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ABC. V I E R N E S 4 D E J U L I O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 HOMENAJE A BARTO- LOMÉ D E LAS CASAS En el convento de Atocha Con motivo de inaugurarse tina hermosa vidriera que recuerda hechos de quien mereció el honroso título de Protector de los I n dios, fray Bartolomé de las Casas, se celebró en días pasados una sesión de homenaje a tan esclarecido dominico en el convento de Nuestra Señora de Atocha, donde falleció en 1566, a los noventa y dos años de edad, y donde reposan sus restos. Hubiéramos querido aquí dedicar atención minuciosa a la vida del que fuera obispo de Chiapa; pero como ello nos obligaría a ser muy extensos, siquiera condensáramos tan sólo los hechos de tan excelsa figura, preferimos hacer únicamente una reseña amplia del brillante acto al que nos referimos, dejando para otra oportunidad el divulgar la existencia de fraile tan ejemplar. Organizaba el homenaje la Sociedad Francisco de V i t o r i a y a él se sumaron los representantes diplomáticos y consulares americanos y miembros de diferentes Centros y Academias, atrayendo a un público en verdad selecto y numerosísimo. Presidió la fiesta cultural el Patriarca de las Indias e hicieron, uso de la palabra el Sr. Fletcher, agregado militar de la Embajada de los Estados Unidos, por la América del N o r t e el Si Lasso de la Vega, ministro de Panamá, por la del Centro; el señor Casas, ministro de Colombia, por la América del Sur, y el ex ministro de la Corona Sr. Goicoechea, por la Asociación Francisco de V i t o r i a E l Sr. Fletcher, con la significativa representación que ostentaba, leyó un hermoso discurso digno de todo encomio y obtuvo, los calurosos aplausos a que se hacía acreedor. E l ministro de Panamá, Sr. Lasso de la Vega, pronunció unas elocuentes palabras para identificarse con el homenaje, haciendo en forma brillante la apología de Bartolomé de las Casas, siendo muy aplaudido. D o n José Joaquín Casas, ministro de Colombia, personalidad que viene precedida de justísima fama y que pronunciaba su primer discurso como representante de la antigua Nueva Granada en Madrid, leyó también un discurso que quisiéramos poder transcribir íntegro, ya que todo él es un canto a la obra de España, digno de conocerse por la generalidad. Comenzó el Sr. Casas transportando en pensamiento a su auditorio al año 15,38, haciéndole seguir la penosa, heroica y maraviQlosa primera expedición de los españoles por tierras que hoy forman la República de Colombia, y describiendo en trazos elocuentísimos y precisos la fundación de la muy noble y muy leal ciudad de Santa Fe de Bogotá E l orador hace a continuación la siguiente semblanza: F r a y Bartolomé de las Casas, naturaleza generosa, imaginación de fuego, filósofo de severísima escuela y altas idealidades, a quien la codicia, la crueldad, la opresión de los débiles, la injusticia en cualquier forma sublevaba con indignación caballeresca, soñó una humanidad sin pasiones y casi casi sin necesidades, y concibió una manera de conquista pacífica y fraternal, una edad de oro evangélica apenas realizable, dentro de excepcionales circunstancias en este bajo mundo. ¡Noble ensueño, propio de una grande alma y de una edad que, bajo forma regocijada, dejó retrato del más bello de sus aspectos en el mayor libro de filosofía simbólica que leyeron los pasados siglos n i leerán los venideros! Sigue después, en hermosos párrafos, h a ciendo la apología de los conquistadores y de los misioneros españoles, y concluye con las siguientes palabras: L a s tribus que, conservadas y hoy todavía evangelizadas por misioneros españoles guardan sus costumbres y hablan sus dialectos, guaraníes, quechuas, aimaras, guahibos, y las que se fundieron con la raza de H e r nán Cortés y de Pizarro, forman con sus voces un coro tan grande, que ante él se van apagando los últimos ecos de esa le yenda negra, contada a tambor batiente durante tres siglos contra la madre España, la nación civilizadora por excelencia. Don Antonio Goicoechea, apagados los aplausos tributados al Sr. Casas, expuso, en primer lugar, que el padre Las Casas es una de las figuras históricas destinadas a suscitar siempre en derredor de ella grandes pasiones y movimientos alternativos de alabanza o vituperio. L a figura de Las Casas es, de todos modos, colosal; su buena fe, su pasión por el bien, la llama de amor que quema su espíritu, le colocan en las alturas de la santidad. E l Sr. Goicoechea relata en detalle los viajes de Las Casas a América, deteniéndose especialmente en los dos realizados a España después de ordenado sacerdote y de haber renunciado sus bienes de Cuba en manos de Diego Velázquez; el de 1515, que acaba con la entrega hecha por Cisneros del Gobierno de las Indias a tres religiosos Jerónimos, y el de 1540, que culmina en la EN L, J DOS MINUTOS DISPUESTA PARA LA MARCHA N dos minutos, sin esfuerzo d e n i n gún género, p u e d e usted a justar el a su l a n c h a y ésta motor Sea- Horse q u e d a convertida en una rápida canoa automóvil tan fácil de poner en m a r c h a y c o n d u c i r c o m o un c o c h e Instale en su b a r c a el más perfecto otitboard motor- -el Johnson SeaH o r s e -de coste r e d u c i d o motor suave y silencioso, seguridad absoluta y fac i l i d a d d e manejo. L o s Sea- Horses tienen más records mundiales de v e l o c i d a d que todos los demás motores marinos. 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