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A B C. M A R T E S i D E J U L I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 7 mo, para que se acreciente el interés por lo propio, cuya significación o insignificancia se acusa más ostensible en el contraste. Y o he de decir lealmente que las feraces llanuras de Ruda, jai din y granero; las gargantas de Ruhmel, misterio y poderío; el circo montañoso de Constantina, majestad y belleza; el golfo de Túnez, color y luz, no alcanzan la perfección (empleo la palabra del insigne Salaverría) que el valle de Soller, delicia de huerto, bravura de monte; las cuevas del Drach, prodigio y armonía; el balcón de Miramar, azul de encantamiento; el rincón de Vakleitiosa, remanso de sosiego... Sobre el florecimiento de tierras, e! más Conocedores y admiradores de los trabaadmirable de las almas, la santidad, en suma, jos de investigación histórica del señor que acaba de consagrar la Iglesia, elevanDe Foronda. Cánovas del Castillo, Juan do al máximo honor de los altares a quien Pérez de Guzmán y otros insignes acadéfué expresión, la más pura y encumbrada micos de la Historia indujeron a su culto y de la virtud en Mallorca, S anta Catalina pacienzudo colega a escribir un libro maes- Thomas, que, juntamente con el beato Raytro según frase de uno de sus bibliógrafos, mundo Lulio, comparte la veneración y los sobre las andanzas del Monarca viajero, afectos de la isla. pues, a pesar de la enfermedad contraída a A fin de que resalte la oportunidad solos cuarenta y dos años de su vida y que cial y religiosa de las canonizaciones proya no le dejó hasta la muerte, o sea dieciclamadas en estos días por el Sumo Pontíséis años después, no dejó de viajar por fice, analiza y pondera La Civilta Callólica España, extranjero y Estados de Flandes. los merecimientos de los nuevos santos L u Éstos viajes, con sus estancias, D. M a cía F i l i p i n i Teófilo de la Corte, Roberto nuel de Foronda los relata minuciosamente, Belarmín, claro ornamento de la Compañía de ADOLFO M A R S I L L A C H día por día, en el libro que nos ocupa, y al Jesús; los mártires Juan de Brecif, Gabriel cual habrán de recurrir en lo sucesivo cuanLalemant, Antonio Daniel, Carlos Garrier, tos historiadores quieran adentrar en la Natal Chabanel, Isaac Tocquel, estos dei vida y en el reinado de Carlos V E s un clero secular, y Renato Goupie y Juan de R E L I E V E S D E A C C I Ó N la Lande, jesuítas también y primicias del trabajo enorme el realizado por el señor Foronda. Trabajos que duraron años, yenmartirio en la América septentrional. do de archivo en archivo, de biblioteca en CATÓLICA L a personalidad de nuestra santa- -dice biblioteca, revolviendo papeles, consultanLa Civilta- investida de extraordinarias do libros, cotejando fechas. Poner en ory ruidosas manifestaciones espirituales, soLa Santa de Mallorca den todo esto para mí es peor que ir a gabresale por las perfecciones ele vida conleras. Antes renunciaba yo a la inmortaliFortuna ha sido, y no escasa, que un centemplativa en la rigidez del claustro y en dad que investigar las estancias de Cartenar de españoles haya podido saborear la austeridad de la penitencia agustiniana. los V durante cualquier año de su reinado. en gustosa contemplación las hermosuras V i d a contemplativa ciertamente, mas no exde la isla dorada en un día de lozano floreciY sin embargo, D Manuel de Foronda clusivamente; que una actividad, desplegada miento de tierras y de almas. coge al Rey y Emperador en Gante, el mismo en heroicidades de abnegación por los próVeníamos de África, y fijos todavía en día que naciera, y ya no le deja hasta el i n jimos menesterosos, un encumbramiento y la retina los característicos atractivos del greso de sus despojos en E l Escorial, de santificación del humilde trabajo del servipaís argelino, el espectáculo de las gracias donde no es fácil salgan jamás. L a barcio doméstico, un ejercicio del don de conque Dios con larga mano dejara caer en barie de Saint Denis no es probable que sejo caritativamente y a la continua pracen el valle de Soller, sugirió a uno de los se repita. N i siquiera ha tenido su igual con ticado desde el locutorio del convento de la compañeros esta pregunta lógica: ¿Por qué motivo de la revolución rusa, y eso que ha Magdalena, un celestial poder manifestado la corriente de turismo internacional se d i superado en atrocidades a la francesa. en repentinas y difíciles curaciones de los rige impetuosa hacia A r g e l y Túnez, sin E n los regios anales, pacientemente ordeenfermos que a Catalina acudieron, tejió a l desviarse apenas hacia la costa española de nados por D. Manuel de Foronda, el histola isla de oro? ¿Dónde está la superiori- rededor de su figura un nimbo de- luz más riador no pone el más pequeño comentario. dulce y apacible que la de! sol en los bosdad del Norte de África sobre estas ribeSe limita estrictamente a señalar fechas, ques de Bellvez. Creencia y amor por más ras, en punto a historia, arte, paisaje, t i jornadas, estancias, y alguna que otra vez de tres siglos del pueblo mallorquinp la beapismo de cosas y personas? N o vale para a dar cuenta del estado de salud en que lleta, así lo han llamado familiarmente, resume situar ventajosamente la respuesta acudir gó el Rey a tal y cual parte, reales cédulas a los consabidos recursos de tratarse de en estas dos virtudes lo más excelso del que expidió, fiestas celebradas en su honor pases distintos y de ser odiosas las compa- alma popular de la isla, que vibra estremey manjares que le fueron servidos. Sin emraciones. Sobre que la diversidad no argucida y gozosa viendo sobre los altares a la bargo, alguna cita va acompañada de notas ye por sí misma preeminencia, el hecho de huérfana de San Gallart en Valdemosa, a tan curiosas o pintorescas como la siguiente: la diferenciación mallorquína, singularmenla criada del Sr. Zafort en Palma, a la monte destacado respecto a otras regiones de jita del convento de la Magdalena. Quién 16- 21- Octubre- -en Reinosa- Del VierEspaña, constituye un atractivo para la v i dejará de reconocer en esta magna exaltanes 16 al Miércoles 21- Permaneció el sita. Y por lo que hace al enojoso empeño ción de una mujer de! estado llano el caRey seis o siete días, en cuyo tiempo mede comparar, ¡ojalá se acometiera con brío rácter sobrenatural de la santidad, que, exjoró de su enfermedad y cuando partió esy pericia! E l mejor sistema de llegar a un cediendo a todas las categorías, a toda? las taba ya curado. L o s hospederos de D Leoconocimiento exacto y a un análisis definí- penetra y vive en todas; el carácter sobrenor, aún cuando son casados, vestían el hativo es la comparación; como lo es, asimisnatural de la Iglesia, que en la detallada, bito Franciscano y habían construido cerca lenta y escrupulosa tarea de otorgar los sude su casa un monasterio de la orden; aunpremos honores no mira a la condición soque la Iglesia estaba construida, las celdas cial de las personas, accidental y externa, no lo estaban por lo que los frailes tranatendiendo no más a los hechos comprobaseúntes se hospedaban en la casa del fundados? Con sobrada razón los apologistas cador. L a hija, también vestida de gris, estatólicos y escritores que no lo son reconoba casada con un joven, y tanto este macen- soberana ejemolaridad en los proceditrimonio como los padres, podían reunirse Como propietario del H O T E L M É X I C O mientos que la Iglesia, emplea, hasta protres veces por semana, con licencia del Papa, pongo en conocimiento del público haber según ellos digeron al cronista, el cual se suprimido la Gerencia que venía actuando nunciar la sentencia definitiva de proclamaen el H O T E L poniéndome a l frente del mis- ción y otorgamiento del culto público. asombra de ver a una señora en estado i n mo, para lo cual he introducido grandes reteresante con habito monacal y cruz de oro formas en el edificio. y he cambiado compleLustros y aun siglos transcurren sin o. vi y pedrería al cuello. tamente el personal de cecina y comedor, comience el proceso, y. cuando da princ r. -v colocando al frente de estos servicios per- de poco valen la unanimidad v persistencia O como esta otra: sonal competentísimo, con el cual espero 5- -E l 5 entró S. M en Medina del de la fama pregonera de santidad, sino soservir cumplidamente a mi distinguida y Campo y se alojó en casa del cambiante lamente la minuciosa depuración de reatinumerosa clientela. Rodrigo de Dueñas, quien hizo ostentación de un fausto que desagradó al ilustre huésped, llegando hasta poner un brasero de oro macizo, quemando en él palos de madera de Ceilán, cuyo olor molestó al Monarca, el cual no sólo no quiso admitir al cambiante a que le besara la mano, sino que hizo que se le pagara el hospedage. E l 28 de febrero de 1557 el Emperador entraba en el monasterio de Yuste, para no salir de él hasta su muerte, acaecida, después de intensos dolores gotosos (enfermedad que heredara Felipe I I) el día 21 de septiembre de 1558. Dice Prescott, en uno de sus estudios sobre Carlos V que éste, en Yuste, a pesar de su enfermedad, no dejaba de comer truchas, que le gustaban con deleite, y que en defecto de truchas; comía anguilas, ranas y ostras. Añade también Prescott que el Emperador, en su monacal retiro, vistió con lujo, y que su guardarropa de Yuste contenía numerosos trajes de seda y terciopelo guarnecidos con armiño y pelo de cabra. E l notable libro de D. Manuel de Foronda va ilustrado con algunos grabados de época y está dedicado a S. M D Alfonso X I I I a en los destinos del mundo, estadista de primer orden al decir de algunos, y muy mediocre, según H G. Wells, como asi se complace en afirmarlo más de una vez en su reciente Historia universal el gran polígrafo inglés, tuvo fascinado de por vida a don Manuel de Foronda. Estudió, profunda y detenidamente, sus gestas marciales, su vida íntima su labor diplomática, sus éxitos y sus fracasos, y fruto opimo de este penoso estudio son sus luminosos opúsculos Efeméñües de Carlos V, Carlos V en Mallorca, Viruelas de Carlos V, Fiestas del Toisón en Utrecht en 1 46 y otros más relacionados con el Rey de España y Emperador de Alemania. SAN SEBASTIAN