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DON JUAN BRA- DON JOSE DE VO MURILLO, A QUIEN SE DEBE EL CANAL ISABEL DE II SALAMANCA, INICIADOR D E L BARRIO DH SU NOMBRE esta evocación. E r a gallego, coruñés, y estuvo emigrado mientras mangoneó Calomarde. Caído éste, v i n o a M a d r i d fué uno de los fundadores del Ateneo y ayudó al sacerdote Piquer en la (filantrópica empresa del Monte de Piedad. Nombráronle en buen hora corregidor de M a d r i d y a l día siguiente de tomar posesión dispuso que se formase el plano topográfico general de la villa, obra que ejecutó magistralmente el arquitecto D Custodio Moreno. Hasta entonces, las casas se numeraban por manzanas, y esto motivaba constantes confusiones. Pontejos dispuso la numeración por calles, comenzando por el punto rriás próximo a la Puerta del Sol, y poniendo los pares a l a derecha y los impares a la izquierda, sistema que s i gue imperando. Creó el A s i l o de San B e r nardino, para recoger la nube de mendigos que inundaban las calles. Quiso instalar el alumbrado por gas; pero resultaba muy caro para las exhaustas arcas municipales, y aplicó a los faroles de aceite un nuevo reverbero, que fué el asombro de todos, y cuyo buen funcionamiento comprobaba por sí mismo el infatigable corregidor. Faltaba el agua en M a d r i d y Pontejos quiso elevar la de los once caños, de San A n t o n i o de la Florida, proyecto que no pudo ver realizado. Mejoró el pavimento. H i z o traer bombas para incendios y organizó el primer batallón de bomberos. Durante su actuación, fué erigido el monumento a Cervantes en la entonces plaza de Santa Catalina. Reglamentó el servicio de serenos, el de Mataderos y mercados; instaló los primeros baños públicos en el Soto de M i g a s Calientes y el primer evacuatorio en el callejón de la Duda, y terminó el trazado de la Castellana. Bravo Muriüo- -de Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz- -dio el gran empujón a M a d r i d dotándole de agua abundante y riquísima, el agua del L o z o y a la mejor del mundo. P o r cierto que al celebrarse l a terminación de las obras no estaba ya en el Poder B r a v o M u r i l l o y n i siquiera fué invitado oficialmente a presenciar las fiestas organizadas con tan fausto motivo. Dícese que, embozado en su capa, como u n vecino cualquiera, presenció la apertura del surtidor instalado en la calle de S a n B e r nardo, cuyo chorro comparó la gente con u n río puesto de pie D o n José de Salamanca- -malagueño- -pudo seir el Haussmann de M a d r i d D e haber nacido medio siglo más tarde, hubiera sobrepujado, con creces, a l gran reformador de Lutecia. Quiso Salamanca hacer u n M a d r i d espléndido, de amplias vías y magníficos edificios, con todos los requisitos de higiene y ornato apetecibles. L a falta de un Banco Hipotecario y la inseguridad de los negocios, consecuencia de las revueltas políticas, dieron al traste con la fortuna del gran financiero, pero no con su obra urbanizadora, que ahí está, demostrando la clarividencia y. el buen gusto del famoso negociante. Y a en nuestros días, D Alberto A g u i l e ra: -de Albuñol (Granada) -se hizo notar considerablemente como alcalde de M a d r i d A él se debe la conversión de un vertedero en el hermoso paseo de Rosales y- e l magnífico Parque del Oeste, y el trueque de unos desmontes polvorientos en los bulevares- -calles de Sagasta, Carranza, Alberto A g u i lera y Marqués de U r q u i j o Después se ha hecho mucho, qué duda cabe, y merecen mención más que honorífica los nombres de Peñalver, Francos R o dríguez y Vallellano. Pero queda por hacer mucho más. H a y que acometer con brío lo que falta. S i para lograrlo, M a d r i d se entrampase, nada importa. E l Municipio de Barcelona debe más de 500 millones, y está, no sólo tranquiló, sino ufano y orgulloso. Y a se encargarán de pagarlos, encantados y satisfechos, los pobladores de la hermosa ciudad, honra de España. AUGUSTO M A R T Í N E Z OLMEDILLA DON ALBERTO AGUILERA, Y DE BULEVARES CREADOR LOS DEL PARQUE D E L OESTE LLAMADOS (Fotos López Beaubé.