria enfermedad que ellos llaman e l aire o fascinación, y de la- cual se originan, según ellos, todos sus males físicos y morales. Antes de la conquista, en tiempo de los aztecas, se daba una activa caza a los trogónidos para utilizar sus despojos como adorno, y en un antiguo manuscrito mejicano figura este ave en la lista de los que servían para la fabricación de los célebres mantos con que se adornaban Moctezuma y los grandes del Imperio en las solemnidades. Las plumas del caluro, resplandecientes, tenían la misma importancia que las piedras preciosas más buscadas, y así es como el Rey Huemac, al sentir, su Trono amenazado y encontrar al dios Tlaloc en la profundidad de los bosques, le dirigió la siguiente invocación: ¡O h Dios, consérvame mis tesoros, mis esmeraldas y mis plumas de: quetzal Entre los toltecas, antes de la E r a de los aztecas, las plumas del caluro se, utilizaron ya para adornó de los príncipes, y el ave fué adoptada como símbolo de la majestad real; es decir, el quetzal vino a ser, entre los mejicanos, lo que la paloma entre los hebreos: elegidos del cielo. E l gran Rey Quezalcohuatl, civilizador y legislador divino del antiguo Méjico, cuyo culto estaba propagado en casi todo el país, tomó parte de su nombre del de un trogónido. Quezalcohuatl significa la serpiente de plumas de curucú, pues la imaginación de les pueblos no hallaba objeto más b r i llante que fuese más digno de ornar la augusta cabeza del gran Monarca. A l decir de la leyenda tolteca, después de haber sido expulsado este dios- rey por sus subditos rebeldes de la ciudad de Tollán, que rehusaba someterse a la abolición de los sacrificios humanos, retiróse a las orillas de Goatzamalco, y allí murió. Su cadáver fué transportado a la cima dei pico de Orizaba, para ser pasto de las llamas en la fúnebre pira, y entonces se vieron subir las cenizas impelidas por el viento con un gran número de aves de brillante plumaje, y el alma de, Quetzalcohuatl. voló hacia el empíreo, bajo la forma de un caluro de regios y espléndidos colores. Por último, y para cerrar estas líneas divulgadoras de tan preciosa ave, diremos que el nombre científico con que designan los naturalistas al quetzal es el de Trogons roplcnens, aunque el zoólogo Henderwood lo clasificó como P. arwnacxis M. NOTAS BREVES Y ÚTILES La- educación de los indios araucanos. -E l ministerio de Instrucción pública de C h i le ha nombrado una comisión para elaborar un proyecto de educación de los indígenas araucanos a quienes no han alcanzado los beneficios de la escuela. E l Sr. Soto, director provincial de E d u cación primaria, considera de gran importancia, al tratar del problema, tener presente la influencia deí cacique en la reducción indígena, donde ejerce autoridad tradicional y, por consiguiente, se le debe consultar previamente, inculcando después a los araucanos buenos hábitos sociales, enseñándoles, mejores métodos de cultivo y purificándoles sus costumbres. También cree que debe fomentárseles, aquellas industrias que les son propias, como la alfarería, los tejidos de lana, l a fabricación de cestos y otros objetos de inaqui. El Museo Ñervo. -La casa que habitó el poeta Amado Ñervo en la ciudad mejicana de Tepic, Avenida Zacatecas, 161, v a a ser convertida en museo a iniciativa del gobernador del Estado, Sr. Castillo. E n d i cho museo se recogerán todos los recuerdos del gran poeta y se abrirá una biblioteca con todas sus obras y las que hablen de él. El. último inca. -Con dirección a Cuzco ha salido desde Nueva Y o r k D Alberto V a lenzuela Rosell, que dice ser en realidad Ttito Cusi, el último inca. E l objeto de su viaje es el de recobrar un tesoro escondido, consistente en oro puro, que él solo sabe dónde se encuentra y cuyo valor es incalculable, haciéndole llegar a l gunos a 5,00. millones. E l último descendiente de Manco Capac agrega que sabe de catorce rumbas en los alrededores de Cuzco, donde estaban enterrados sus antecesores, y de las cuales podría recobrar, como se propone hacerlo, oro bastante para convertirse en el inca más rico que haya habido, en el Perú desde que Pizarro conquistó aquel territorio. Se propone también desecar el lago Cusurcus, cerca de Cuzco; para extraer de allí una cadena de oro que se supone vale, por lo menos, un millón de dólares, y que, según refiere una vieja leyenda, es tan larga, que puede rodear la ciudad de Cuzco y que los indios la arrojaron al lago para evitar que cayese en poder del conquistador español. Dice Ttito Cusi que los trabajos materiales de la excavación los harán los propios indios, llevando como capitalistas a dos propietarios de la ciudad norteamericana de Detroit. La población y producción de América. Según la Memoria sobre l a producción y el comercio publicada por l a secretaría de la Sociedad de Naciones, la población de l a América del- Sur aumentó en los últimos quince años mucho más rápidamente que en cualquier oíra- parte de! mundo: en un 40 por 100, aproximadamente. Su producción de artículos alimenticios y de materias primas aumentó exactamente en la, misma proporción que l a población; pero el acrecentamiento de su comercio i n te rr: acional no llegó al 20 por 100. L a América Central oírs: en relación cen Suramérica, un contraste noinbie, pues su población sólo aumentó en un 5 por roo, mientras que su comercio exterior superó en más de una tercera parte y su producción en la mitad, poco más p menos, a las cifras de 913. D E 3 C,
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