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B C. S Á B A D O V 5 D EJ U L I O D E 1930. E D I C I Ó N D EANDALUCÍA. P A G 18. I H e aquí su máxima condición de perio- -die, n i siquiera a nuestros directores, 7 cuando llega cada noche y damos fondo en l dista, marqués. Usted, después de trabajar las Redacciones respectivas, ¿qué sería de años y años en su periódico, no solamente nosotros de no encontrar allí, bien doblada, no está aburrido de hacer periódico, sino olorosa todavía a fresca tinta, a su bien doque por su afán- -no por su estilo, desde cumentada Época... luego- recuerda esos aspirantes a perioCarta abierta Marqués y maestro: M e maravilla y ad distas que pasan el sarampión del periodisExcmo. S r Marqués de Valdeiglesias, mo en su primera Redacción. Acuden a todas mira su dinamismo. E s e dinamismo tan de director de La Época. partes y sienten l a invencible curiosidad de usted, que le obliga, en una edad avanzada, M i querido maestro y amigo: Desde m i a asistir en el mismo día a una boda con preguntarlo todo, siempre, porque quisieran butaca de convaleciente, después de seis almuerzo, a dos tés diplomáticos llenos de también poder saberlo todo. días de calentura- -claro que todavía no renombres extranjeros, a una fiesta de noche Muchas veces he sentido la atracción de presento l a caricatura del gotoso con l a que termina con las luces del alba para, su fuerte personalidad al tropearme con patita Hada en algodón- -dirijo a usted esun poco más tarde, marchar a La Época usted por los salones en fiesta. Se le ve a tos renglones en acción de gracias. Días de sus amores y tener todavía l a energía usted i r y venir de un lado a otro, incesante. atrás yo había recibido de usted invitación necesaria con que llenar donosamente unas, E l saludo, que usted prodiga, podrá estar para l a fiesta de su chalet, en Chamartín. cuantas de sus columnas. E s que al final, en el apretón de manos; pero en l a boca No pude asistir a ella, y a sabe usted l a que no tiene fin, de todo aquello está esa tiene usted siempre la pregunta. E s usted causa; pero, al leer en l a Prensa el relato semillita de inquietud que fructifica o florede su realización, comprendo me hubiera periodista por encima de mundano. P o r ce luego en actualidad sobre el artículo de ejemplo, Monte- Cristo, el maestro, hoy desiido grato figurar entre los concurrentes y todo verdadero periodista. Y todavía, por terrado voluntariamente, tiene un elegante hasta escribir l a crónica que habría corressi fuera poco, encuentra usted el huequecito carnet de piel, con vueltas de moiré, en cupondido. N o por pensarla mejor trazada de un día entre las fiestas para colocar y yas páginas apunta nombres con un estilique l a que apareció en estas columnas, sino hacer resaltar su fiesta propia. Marqués de zado lápiz de oro. Usted, no, marqués. U s por i r firmada por mí, y a que yo le debía, Valdeiglesias, poseedor de varias grandes ted lleva siempre, dobladas en el fondo de por lo menos, esto como homenaje a usted. cruces, yo pienso que la cruz creada para su bolsillo, unas cuantas cuartillas que tomó usted, y que está todavía sin otorgar, es la Decididamente el refranero, marqués, no usted antes de salir a La Época. Sobre ellas cruz de oro del Trabajo. Ahí dejo l a idea sirve para nada. ¿Quién h a dicho que en anota usted sus observaciones, al aire, sobre por si se digna recogerla el señor ministro casa del herrero cuchillo de palo... N o el apoyo de una mano. Cuartillas que viniecorrespondiente. Usted, herrero- -perdón por el símil- supo, ron de l a Redacción y que a la Redacción cuando llegó l a ocasión, arrancar chispas Nada más, querido marqués. E n el fonvuelven... tan esplendorosas al yunque que, a sus l u do, esta carta no tenía más que una aspices, los cronistas pudieran advertir hasta el Maestro, sí; a todo intento he encabezado ración: la de ahorrarme esas dos tarjetas color del vestido de una Reina. Y a es bo- así esta carta, vi Quién si no usted- -ya aleque todo buen invitado debe dejar a los jado de Madrid el mencionado Monte- Cris- señores que quisieron amablemente acordarnito, como dicen ahora. Pero no se trata to- -puede llamarse verdaderamente cronista se de su nombre modesto. A s í como usted aquí del lucimiento de su fiesta, y a destade sociedad... Nadie. Usted y nada más es esclavo de su dinamismo, a mí me ocucado. L o que yo quisiera subrayar es este gesto de quien, como usted, se decide a dar que usted. L o s demás, en el mejor de los rre todo lo contrario: en la mayoría de las casos, hacemos equilibrios para tratar de ocasiones quiero consolarme creyendo que una fiesta cuando a diario, y casi por oficonvencer al público de que lo somos. Intelo que soy es víctima de mi comodidad. cio, tiene que vivir en las fiestas. E l hecho, desde luego, es insólito y digno de comen- riormente, sin embargo, de lo que estamos L e admira y saluda muy cordialmenté, convencidos es de que no engañamos a na- Gil de Escalante. tario. DE SOCIEDAD DIVERSOS ECOS ie se vende a (flE 6I STRADQ íOESltlE. ftTAIin. KICRaBlcraiít ÍKT) ÍARKICO. vOESpmfflANTEa E) N 5 EET CIEJA EMHEanoPDfiftwiDftDeiuKrríaERCiTF E W Í H O L ton u ASOCIA c inji crrtfB AL m H 1 EA 0 EROSPIR VAWAS CAKAflAS ABSlIlll. Ií Jfam- CftWftB AflBOEEBA Í E V A L E f i K l en botellas y la s falsilla oriaen.