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ños, con sus barcas obscuras, sobre los fingidos canales de las calles anegadas. Cuando el agua comenzaba a descender y aparecía el feo sedimento de barro nos entristecíamos como si nos hubieran arrebatado uno de nuestros juguetes predilectos. N i el sol suave del crepúsculo, ni las acacias florecidas, ni el amplio techo del cielo abierto logran purificar la gran explanada de l a Alameda, maciza siempre de lejanías, g r i tos y violencias, i E s gris? ¿E s verde? ¿E s morada... L a Alameda tiene color de lujuria y un vasto sensualismo grosero que, derrumba todos los sentimientos y pone en- ten. sión las cuerdas de la tristeza de la carne. Hieren las miradas, y los ojos buscan siempre la desnudez del pecado eterno. Durante el día- -pecadora- -duerme, despierta a la tarde, y vive cuando la noche la desnuda bajo su manto plúrimo de estrellas. Nacen entonces en ella risas infinitas cue se clavan en él silencio amplio, se llena de vaho húmedo de la fuente postrera, muerta en su sepulcro de flores, y de sombras que se alargan con los rostros unidos. L a Alameda de hoy tiene su gran novela, una gran novela que se hará cuando la novelística adquiera nuevamente su prestigio de primer género literario, porque los escriíores de hoy no saben escribir novelas. E n ella habrá varias muertes en la sombra, policías con abrigos de pieles y mujeres que hablan con versículos del Rey Salomón. Y mucho pueblo al estilo ruso; pueblo acosBELLA FUENTE D E L PATO, A L A lER- Ml- NAU N- J E L A Al- AMED LA tumbrado ya a pecar y casi con la certidum (FOTO RAMOS HERNÁNDEZ) bre de que los jueces de los más altos T r i bunales comienzan a tener sospechas de que Los personajes de esta novela se sentarán cuelga todas las tardes, en los cristales de l a el concepto de justicia admitido hasta ahora en los sillones de los puestos con la horicasa en que vivió el héroe de la gracia torese ha quedado ya un poco viejo y enteléquj- zontalidad de los que están sentados en una r a Jbsehto. co. Será esa gran novela, en la que se aludi- hamaca. Se hará resaltar el ridiculismo de Y tina nota sentimental: la fuente del Pato, rá al Municipio del partido moralista de Se- ese señor grave que tuerce la cabeza más de villa que mandará arrancar todas las aca- lo normal, para seguir mirando lo que sus tan escondida, tan abrigada de pieles verdes, cias de la Alameda, para substituirlas por propios pies dejan atrás, en ese momento en guardando la pureza de su virginidad y de su secreto en aquel campo donde la madrucipreses, como algo que ponga un poco de que los pies piensan mejor que la cabeza. gada siembra la semilla de todos los pecados. Kempis y verdad en aquel paseo de lo munHabrá también un elemento superrealista: dano y de lo equívoco. el gran capote dé sangre y oro que el sol JOACÜIN R O M E R O Y M U R Ü B E vía DURANTE LAS NOCHES D E L ESTÍO POSEE A LA ALAMEDA LA GRAN LOCURA DEL CIN E (FOTO RAMOS HERNÁNDEZ)
 // Cambio Nodo4-Sevilla