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MADRID- SEVILLA 21 D E 1 U N 1 Q D E 1 930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. CERCANA A T E T U A N SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMO SEXTO N. 8.576 REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, autoridad manifiesta, no en los bastones, sino sas. Urge transformar a nuestro pueblo si en auténtica sabiduría, con cabal conocimien- no queremos verle estallar indignado, pues to de los varios asuntos puestos en tela de no cabiendo donde se estruja buscará sajuicio. lida por donde pueda. Recuerdo la frase escrita por un perioU n a parte considerable de la villa y corte J. F R A N C O S R O D R Í G U E Z dista de la segunda mitad del siglo x i x T r a- no tiene posibles reformas; la nueva las adtábase de un gacetero con justa reputación mite, pero corre prisa imponer resoluciones 49 literaria, a la cual contribuyeron los muchos eficaces, aceptando al propio tiempo acuerdos versos que compuso, evocados a ú n por algu- mirando a cuanto se ejecute de ahora en ade- L A 1 USTIC 1 A E N nos viejos, incapaces de olvidar impresiones lante. espirituales de hace cincuenta años. M e reESPAÑA H a y que derribar casas, imponer alineafiero a Selgas, y sus palabras, exageradas cuando se escribieron, tienen ahora comple- ciones y especialmente admitir un plan geta exactitud. Madrid no cabe en Madrid, ni neral en que consten los propósitos escueEl Poder judicial otras poblaciones españolas, añado por mi tos de rectificar en lo que sea posible lo Desde los gloriosos días de Moníesquieu, cuenta, poseen la capacidad necesaria para edificado. E l terreno dispuesto para nuevas el principio de la separación de poderes sus respectivos habitantes, p or lo cual re- construcciones, que se sujete a plan concebosan, produciendo en sus calles centrales bido al mirar, no sólo al presente, sino tam- va por el mundo labrando su camino, pero verdaderos barullos, confusiones y agitación. bién al porvenir de la población. Prescín- muy penosamente. Su marcha es lenta y dase de criterios capaces de proceder mez- discontinua, entre avances y retrocesos; su Baste como ejemplo lo que sucede en nues- quinamente hasta el punto de que calles fla- ruta es desigual y escabrosa, atajado el paso tra capital, donde, efectivamente, no se cabe- mantes apenas se abren resultan estrechas por enemigos y erizada de obstáculos. L a las calles principales resultan insuficientes; e insuficientes. Cuanto concierne al desarro- Revolución no h a podido contar, entre sus los peatones se apelmazan en las aceras; los logros, el de, consolidar ese principio; rem á s audaces y ágiles sortean diferentes peli- llo y extensión de las poblaciones no puede duciendo, a todo soberano a ser un tetrarestar bajo el dominio caprichoso de respegros, j u g á n d o s e la vida a cada momento, y. c a Señor de la cuarta parte del. Poder, arpor lo general, nadie acata lo que prescri- tabilísimos concejales. Necesitan la pauta bitro eminente del Poder moderador, pero técnica, y si la desprecian h a r á n m i l dispaben las autoridades. Cada cual anda por manteniendo espaciados, independientes, con donde quiere, en el sentido que le acomoda rates. Con el acta no se concede, al que la propia figura y responsabilidad, el legislaticonsigue, cualidades inherentes a la pericia, y contraviniendo disposiciones amparadoras vo, el judicial y el ejecutivo. del orden. L a calle es libre, solemos decir y produce pena ver opinar y resolver en De nuevo el tema del poder judicial. vuelcon énfasis. ¡E s t a r í a bien que en los tiem- ciertos asuntos a quienes para eso carecen ve a saltar de las mente. s jurídicas a las pos actuales nos atuviésemos a indicacio- de autoridad, aunque digan lo contrario de- plumas letradas; esta vez henchido de comnes de los guardias! Podemos increparles signaciones, nombramientos y medidas. Madrid ofrece a diario el espectáculo de petencia y repleto de razones, a horcajadas y aun dirigirles tal cual cuchufleta referente a la porra, obedeciendo sus mandatos, i m- aglomeración tan creciente como difícil de sobre el lomo de un libro, firmado por A l prescindibles para la regular circulación del resolver. Acuden a la Puerta del Sol todas fonso Drauguet. S u autor es un juez cultípúblico: pero acatar órdenes municipales, las líneas de tranvías, que, al revolverse y simo, espejo de la Judicatura española; su ¡imposible! E l joven amplía sus ímpetus, el dar vueltas, producen los rosarios de coches titulo: Responsabilidad c independencia del maduro no contiene sus impaciencias. ¡A l que contemplamos, dando aspecto de coche- Poder judicial. Historia y doctrina, hechos diablo señales luminosas y avisos! ¡Quién rón a plaza tan principal de nuestra villa. e ideas, información y crítica sobre el dopuede remediar el desbordamiento presencia- A ella se sienten atraídos todos ios vecinos; ble tema judicial, van como trenzadas a lo do en el corazón de los Madriles al medio- van unos para conversar a pie firme un rato, largo del libro. L e encabeza un prólogo del día, al atardecer y cuando hay, por cualquier otros haciendo tiempo, como ellos suelen de- magistrado del Tribunal Supremo D M a c i r los de más allá con el fin de atravesar riano Avellón. E l texto del severo magismotivo, excesiva concurrencia! la que antaño fué amplia planicie, y todos trado mutilado fué por la Censura. Señales Los que usan coche, por lujo o por ne- agitándose confiado? en la infinita bondad de los tiempos. A s í lo es a veces, por el cesidad, renuncien como es debido a liber- del amparador de nuestra existencia. E l ries- ejecutivo, la obra del Poder judicial. tades pregonadas, y en ocasiones consegui- go de la Puerta del Sol tiene trasunto exacdas, por los peatones. Cualquier auto para to en la calle del Arenal, en la Carrera de Y vamos al libro, que me ha interesado i r al sitio que desea ha de recorrer itinera- San Jerónimo, en la plaza de Canalejas, en sobremanera. E n él se ha ejercitado su aurio complejo, sin pararse donde quiera e in- la calle de Sevilla, en la de Alcalá, en la de tor aunando lo muy antiguo español, y por curriendo en frecuentes y en ocasiones lar- Peligros- ¡nombre tan adecuado nunca se merecido clásico a lo m á s flamante y gas esperas. Así a cada minuto se forman vio! en la de la Montera- -acaso el califi- recental. A pincelada larga, traza el proremansos de automóviles, única manera de cativo tuvo su origen al predecir que los ceso de una institución, y, fabricando amcontrarrestar en lo posible la congestión mo- madrileños se pondrían por montera inte- plias síntesis teóricas, llega al punto de acutivada por la aglomeración. reses colectivos- ¡as calles del Carmen y ñar sobre ella juicios autónomos, inconmoTodavía serán mayores en un próximo fu- de Preciados. L o mismo puede aseverarse vibles. Pero, singularmente, supo elevar los turo las dificultades registradas en el tráfico del tránsito por las calles de Fuencarral y temas a una cima de objetividad; lo que le actual; llegarán a constituir mal irremedia- Hortaleza, angostas, torcidas y sinuosas lia permitido contemplar- -desde ella- -con ble si no adoptan, quienes tienen obligación ambas, pero en cambio con dos líneas de suma benevolencia a los hombres. E n esto de hacerlo, medidas oportunas. Hace falta, tranvías completas con direcciones contra- le admiro, sin omisión de lo demás. ¿C ó m o ante todo, administrar, lo que. se dice admi- puestas para intensificar los estorbos y d i- es posible haber deslustrado una juventud nistrar y dirigir bien, los intereses de la ficultades con que luchan pacientemente los entre el polvo de los libros, leyendo desde v i l l a nada de entretenimientos parlamen- transeúntes. Pudiera consignar otros ejem- Platón a Bergson, y luego respetar a esos tarios ni de discursos ampulosos y con la- plos ofrecidos por las avenidas- eche usted viejos señores- -honorabilísimos, eso sí- -mentable frecuencia- pésimos; las parlanchi- pomposidad poniendo adjetivos! -de la que j a m á s sintieron apetencias intelectuales, nerías y armas al hombro no resuelven nada; Gran Vía, de la calie del Barquillo, de cuan- ayunos de toda cultura, bibliófobos, analfaal revés, estorban bastante y por lo mismo tas demuestran cómo Madrid no cabe en betos por voluntad? perjudican. E s necesario entregarse sola- Madrid, se desparrama, se vierte, invitanSiguiendo al autor en su método, avanmente a quienes tengan competencia para do al riesgo temerario. Hace diez años teresolver las varias cuestiones propuestas- al nia Madrid en circulación 6.000 carruajes; cemos el tema de la responsabilidad. Así, el Concejo. hoy cuenta más de 30.000. A y e r en 191o ángulo visual ético se anticipa al político. Ante todo, repito, la realidad de que M a- albergaba a 400.000 habitantes; hoy pasan Pocas veces, por suerte, vemos a un juez d r i d no cabe en Madrid. E n una ciudad chi- del millón. ¡Y queremos seguir con orga- incurso en responsabilidad. Ello se debe a ca queremos embutir medidas grandes, y nizaciones vetustas! ¡Imposible! Es preci- la ejemplaridad de su vida, austera y digna, siendo imposible ensanchar con la intención so barrerlo todo, dejarse, de fórmulas es- y al concepto usual de responsabilidad en vías estrechas, hay que proceder a rectifica- tériles, de costumbres rancias y pernicio- nuestras costumbres judiciales. A tres tipos se reduce la responsabilidad exigible a un ciones impuestas por personas que posean MADRID NO C A B E E N MADRID 1