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A B C. S Á B A D O 28 D E J U N I O DE 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 7 mo, estaño, cinc, caucho, sedu artificial, cob; e, petróleo, -algodón, azúcar, trigo y café están en crisis. Los farrners yanquis, c; ue constituyen la principal clientela de- la iftdnstria de su país, venden su trigo con pérdida y compran muchos menos artículos mami facturados oue antes. Varias Empresas norteamericanas se han visto obligadas a reducir los dividendos, lo que ha producido una baja general de los valores y- -l o que es peor- -una atmósfera de pesimismo y de pánico que ha. repercutido en las Bolsas de todos los países. Repetimos la pregunta: ¿Qué ha motivado la- superproducción, o sea la indigestión industrial? E n parte, el atractivo de los altos precios que regían en los mercados. E n parte, el deseo de los Estados nuevamente creados de bastarse a sí mismos. E n parte, la pérdida de Rusia para los países industriales. E n parte, las industrias artificialmente creadas durante la gran guerra. E n parte, los nuevos inventos técnicos y el perfeccionamiento de los métodos de producción. Quizá haya también otras causas; no hay nada tan complicado en el mundo como la Economía. Les vüles tewtactdaircs se llama un tomo de poesías del gran flamenco Emilio Verhaeren. Las ciudades que absorben a la población del campo. ¡Cuánto se ha escrito y predicado durante años y lustros acerca de este peligro económico y social! Pues bien; ahora resulta que hay en el mundo demasiados agricultores, pues mientras que hace un siglo las tres cuartas partes de la población debían trabajar en el campo para alimentar- ei resto, en nuestra época- -gracias al perfeccionamiento de la producción agríc o l a- -u r t i -l c c de la población basta para asegurar el pan cotidiano a las tres cuartas partes restantes. Y cuando éstos vuelvan a ser suficientemente elevados y remuneradores la producción no dejará de aumentar... hasta provocar unanueva crisis como la actual. ANDRÉS REVESZ LA F A L D A LARGA Y LA F A L D A CORTA Se alarga por su extremo inferior la falda femenina. E n los traj. es de calle cubreíya las rodillas; -en- los de soirée llega, por detrás, hasta el suelo. Es de creer que poco a poco volveremos para todos los. actos de la vida a la falda larga, y quien quiera ver piernas de mujer, y, algo- más que piernas, tendrá que consolarse con las que le ofrezcan las revistas. Estáticamente, no habremos perdido gran cosa, toda vez que. la; falda corta, por cada pierna bien contorneada, de suaves y puras líneas, que dejaba al descubierto y a la apreciación de. la miradadibidinosa o puramente fiscalizadora, nos mostraba. un centenar de piernas femeninas bien poco escultóricas y apetitosas. Ese retorno a la falda larga no se puede atribuir a una crisis del pudor femenino, a un despertar de la conciencia femenina- alborotada, avergonzada- y arrepentida de Haber exhibido, con pertinacia y consciente- mente, encantos o desencantos, que de todo hay, en la viña del Señor, pero rtiateria pecaminosa, al fin, que el recato aconseja ocultar. Menos debemos atribuí rio, aún a admoniciones papales, a repulsas de obispos, a prédicas de sacerdotes y a- fulminaciones de moralistas. L a falda. larga ha, reaparecido porque así lo han dispuesto, impuesto y decretado cuatro modistos de Londres o de, París. Estos arbitros de la mbda, -que visten y desnudan a las mujeres a su antojes han podido más que el Papa, los obispos -y tókí mo- ralistas. Acortaron las faldas, y las mujeres, ro sólo obedecían, sino que se exbf ¡dierdii en el recorte de sedas y percales. Ahora alargan la falda, y aunque con alguna resistencia de parte, de no pocas féminas, particularmente menores- corruptoras de mayores, son obedecidos también. L a moral rio ha entrado para nada en el retorno, a la falda larga. E l mejor día, cuando quieran los modistos, se. volverá a la falda corta; no más corta que la impuesta hasta hace poco, que batió el record de las máximas concesiones... U n centímetro menos- de tela, y ha de inter- venir la autoridad. L o que no volverá, pese a quien pese, es el femenil recato de antaño. Hablo en términos genérales, pues, en pleno éxito y ex- cesos de la falda corta, todos pudimos ver a pudibundas señoras de setenta años con lienzos prolongados hasta los pies. E n general, repito, no hay que, forjarse ilusiones sobre una vuelta al pudor femenino de la avani- guerre. Esto no ha dé volver, así los modistos acuerden vestir a las mujeres a tono con los moralistas más exigeni QS y tartufos, que hacen, como que se asustan de l a l corta desnudez de las estatuas griegas. Pero no hay cuidado que esto suceda. V a se. darán maña los. modistos en dejar algún atractivo al descubierto. Son psicólogos que van a su negocio, y cuando echan ropa. p 5 r abajo la quitan por. arriba, y viceversa. A veces por arriba, por abajo y por los flancos. No sólo no vendrá una reacción cofilrá ¡a desenvoltura femenina. de nuestros tiempos, sino que hasta la liemos de. ver cada día más acusada. N o hay quien- destruya la carreta desenfrenada de la mujer hacia, la libertad de costumbres hasta hoy privativa- del honv bre. De éste ha adquirido el vicio de fumar y de beber; el hábito de reclinarse en las butacas con una. pierna montada, sobre la otra, a pesar de la falda corta y a sabiendas de lo que deja ver; la conversación libre, epigramática y picaresca, y, ló que es más de alarmar, cierta coincidencia con el hottibre en la apreciación de debilidades de lo libido que hasta ahora constituía! afrenta, deshonor y pecado en la mujer, jül que tañi bién vaya adoptando las prendas masculinas no tiene más que una importancia estética. No por llevar pantalones, chaqueta, sombrero; y corbata de hombre conseguirá bur lar ni siquiera contrahacer lo que hizo Nat u r a l e z a -L o único que con esto logrará si extrema la- nota, es -ponerse en ridiculo o ir a- la Delegación, corno la supérfemtnista de ¡París qué se hizo; amputar los senos por qué. estorban y no sirven para nada De que la mujer sea inoralmente igual a! hombre, ya se encargarán dé hacerlo los sports, el comunismo y; el feminismo. Esas tres plagas de nuestros tiempos) van a hacer de la fémina un remedo del liotftbré. exonerándola de todas sus virtudes, y muy principalmente del pudor y de la honestidad. Ta! como van las cosas, y como irán en lo sucesivo, no hay qué pensar que la falda larga nos va a retrotraer, en punto, a recato- femenino; a los tiempos anteriores a la faida corta. HOTEL LEONES MARÍVIOLEJO Se acepta, generalmente, la íesis que el reducido tifio de descuento fomenta la producción, el comercio y las operaciones bursátiles. Desde hace muchos- años el tipo de descuento nc ha sido tan bajo, como actualmente, rin embargo, el mundo entero atraviesa una crisis que amenaza con provocar un verdadero pánico. Desde el pasado mes de octubre el Federal Reserve Bank, de Nueva Y o r k ha reducido seis veces el tipo de descuento, llegando en éste de un 6 a un 2 y medio por 100. E l Banco de F r a n cia ha establecido el mismo tipo. Pero, a pesar, de todo, estas inyecciones resultan ineficaces para remediar el marasmo económico. Parece que ha de pasar un año, cuando menos, hasta que los efectos de la operación se dejen, sentirPero- además. ¡base procedido a la reducción del tipo del descuento para ayudar a la producción, o, en primer término, para asegurar ei buen exito de la emisión del empréstito Young? ívluchos financieros creen que éste ha sido el verdadero fin, ya que l a suscripción al empréstito fuá la conditio sine mía, noy) de ¡a liquidación de la guer r a L a baja cotización de los valores hubo: de servir el mismo propósito, o sea: orientar los ahorros hacia el empréstito, emitido al tipo dé 00 con un 5 7 medio por 100 de intereses. S i éste fué el fin de la Banca internacional, lo ha conseguido plenamente, pues el empréstito ha sido suscrito con exceso. ¿Quiere decir esto que en adelante va a subir la cotización de los valores? I De dónde vendrá el remedio para el marasmo económico? Por vía natural más que por la intervención de los Gobiernos. Lógica y casi mecánicamente. se restringirá y se abaratará la; producción. Su abaratamiento fomentará la venta de los artículos y su restricción aumentará, finalmente, los precios. segura y arranque instantáneo la batería E x i d e TALLERES E L É C T R I C O S C. H. A. M. Don Ramón de la Cruz, 41- Madrid A UTOTR A C C I Ó N E L É C T R I C A S. A. BARCELONA SEVILLA Mivá 6 y 8 Trajano 25 I H AÜÜLFO M A R S I L L A C H i i
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