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HlllílPiP- Los benefactores de Madrid CARLOS III, PRIMER EMBELLECEDOR MADÍRTD DE JOSE BONAPARTÉ, LLAMADO ZUELAS E L R E Y PLA- no ha encontrado todavía su bar ó n Haussmann. ¡Con la falta que nos está haciendo! En el instante actual, después de los avances últimos, con un poco de acometividad bien orientada, sería fácil convertir la villa del oso en la gran, ciudad europea que las circunstancias exigen. Claro está que Madrid ha tenido- -cómo no- -sus benefactores, que nunca han sido madrileños, y en muchos casos acertaban casi sin proponérselo y como por casualidad; entre otras razones, porque el cargo de al- cálele, que indebidamente ha tenido carácter político, era como una especie de antesala para ocupar prebendas de más categoría; y el que ocupaba el sillón presidencial sentábase en él de media anqueta. deseando dejarlo y sin preocuparse de tener la necesaria orientación para: llevar a la práctica un plan definido. Hace siglo y medio era Madrid un villorrio antiestético y sucio. E l régimen del agua v a imperaba. Como hay muchas cuestas, el arroyo infecto corría por las calles en busca del nivel más bajo. A la Puerta del Sol afluía, formando lo que el chusco vecindario llamaba la marea Un horror. ¿Cómo era posible ia vida en tales condiciones? E l alumbrado público no existía. Para salir de noche precisábase un criado que llevase un farol, so pena de caer en un charco pestilente, tropezar en algún pedrusco o verse, sorprendido por algún malsín. Francisco SabaADRID 7 M EL MARQUES DE PONTEJOS, CORREGIDOR DE MADRID. D E UN CUADRO D E HORACIO VERNET) (REPRODUCCIÓN tini, -de origen italiano, fué el iniciador de la urbanización madrileña. Había estado al servicio del Rey de Ñapóles, y vino a España, traído por Carlos III, que quiso adecentar su corte, bien necesitada de ello, ciertamente. Dirigió Sabatini la construcción de las puertas de Á lcalá y de San Vicente, las Caballerizas Reales, la Aduana (hoy ministerio de Hacienda) San Francisco el Grande, la ampliación del Palacio Real. Instaló el primer alumbrado público- dicen que Sabatini pone faroles que cantan en la clásica zarzuela- -e inventó unos carros cerrados para la recogida de. detritus, llamados por el vulgo chocolateras de Sabatini que duraron largo tiempo. José Bonaparte, a quien no se Jha hecho justicia, y que fué un Monarca bien intencionado, aunque los patrio. tas se negaran a reconocerlo, preocupóse también del embellecimiento de Madrid. En el breve vistazo que echó a n u e s t r a villa Napoleón- -carretera de Chamartín, Castellana, calles de Alcalá y del Arenal- -encontró magnífico el Real Palacio, pero el Doblado le pareciól una birria. Estaban las casas hacinadas, sin orden ni concierto; las calles eran estrechísimas. Pepe Botellas dispuso importantes derribos para descongestionar la urbe: a él se deben las plazas de Santa Ana. del Rey, de los Mostenses, de Oriente, etcétera. E l Rey Plazuelas llamáronle por este motivo. E l marqués viudo de Pontejos, D. Joaquín Vizcaíno, ocupa lugar preferente en