Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. V I E R N E S 27 D E J U N I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 6 en las Lomas del Caney el monumento a los soldados caídos en la lucha con, lo. norteamericanos, fué Aznar quien, en nombre de los centenares de miles de españoles avecindados en Cuba, contestó al presidente de la República. Cuando surge una efeméride que conmemorar, un recuerdo español que defender, una acusación que rechazar, la colonia española- -y nó hay idea de su importancia si no se ha visitado aquel país- -espera el artículo en que Aznar define siempre el pensamiento colectivo, con. mesura, pero con entereza y dignidad. Y del mismo modo que en los países calvinistas y protestantes es donde el clero católico procura mantener irreprochable su conducta ejemplar, sin concesiones a la familiaridad y negligencia cotidianas, en esa tierra, donde aún viven muchos de los que. con nosotros guerrearon, y, sobre todo, va imponiendo su influjo una civilización cuya fuerza de absorción parece ineluctable, es donde esa labor periodística tiene que hacerse con más finura, compostura y des, treza, para que no resulte, por exceso o por defecto, ridicula o ineficaz. E S P A Ñ O L E S POR E L MUNDO Manuel Aznar Durante, unos días de esta lluviosa primavera ha estado en Madrid Manuel Aznar. H a visitado a ciertos personajes políticos, lia curioseado por las, tiendas de antigüedades; ido y vuelto de Sevilla, y, finalmente, regresado! a Bilbao, de donde tornará a la Habana, para proseguir su obra admirable de periodismo y españolismo. Casi inadvertido, salvo para los que, habiendo contendido con él alguna vez, teníamos de su valer exacta idea, antes de qtte el trato, y, por consiguiente, el afecto personal, pudieran influir en nuestro juicio para agrandarla. Apenas salido de la adolescencia, Manuel Aznar fundó en Madrid dos grandes diarios, c ue no han modificado las características esenciales con que los hizo salir a luz. Por tino de esos avátáres que son frecuentes en. nuestra profesión, un día dejó aquella Empresa. Como sucede siempre en estos casos, su prestigio y su talento eran en aquél trance bastante mayores que su caudal. Pero rió era menor su orgullo de hombre emprendedor, en torno a quien la atmósfera del pequeño mundo en que nos vemos las gentes de este oficio se hacía densa y silenciosa- -obscura reacción contra la notoriedad lograda, bruscamente, tomada por asalto, que es aquí, corno en todas partes, la más difícil de hacerse perdonar- Y entonces, sin perder la confianza en si mismo, pero ávido de nuevos horizontes, sacudió el polvp. de sus zapatos y se, fué. Hasta entonces, su. mocedad no había conocido más que triunfos. Pero ya estaba enriquecida con esa lección de la ingratitud ajena, qué en los temperamentos fuertes, lejos de desalentar, es como un aperitivo amargo que hace, la vida más sabrosa: Con la doble experiencia del éxito y de la adversidad abordó; las- tierras hispánicas de allende el Océano. Y nuevo Ulises viajero, en Cuba quedó reteñido; no i por ninguna Circe que le envileciera, sino por la voluntad, a la vez- imperiosa y entusiasta, de aquella colonia; española, que tiene la práctica y la sensibilidad de. un patriotismo fervoroso y halló, en. el eminente periodista al hombre capaz: de i expresar en, cada instante su opinión. En un Chevrolet 6 encuentra usted más economía hechos demuestran que L OS Chevrolet seis no es más el caro de sostener que un coche de cuatro cilindros. Además es más rápido, más suave y silencioso cn su funcionamiento y mucho más cómodo, Una noche, en la Habana, en. el. hotel del embajador de España- -lo, era entonces el Sr. Agüera, cuyas bondades hicieron para nosotros más risueña la estancia en la magnífica ciudad- volví a ver a Aznar, después de algunos añ. os de ausencia. Sus viajes frecuentes a los Estados Unidos; su curiosidad de escritor, la, misma especie de trepidación espiritual del ambiente en- que vive; habíanle dado una riqueza de pensamiento, una vivacidad, una amplitud de v i sión al considerar los problemas internacionales relacionados con el porvenir de España, que, al final, la conversación se redujo a un monólogo, escuchado por nosotros con muda y encantada atención. Abajo le. aguardaba su automóvil charolado. Y terminada la- comida, se fué a la imprenta, porque no hay para él seducción preferible a la proximidad de las máquinas, al olor de la tinta, al trajín de las Redacciones. Mientras la ciudad toda parecía reposar voluptuosamente en la noche tropical, llena de músicas, de fuertes aromas, de- luces, de estrellas, como luciérnagas, Aznar. se fué a escribir su artículo, sin quitarse el frac de la fiesta ceremoniosa. Y cuando comentamos el tren de; su vida lujosa, sostenida a fuerza de trabajo y de ingenio, alguien resumió la opinión general: -Y a se ve que nunca debió nada a la ajena merced... Ahora io hemos vuelto a ver en Madrid, flaneando como un turista. -Pero, ¿se va usted otra vez? ¿Qué remedio? -nos ha dicho, entre risueño y melancólico. Pero en la ambigua respuesta estaba implícito el deseo profundo ¿del retorno definitivo. Todo lo que el gran periodista ha visto, sentido, aprendido por el mundo al servicio de ideales españoles, no puede quedar perdido definitivamente para el país que tanto ama y defiende. Es de esperar que un día no lejano vuelva a su Patria quien la honra fuera de ella, aunque sea sólo para ayudarnos a combatir a quienes dentro la lesionan, la dividen y la encizañan. Y por eso al alargarle la mano, si el ademán fué de despedida, nuestra intención tácita era la de retener al camarada ilustre, que, iba de nuevo a, partir. 1 Y desde ese momento comienza la admirable labor- -casi desconocida aquí- -de Manuel. Aznar en la Habana, Aquella ciudad dista niucho do- ser la urbe soñolienta que. imagina en España mucha gente. Es una población espléndida, agitada por la fiebre de los; negocios, a los que imprime su ritmo apresurado la proximidad de los Estados Unidos; La Prensa tiene. las modalidades, externas de la, norteamericana. Más todavía eme en Méjico, es allí donde realmente las dos civilizaciones- -española, y yanqui- -pugnan, se afrontan, se funden sin violencia aparente, pero dando cada una la medida dé su vigor. Y, a; la vez, interviene en la contienda el espíritu nacionalista de los naturales; del país, extremado por las exageraciones temperamentales, presto a resolverse, contra unos y otros a la menor ocasión. E n este ambiente. apasionado, donde es fácil a cada paso deslizarse a reacciones de consecuencias irreparables, Aznar lleva varios años, defendiendo el nombre, la Historia, los. intereses de España, con una ponderación, un espíritu de continuidad, una agudeza, que han. acabado por hacer de él un ídolo de los españoles que allí viven. Cuando, en- día memorable, se inauguró Visite los Salones de Exposición para ver la variedad de modelos. Durante todo un mes, una serie de coches le esperan para que los pruebe gratuitamente. Consulte al agente. Concesionarios para Madrid: Motocar, S. A. Alcalá, Salón Dak. 62 Sagasta, 18 JUAJÍ P U J O L
 // Cambio Nodo4-Sevilla