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VERDADES MENTIRAS (Fotos Contrer a s y Vilaseea, Keystone j Marín. 0 MAS SUPERSTICIONES ODO lo desmesurado es feo, y por eso no hay nada tan desgarbado, tan inexpresivo, tan mazacote y tan modrego como un gigante. Se aparta uno de ellos y hasta de su retrato con un gesto de disgusto. E n las fiestas de los pueblos en que salen gigantes y cabezudos, yo siempre formo en el cortejo de estos últimos, que me parecen más inteligentes. Y es que a los gigantes les pasa lo que a los juguetes recortables: que lo bonito es ver cómo se van formando, pero que una vez concluidos no divierten a nadie. i P a r a qué sirve un gigante ya hecho? P a r a nada. L o interesante debe er darse cuenta de que un hico v a a ser gigante; pero ¿cuándo, cómo, por dónde y a qué edad se inicia la gigantería? ¿Qué persona de la familia o de fuera de la familia es la p r i mera en dar la voz de alarma y en presentir el porvenir de la criatura? U n a vez anunciado el fenómeno será muy c u rioso observar el crecimiento y evoluciones del gigante con ía atención con que se mira al gusano de seda que se quita v la camisa o la cabeza dentro- de la cajita de cartón. U n momento hay en la vida en que todos hemos creído que íbamos a ser gigantes, y fué a los diez años, cuando el zapatero necia a nuestros papas que ya temamos pie de hombre y que además era precio fijo. Luego, afortunadamente, nos hemos quedado en el nivel discreto que conviene a una persona distinguida. Este gigante francés, Fernando Contat, Le plus grand homme de France, tiene veintiocho años, mide 2,35 metros, pesa 207 kilos y gasta un 63 en e! calzado. A pesar de todo (a pesar de ser como la réplica que da Francia a los puñetazos de P r i m o C a m e r a) véan- T lo ustedes ahí rodeado de una turba de chiquillos irreverentes, como gorriones que e tán en el secreto y se arriman sin miedo al espantapájaros... Todos los animales, aun los más repulsivos, son simpáticos en su infancia. Hasta una cucarachita del tamaño de una pulga que da sus primeros pasos por la cañería de la cocina mientras sus padres la contemplan con arrobo, resulta una cosa tierna. Por eso es ya cargante que los fotógrafos insistan en el contrástenle los niños y las fieras y abusen de nuestra emotividad poniendo juntos una nena y un leóncito. No es que yo sea un hombre de malas entrañas; pero rechazo todos los latiguillos, y me hubiera gustado que al hacer esta fotografía el leoncito se hubiera irritado y se hubiera comido a la niña. ¿Es decir, lo habría sentido de momento; pero después me hubiera alegrado, porque! a autoridad competente habría prohibido que se hicieran más retratos de esa naturaleza. E n la Exposición Internacional de Higiene que se celebra en Dresde hay instaladas unas gafas colosales, en cuyos cristales se reflejan las cosas que vulgarmente se utilizan para adivinar el p o r v e n i r las cartas, las rayas de la mano, el gato negro, el numero 13 y demás chirimbolos que constituyen el herramental o utillage de las pitonisas. E s una burlona indirecta para las jiersonas que todo lo ven a través de la superstición: pero dicen que el autor de ¡a idea no tiene mucha fe en que la gente se cure de ese vicio, porqué el mismo día que instalaron las gafas se le cayó al suelo u n espejito de bolsillo y se le rompió. riERECILLAS D E L MAÑANA DOS RAMIRO MERINO
 // Cambio Nodo4-Sevilla