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IMPRESIONES DE ARTE ALGUNOS CUADROS DE LA GALERÍA DEL PALACIO DE LIRIA Retratos y recuerdos de D. Fernando de Toledo, gran duque de Alba. so de los salones del palacio de L i ria conserva entre sus muros la memoria del caudillo de Italia, Flandes y Portugal, D. Fernando de Toledo, tercer duque de Alba, llamado el Gran Duque. Es esta sala pieza no excesivamente grande, esclarecida por dos balco. nes que dan al jardín delantero y que iluminan la estíincia con luz serena e igual. A su reflejo puede contemplar el visitante los muros cubiertos de tapicerías flamencas, en las que, a semejanza de los enormes cuadros que en los pasillos del Museo del Prado reproducen batallas y asedios de plazas fuertes, el punto menudo de las lizas de Bruselas crea en colores pálidos, en dibujos minuciosos, en trazos rígidos y secos, las estrategias pasadas, los combates que fueron, las muertes, estragos, asolamientos y fieros males de las guerras de antaño. En campiñas dilatadas, donde las aguas deslízanse en los ríos y duermen en los estanques, los árboles redondean sus copas hojosas y muestran Ja asociación de sus troncos, los ejércitos se mueven en apiñadas ordenaciones, unidas las lanzas con la densidad de las espigas en campo de buena cosecha, veloces los valientes caballos caracoleantes, ligeros los de infantería, que acometen con el garbo y la apostura con que entrarían en un baile. Hay, esparcidos por el paisaje, polígonos geométricos, casitas que sólo milagrosamente escaparon al estrago, culebrinas y cañones rugidores, tiendas de campaña agrupadas en lineas y círculos. Todo el horizonte, vastísimo en estos tapices, se llena así de terrible aparato guerrero, hasta la más remota lontananza. En primer término, algunas figuras más grandes personalizan el ataque, lo hacen más vivido y sensible, mientras que, yacentes en el suelo, muertos y heridos, hombres y caballos dan señal del cruento combate Las ilustres victorias de D. Fernando de Toledo se inmortalizan allí y crean de este modo la más favorable atmósfera para que la figura y el recuerdo del héroe vivan inmarcesiyemente. Recuadran estos paños piezas sueltas de armaduras (cascos, guanteletes, brazales, largas espadas) con el pálido reflejo pulido de su hierro cincelado, mientras otros capacetes, una ilustre medio armadura, conservan aún la altiva rigidez de quienes las usaron. En una vitrina, protegida por cristales, parécese la mesa usada en sus campañas por el gran duque de Alba. Es un mueble sencillísimo, casi tosco, sin el menor adorno, semejante a la más humilde mesa que pudiera hallarse en un pueblo perdido en un desierto. Es desarmable, de f a c i l í s i m o montaje, y así, reducida al menor tamaño posible, pudo seguir a! caudillo en todas sus victoriosas andanzas por Europa. Dos ca- U SALON D E L GRAN DUQUE D E ALBA EN E L PALACIO D E LIRIA jones sin ornato alguno y anchas cerraduras, guardaron sabe Dios cuánto secreto de Estado, y al centro del tablero un trozo de madera álzase y resguarda los tinteros, donde la victoriosa y prudente pluma halló las palabras precisas para narrar los éxitos y las preocupaciones que muchas veces k acompañaron. No es éste un mueble ostentoso, como lo serán más tarde los neceseres de Napoleón, brillantes dé oro y pulidas porcelanas. En una época en que el arte embellecía cuanto objeto acompañaba la vida, la mesa del duque es como expresión de su austeridad, de la estrecha conciencia que inspiraba sus actos, como el esquema de su pensamiento, amante de lo estricto, de lo preciso, de lo indispensable al alto cumplimiento de un deber depurado de humanas ambiciones. Junto a esta simbólica mesa, reliquia de reliquias, abrigado por una gloriosa bandera, muéstrase el retrato del gran duque, obra admirable de Tiziano. El maestro reprodujo al caudillo revestido con soberbia armadura damasquinada y nielada, de busto, apoyando las manos sobre un reborde acolchado. Sobre el acero de la coraza pende una banda, de donde parece colgar, medio oculta por la mano MESA DE CAMPANA D E L GRAN DUOUE D E ALBA ESCULTURA E N MADERA REPRESENTANDO AL DUQUE D E ALBA COMBATIENDO LA COALICIÓN DE ISABEL DE INGLATERRA, E L ELECTOR D E S XJONIA Y E L PONTÍFICE