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MADRID- SEVILLA DÍA 29 D E J U N I O D E 1930. N U M E R O EXTR 0.20 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉS 1 MOSEXTO N. o 8.583 F U N D A D O E N i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A EL CRÉDITO ESPAÑA D E ORDEN 1 UR 1 DICO Y ORDEN PUBLICO No nos molesta. que nuestros colegas repliquen a lo que escribimos y opongan al nuestro su respetable criterio distinto. L o que no podemos dejar pasar sin protesta es que se tergiversen nuestros juicios y se busquen segundas intenciones a cuanto decimos con diáfana claridad. Nuestro artículo Desorden público y desorden jurídico ha satisfecho a muy pocos. A unos. les parece demasiado retrógrado y a otros demasiado liberal. Piensa el Heraldo que se establecen antagonismos entre el orden jurídico y el orden público por pedir que el Gobierno prevenga las extralimitaciones y que la Guardia civil exista- -como en cualquier democracia del mundo- -para evitar el desorden público; y hacen pensar otros, como La Nación, que para evitar el comunismo renaciente y las perturbaciones del orden público es preciso continuar el régimen de Dictadura con las garantías constitucionales y los ciudadanos a merced de las facultades extralegales propias de un Gobierno dictatorial. Nuestro colega La Libertad se pregunta si no será para atenuar el grito un poco incivil de que hace falta mucha Guardia civil para lo que A B C pide que se restituyan ¡os derechos ciudadanos. Diremos, en primer lugar, a La Libertad que hemos pedido mucha Guardia civil para que se repriman los desórdenes como en todos los pueblos cultos, donde por desgracia las manifestaciones de barbarie revolucionaria no han permitido aún la supresión de la Policía armada, que el colega reputa inadmisible para disolver a las gentes y queremos recordarle después que l a restitución de los derechos ciudadanos -con estas mismas l i terales palabras- -la hemos pedido en plena Dictadura del general Primo de Rivera, en artículos algunos de los cuales- -si mal no recordamos- -reprodujo La Libertad, para elogiarlos. N o necesitábamos entonces atenuar aquella opinión- -que es la misma de ahora- -con peticiones de mantener el orden en l a calle, porque entonces no hacía falta, y la técnica- -si no la teoría- -del orden público era excelente. Ahora la pedimos acompañada del orden jurídico, puesto que ahora hacen falta las dos cosas. Si este Gobierno, en el orden de restauración de la ciudadanía, hubiera hecho aquellos avances que teníamos derecho a esperar de él, no hubiéramos pedido la restauración del orden jurídico. Pedimos algo muy sencillo que, tanto nuestros reaccionarios extremos como nuestros izquierdistas extremos, parecen no querer entender desde hace más de un siglo, c i frando en esta doble incomprensión í u doble atraso. Pedimos la ley con igual imperio sereno de autoridad y libertad, que no sufre atentados ni coacciones y rige los países civiles. 1 E l tipo demoledor y de verdadera usura a que ha llegado la baja d é l a peseta no permite ya duda de ningún género sobre el caso. Positivamente no se trata de una adversidad fortuita, de un movimiento espontaneo, de velocidad o de incontinencia de la especulación. H a y maniobra visible y empeño violentísimo de forzar l a baja sin lucro estimable para el negocio normal del cambio de moneda, porque apenas se cambia. E l precio casi inaccesible de las divisas ha reducido l a demanda de ellas en gran proporción; se sabe esto con exactitud en lo que afecta a las importaciones y se vería lo propio en lo que suelen ser las necesidades del giro si pudiéramos conocerlas por una información como la Aduana. Y he aquí que, según decrece l a función auténtica del cambio, a medida que se le piden menos divisas, y sobre todo menos libras, la libra sube asombrosamente y va forzándose con escándalo l a baja de la peseta en extrañas operaciones, de las que no se sabe que respondan a ninguna realidad mercantil o financiera. E l Gobierno se ha decidido a salir de su abstención y ha solicitado de l a Banca nacional el asesoramiento y la propuesta de medidas que estime convenientes para la situación. Seguros estamos de que propondrá algunas y, entre ellas, la vigilancia escrupulosa del mercado, l a fiscalización y la publicidad de las o- racioues que puede atajar la maniobra y disipar los erectos de pánico y coacción que con ella se busquen. H a y que. estudiar también el urgente desplazamiento de una parte de nuestra demanda comercial a países que puedan servirla en condiciones mucho m á s favorables de cambio y sin perjuicio d é calidadjni de porte de los productos. L o que se está haciendo alevosamente con el crédito de E s p a ñ a es algo que afecta, más a ú n que al orden y al interés de nuestra economía, a la dignidad de la nación. S i España tuviese agobiados a sus contribuyentes con impuestos aplastantes para pagar deudas exteriores fabulosas, y en vez de una Hacienda sólidamente dotada, con presupuestos, bien liquidados, tuviera que echar a la calle los pagarés del Tesoro, conro el Exchequie r británico en todos sus ejercicios; si tuviésemos la producción en crisis y millones de obreros parados, si la extraordinaria reserva española de oro sufriese los vaivenes y las dificultades en que fluctúa el oro de la esterlina, ¿qué se habría hecho ya con la peseta y a dónde hubieran llegado las maniobras contra el crédito español? Suponemos que todo el mundo siente aquí ¡a iniquidad y la humillación con que se nos trata, y desde ahora nadie será tan ciego que, por descuido, imprudencia u ofuscación, contribuya al estrago. Algunos colegas hacen un llamamiento a la concordia política, y aun hay quien pide fórmulas y avenencias que traigan a la unanimidad hombres y partidos. N o hace falta tanto. Bastará con que en la contienda, noblemente mantenida, ninguno utilice recursos vedados que se traducen en desprestigio de la Patria. chez Delgado, y subsecretario de Gracia y ¡Justicia, Sr. Taboada. En. la estación del Norte se congregaron para despedir al general Berenguer todos los ministros, excepto el Sr. Arguelles, detenido por urgentes ocupaciones; el subsecretario del ministerio del Ejército, general Goded; el de Trabajo, Sr. Gómez Cano; el de Economía, S r P a n de Soraluce; el de Gobernación, Sr. Montes Jovellar; el de Estado, Sr. de ¡as Barcenas; el director general de Seguridad, general M o l a el de Marruecos y Colonias, Sr. Saavedra; el capitán general de Madrid, Sr. Berenguer (D Federico) el presidente del Tribunal Supremo, Sr. Marín de la Barcena, y los Sres. Sáinz de los Terreros, marqués ele Leis, M a r í n y, otros muchos cuya enumeración se haría d i fícil. E l general Berenguer conferenció con el. ministro de la Gobernación y el director general de Seguridad, informándose de las últimas noticias de provincias, y luego, ante los periodistas, dijo: -Las huelgas de Sevilla, Granada y M á laga pueden darse por terminadas. E l anuncio de la de Córdoba- ha sido retirado. H a y pues, tranquilidad. Ahora b i e n i o que en estos momentos preocupa al Gobierno es la cuestión de los cambios... E l ministro de la Gobernación también habló con los periodistas; y negó el rumor que aseguraba la posibilidad de huelga en Zaragoza para los primeros días de la p r ó xima semana, y como algún periodista aludiera a los temores de que en Madrid pudiera haber algún movimiento obrero; el general Marzo repuso: -Pero i ustedes viven en Madrid o en Francia? E l subsecretario de Gobernación, Sr. M o n tes Jovellar, a quien saludaron los informadores, confirmó las impresiones nue tenían del presidente y del ministro. E l general Berenguer invitó a subir al breack de Obras Publicas, en que hace el viaje, al marqués de Riestra y al conde de Peña Ramiro, que viajaban por la misma línea. Antes de que arrancara el tren, el general Berenguer manifestó que estaría de regreso en Madrid mañana por la mañana. L a despedida tributada al presidente fué muv cariñosa. Lugo 28, 8 noche. H a n llegado comisiones de los Ayuntamientos de Coruña, Santiago y V i g o para saludar al general Berenguer. Se han recibido noticias de que el jefe del Gobierno emprenderá mañana por la noche su viaje de regreso a Madrid, suspendiendo su proyectado viaje a Santiago. A dicha población irán el ministro del Trabajo, y el Sr. Rodríguez de V i g u r i que visitarán la Casa Regional del Trabajo. L a población está animadísima. Muchos edificios están engalanados. ii in íví j INFORMACIONES Y NOT 1 CÍAS POLÍTI CAS El presidente, a Lugo Madrid 29, 2 madrugada. Ayer, a las siete y veinte de la tarde, en el correo expreso de Galicia, marchó a Lugo el presidente del Consejo, acompañado de su secretario particular, teniente coronel Sr. Sán- El problema del cambio y la Banca Madrid 28, 12 noche. E n e 2 ministerio de Hacienda ha sido facilitada la siguiente nota: E l ministro de Hacienda ha interesado esta mañana al señor presidente del Consejo Superior Bancario, con e ¡que ha conferenciado detenidamente, que convoque, con urgencia a la Banca española, en la fecha y extensión que considere conveniente, a fin anco Y ímefji o se vende en toda España a precio de