Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 2 DE 1 ULI 0 DE 1930. N U M E R O S U E L T O 10 CTS. REDACCIÓN: PRADO D E ST S E B A S T I A N CERCANA SUSCRIPCIONES Y A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 GES 1 MOSEXTO N. 8.585 IB ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, LAS CONSECUENC 1 DE UN PECADO Hasta hace poco se consideraba Hci tomar broma la intervención de i a n en l a vida pública. E l feminismo, en aspectos más honestos e idealistas, er: aliciente para nuestro ingenio. E l tema como elemento cómico, de la convers: privada al periódico y de, l a Prensa al tro. ¿Qué número de obras se han es para zaherir las curiosidades intelectual la mujer y para denigrar su empeño de tribuir al mejoramiento social? Toda ir perancia masculina, enderezada a desv de su vocación docente, parecia opor E l l a resistió impávida las oleadas de nu necedad, y al fin ha conseguido, si i trato igual en los debates que promuecultura, un cierto comedimiento de nu parte al exponer nuestros puntos de frente al problema. Y a era hora. H a y felicitarse de ver a la mujer obstinad asumir su parte de responsabilidad t reforma de las costumbres. N o import; lo que diga no sea siempre nuevo. E n casos lo interesante no es la originalid; una teoría, sino lo justo de un principi originalidad o, mejor dicho, la pretensii innovar se queda para ciertos malaba filosóficos, más preocupados del lustre nombre que de las consecuencias de ideas. Estetas de la moral, prefieren de brar con el centelleo de sus paradojas fluir en nuestros sentimientos. Y o no i go de esa casta de pensadores. Puede el ornato, de una sociedad, a condicic que. aparezcan y actúen cuando esa soc haya alcanzado la plenitud de la civüiz; E n períodos turbios corno el presente, que todo está en crisis, su actividad at ta la confusión general. Sus paradoja como joyas prendidas de un cuerpo m i tido. L a mujer no suele adolecer de es fecto- E s más humana y. por lo mismo sencilla S i no ve probabilidad de svúV con sus ideas, se contenta con persuad: U n a de ellas, que me dispensa el hon leer mis divagaciones sobre omnia ri escribe a propósito de un reciente ca infanticidio. ¿Por qué no sale usted defensa de esas desgraciadas, que nc sabido eludir el peligro y el bochorno maternidad a espaldas de la ley? ¿Nc usted que ya va siendo hora de que e digo penal castigue al seductor que es el deber de recoger el fruto de su male- -S e ñ o r a Sus palabras me cogen de venido, H e ahí un asunto que estaba leguas de mis preocupaciones actuales puesto así, con esa simplicidad, nos lli a l a condenación, sin atenuantes, del ble, que suele ser, casi siempre, el ho IPero nada en l a Naturaleza es simpl que nos parece, a primera vista, sencil porque no se nos revela por entero. E nado despacio todo hecho, presenta r caciones que le hacen tributario de ott cho más lejano. N o tema usted, sin embargo, que aliste, por egoísmo o por pereza, en e! do masculino, causante del mal. M i fcilidad y mi conciencia me lo prohiben. 52 como usted, que la culpabilidad de 1 jer en el infanticidio no obedece siempre a si fuera el regulador de nuestras costumbres, sus malos instintos, sino al temor a l a san- nos devolvería la dignidad, menoscabada pot ción social. Pero esa consideración no la el vicio. E s l a época de las simulaciones y absuelve. A u n suponiéndola influida, domi- de las hipocresías. nada por el miedo a las represalias de la MANUEL B U E N O sociedad, su delito no es menos grave. L a mujer que se deshace de una criatura dándola muerte, es inferior a las fieras. Sentado eso, pasemos al hombre. ¿Cuál es su responsabilidad? M u y grande, y el exigírsela es u n deber inexcusable del legislador. ¿Cuándo acogerá el Código penal el delito de la paternidad furtiva y eludida? Cuándo se llegará a la investigación de la paternidad, como ya se tía ido en otros Aunque entrañe vulgaridad expresar que países? S i espera usted que sea el hombre el cambio es u n producto de varios factoquien dé respuesta a ese enigma, puede us- res, hay que hacerlo constar para que la ted esperar sentada. Los problemas atañe- clave no se pierda por un exceso de atenderos a la mujer, a su situación social, a su ción sobre uno de ellos. Garantía en oro del dignidad y a sus derechos, tendrá que re- billete, estado de l a economía nacional, resolverlos ia mujer. ¿Por qué medio? Con la laciones entre el Gobierno y el Banco emipalabra, con la pluma y, si me apuran, diré sor, balanza de pagos, situación de la H a que hasta por otros procedimientos menos cienda pública... son los principales elemenclaros. Frente a nuestro egoísmo, todos los tos de orden material que influyen en el recursos que ponga en movimiento l a mujer cambio Crédito público, crédito en particuson legítimos. Sobre el resultado de esa pro- lar de l a situación política son los de orden paganda todo optimismo está autorizado, moral, que sutil, pero eficazmente, lo modipues, al paso que van las cosas, el ascen- fican. Claro está que problemas tan complejos diente de la mujer en la vida pública será pronto decisivo. ¿N o se está hablando ya de no es posible someterlos a un puro análisis conceder el voto a la mujer? E l día en que filosófico; pero el método comparativo- -prese opere esa reforma en la ley electoral, cisamente por su aspecto empírl: o- -puede todas las conquistas jurídicas estarán al al- conducirnos a conclusiones prácticamente cance de su deseo. Hará mal l a mujer si, tan sólidas como las de la especulación de después de aportarnos el concurso de su con- más rigurosa dialéctica. Y esto es l o que servatismo para la estabilidad del régimen voy a hacer en el presente artículo. C o n la mayor sencillez posible compararé dos político, no se desquita, aprovechando su situaciones de España en relación con el ventajosa posición, reformando los Códigos cambio. de modo que esté en lo futuro más defenSalíamos en i g o i d e una guerra. cn que dida. perdimos los últimos restos del imperio coPero decía más arriba que lo simple no es lonial más espléndido que se haya conosino la fachada exterior de lo complejo. E n cido en el orbe, y con ellos nuestro crédito la intriga amorosa que puede ser l a causa político. E l mundo entero se dio cuenta entonces de que nuectro Estado no era más inicial del infanticidio, ninguno de sus coque una apariencia, ya que no teníamos partícipes puede presumir de seductor ni Hacienda, ni Ejército, n i Marina, ni orgaquejarse de seducido. L a Naturaleza no nización administrativa, por culpa de un réconcede en esas circunstancias ningún pri- gimen de partidos políticos que, según l a vilegio al hombre n i a la mujer. E l uno lapidaria frase de Costa, era como los yery la otra son simultáneamente seductores nos del C i d unas lenguas sin manos S i n y seducidos. E n las abdicaciones de la cas- duda por ello lo último que perderán es la tidad la culpa no es de un sexo, sino de los lengua, y entre tanto siguen hablando- -los dos. L o que hace del amor un sentimiento graneles responsables- -de enjuiciar a todo invencible es que no encuentra sino compli- bicho viviente con tan frivola delicuescencidades en tornó suyo. Todo, desde la tem- cia que en estos días, tristes para España, peratura a las cosas más insignificantes que el único manantial de regocijo está en el lo rodean, coopera a su triunfo. Y a no hay mundo político. asedios largos, como en las batallas de otros Pues la situación de ese Estado, desacretiempos. E n el amor contemporáneo Verdún ditado por dentro y por fuera, y- -l o que era es desconocido. Desde que el hombre y la peor- -presa siempre del régimen que lo mujer simpatizan y se frecuentan, su cas- deshonró, era en i g o i la siguiente, cifrada tidad empieza a turbarse. N o era menester en un solo número: la libra esterlina- -muque Freud lo dijese para que lo supiéramos. cho más fuerte que hoy en aquel trance, Es lo humano. ¿Que el hombre promete lo material y moralmente- -se cotizó alrededor que no ha de cumplir? E n ciertas ocasio- de 34 pesetas. ¿Cómo se cotiza hoy a 42? nes, acaso más graves, la mujer le imita. ¿Acaso la influencia de los factores de or: Qué es el adulterio, sino c! incumplimiento, den material en el cambio es más eficazmenno de lo prometido, sino de lo jurado? Se te nefasta en la actualidad que pudo serlo nos podría argüir que en una sociedad de hace veintinueve años? firme cimentación cristiana los instintos an- H e aquí, lector, unas interesantísimas c i darían menos sueltos. E s también mi opi- fras, que excusan largas explicaciones; K n nión. Pero una de nuestras grandes melan- 1901. con las libras a 34 pesetas- -según se colías es precisamente eso: el ver la dis- ha dicho- el Estado debía al Banco 1.200 tancia que nos separa de una doctrina que, millones de pesetas por anticipos, cuentas de crédito con garantía y pagarés, formas MEDITACIONES NANC 1 ERAS Fl- El cambio desorbitado
 // Cambio Nodo4-Sevilla