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A B C MIÉRCOLES 2 D E JULIO D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. f ¿H a y cosa más incongruente que oponer a la libra esterlina al cambio de 42 pesetas 3 a separación de la Iglesia y el Estado o la constitución del bloque izquierdista? VÍCTOR PRADERA GARA V I L L A S D E A N DALUCIA El Chorro E l Chorró es quizá el paisaje m á s evocador entre cuantos han hecho famosa a la rica provincia malagueña, rica y pródiga para ios ojos y para el espíritu. T a l vez sea que las moles plomizas de los Gaitanes ornamentan la entrada de la ciudad de ensueño que es Málaga, y ello contribuye a l a fama dei inolvidable espectáculo. Quien a Málaga liega por primera vez en ferrocarril no puede dominar su emoción por mucho que le hubiese sido ponderada anteriormente la majestad de los riscos, el augusto señorío de las cumbres, la alta y milenaria paz de los abismos. Este inevitable desacuerdo entre la realidad y la representación artística, que acusa definitivamente la esplendidez del sitio, cohibe ahora- -tina vez más- -mis afanes descriptivos. No es ésta la primera ocasión en que intento hacer públicas mis impresiones recogidas en numerosas visitas a E l Chorro. Hay en el prodigioso dédalo de montañas aderezos tan extraordinarios, tan inesperados, tan desiguales y tan valientes, que cuanto sugieren al corazón el cerebro Ío trastorna y desconcierta. E s sumamente difícil describir los panoramas de E l Chorro. Cuando se vuelve de allá y, a solas con fotografías y recuerdos, requerimos la ayuda de éstos y aquéllas para ordenar con decoro unos apuntes, se nos plantea un caso grave. L a fantasía, con terco apremio y taimado propósito, interviene desvirtuando lavisión soberana, fingiéndose propicia mediadora en nuestra lucha de oficio. Y entonces surgen las imágenes audaces: nos empeñamos en comparar las crestas y las agujas de la serranía con cabezas heroicas de seres ciclópeos; los taludes, con paramentos arbitrarios; las cascadas, con guedejas de plata que el viento desmelena; los balconcillos que bordean la sima, con pestañas audacísimas, sin advertir que empequeñecemos la realidad desorientados por nuestro férvido entusiasmo. Mas todo es perdonable y hasta elogiable, tratándose de E l Chorro, brava muestra de la soberanía de la Naturaleza para abatir el orgullo de los hombres. Con ser tan magno cuanto desde el tren se divisa, quien sólo conozca esta maravilla del suelo malagueño por la calidoscópica visión que se ofrece al viajero del tren, no ha visto nada de E l Chorro. L a Naturaleza, con un pudor invencible, guarda avaramente sus encantos mayores y sólo se brinda en magnífica desnudez, sin recato, con salvaje alegría a las miradas llenas de inmensidad y ganosas de infinito que escudriñan con sentido anhelo y honda reverencia, con verdadero deseo del alma. Para el que se aventura por los balconcillos antes citados y los recorre sin miedo ya no hay secretos; la emoción es inexpresable. E l paisaje es dominado entonces por el hombre, a pesar de sentirse éste más pequeño que nunca, entre el cielo y. la sima. Varios kilómetros sobre la cornisa... A fin de lograrla, muchos obreros tuvieron que colgarse de las rocas y, palmo a palmo, ganar el terreno, conquistando para sienipre ios pre- cipicios inexplorados y aDrier os horizontes a los futuros v i s í t a n o s del lrgar. E l conde de Guadalborce durmió algunas noches en estas augustas soledades de los Gaitanes elaborando su sueño, modelando las brumas de su ilusión y haciendo de ellas bocetos de realidades ingeniosas. E l genio triunfó, estableciendo la comunicación entre los taludes y creando en lo hermoso lo útil. L a Naturaleza era la madre generosa; hacía falta un hijo denodado. E l pantano de E l Chorro es la ofrenda cordial y efusiva de ese hijo amantísimo a M á l a g a toda la experiencia de una vida de estudio puesta al servicio de una obra gigantesca; todo el entusiasmo de esa misma vida consagrado a la realización de un proyecto concebido con amor y gusto de poeta. E l conde de Guadalhorce no olvidó detalle complementario ni arrequive gracioso al imaginar su pantano. Y así resultó éste un armónico conjunto de audacias y primores. L a fábrica de electricidad bajo un salto de agua es paradigma de intrepidez. L a perspectiva de los jardines y las casitas policromas que decoran la obra general fué soñada, sin duda, antes de ser ofrecida, al recreo de los ojos. E l pantano es un alarde de ingeniería realizado por gracia de una voluntad inquebrantable. E l conde de Guadalhorce, cuando dio por terminados los trabajos de la genial empresa, debió aborrecer todas las humanas pompas, bien mezquinas si se comparan con la magnitud de los esfuerzos rendidos en provecho de la provincia y para honra de España. Y o pondría en lugar visible de aquellos parajes, violados en nombre de la Ciencia, del Arte y del Progreso, esta sencilla inscripción: Pantano de E l Chorro. H e aquí la obra de D Rafael fiehjumea MANUEL P R A D O S Y L Ó P E Z DEJA Eli SUDOR SIN NI O L O R SIN M A N C H A R IRRITAR C O N T R A T O D O T I E M P O Y COFüTRA T O D O V I E N T O Este es lema que se ha. hecho famoso en el mundo entero, y que sirve para designar a la SVD ORA 1 De a p l i c a c i ó n r á p i d a y seneJiia. Desinfecta las ropas contaminadas. t L n t í r ras EL FIJADOR DE LUJO Con él no es necesario peinarse sino una vez al d í a No deja, al secarse, p e l í c u las ni residuos Mancos. Su peinado se m a n t e n d r á impecable, aunque Heve al descubierto la cabeza y practique automovilismo, a v i a c i ó n u otros deportes. Bote grande mediano pequeño Tubo 5 pías. S, 40 2,50 2 I R- extraordinaria untuosidad. M u y consistentes. No irritan. precia: 1 peseta y. 1,25. Madrid FLOR ALIA, S A, Méjico (Fabricantes)
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