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A B C en Praga. Las relaciones hispanochecas en el p a s a d o sus enemigos a la católica España, no siendo uno solo el general español que recibió de la Corte imperial las propiedades confiscadas a los nobles checos. E l Niño Jesús de P r a g a es el sello espiritual del españolismo impuesto a la Bohemia del siglo x v u Desde los principios del renacimiento n a cional, los escritores checos se esforzaron por asimilarse los frutos de la cultura literaria española; en i8 fué publicada en checo la primera traducción de novelas de Cervantes, pero esta versión fué hecha del francés. H a n sido sobre todo los tres escritores de g r a n imaginación, curiosidad y amplia y perspicaz cultura espiritual quienes h i cieron conocer al pueblo checo los clásicos españoles: el médico J J Céjka (18121862) el literato e historiador V B N e besky (1818- 1882) y el periodista J B Pichl (1813- 1888) que se aplicaron con ardor 3 hacer traducciones. C e j k a ya por sí crítico literario, y N e besky, poeta inspirado de la escuela de B y r o n ambos se agruparon para hacer la traducción del Romancero; por vez primera aparecieron en una importante revista (Casopis ceskeho musea, 1856; Revista del Museo checo) Más tarde publicaron u n libro titulado Ramillete de romances 1864) siendo recibido favorablemente por la crítica. N e besky publicó también en la Casopis cesheho musea u n estudio sobre Calderón de la B a r c a (1856) P i c h l que ya en 1838 había traducido algunas novelas de Cervantes, se decidió a traducir Don Quijote, publicando la primera parte en 1864 (la segunda fué publicada en 1868, traducida por K Stefan) L a obra entusiasmó a dos importantes pintores de esta época, Q u i d o Manes (1 S 291880) hermano del mejor pintor checo de aquel tiempo, José Manes (todos los de la familia Manes eran pintores) y Carlos P u r kyne (1834- 1868) quienes prestaron sus lápices para ilustrar la obra, haciéndolo con mucho ingenio, humor y sátira. C l a r o esta EL POETA CHECO JAROSLAV VRCHLICKY JULIO ZEYER, AUTOR D E D O Ñ A SANCHA N los últimos años han aparecido en Checoeslovaquia algunas publicaciones que hablan de España o se inspiran en motivos españoles, así como varias traducciones. Se trata de las publicaciones del S r V l a s t i m i l K y b a l Sobre España; de Jaroslav D u r y c h Peregrinación a España; de K a r e l Capek, Excursión a España. H a y una novela histórica de D u r y c h sobre la guer r a de los T r e i n t a años, con episodios españoles hay t raducciones de Blasco Ibáñez y Unamuno, que han sido aportadoras de la cultura española en Checoeslovaquia. F i n a l mente, hay que hablar de la Exposición de Barcelona, esa ciudad occidental que atraj o a tan numerosos turistas e interesados. Esta curiosidad por la cultura española no data de ayer. L o s antiguos bohemios, i pesar de la distancia geográfica, tuvieron un contacto asiduo con la Península ibérica, sobre todo desde el punto de vista político, pero siendo las relaciones, no de los pueblos, sino de las dinastías. L a familia de los Habsbürgo, al apoderarse de los destinos del viejo Reino de Bohemia, se apoyaba social y culturaímente sobre la tradición de los Habsbürgo españoles. E l ceremonial español gobernaba en la Corté vienesa, de d o n de se decidía d e l o s destinos del país checo. S i n embargo, en l a antigua literatura checa se conservan huellas de vieja. s relaciones: E l viaje de S a sek de B i r v o k delegado del R e y de B o hemia Jorge de Podebrad al R e y d e F r a n c i a y en el país occidental al R e y de Aragón especialmente; le acompañó en esta expedición el noble checo L e v de Rozmital, quien refirió el viaje e n l o s a ñ o s 145.6146 Ó. N o tan interesante es el relato de la m i s m a expedición hecho por el alemán G a b r i e l T e t a e l de N o i m b e r g que t o m ó parte en compañía de Rozmital. Más tarde, la Bohemia protestante contó, n a t u r a l m e n t e entre E que el Quijote- ha sido traducido posteriormente varias veces, la última. en 1927. Después ha habido un solo buen traductor de las novelas y cuentos españoles, el juez A n t o n i o P i k h a r t (1861- 1909) E x c e l e n tes son sus traducciones de Cervantes, de Juan V a l e r a (Doña Luz, 1884) A r m a n d o Palacio Váldés (El idilio de un enfermo. 1897) Benito Pérez Galdós (Nazarín, 1897) padre Luis Coloma (Pequeneces, 1897) EÍ lazarillo de Tormes (1898) José Z o r r i l l a (Don Juan Tenorio, 1902) E m i l i a P a r d o Bazán (Misterio, 1907) etc. E s sus último? tiempos publicó muchas traducciones de Blasco Ibáñez y una antología para los n i ños, titulada Trozos españoles. E n los posteriores años del siglo xix, la gran generación de poetas cosmopolitas traj o a Bohemia el amor latino y anglosajón. J V Sládek tradujo la novela Pepita Jiménez, de V a l e r a en 180 S; y Jaroslav V r c h l i c ky publicó de 11899 Í 9 Ó 3 una selección de los dramas de Calderón, La Atlántida del vate catalán Jacinto Verdaguer y algunos, dramas de Echegaray. E n su libro sobre el C i d Espejo de los romances españoles, nos da la reconstrucción de la leyenda con su traducción. Inspirado en la v i d a española c o m p u s o s u obra Los juegos del aw, or y de la muerte (1894) y con un asunto del x r r escribió M a ría Calderón (1896) E l tercero de este g r u po poético el exótico Julio Zeyer, hizo de 1889 a 1890 u n viaje por España y escribió la tragedia Doña Sancha (1889) de amor p a s i o n a l en u n ambiente español. S i en los comienzos del s i glo x x se enfriaron un poco ios entusiasmos por España, d e s p u é s de la g u e r r a h e m o s visto renacer con m a yor i n c r e m e n t o e s t e entusiasmo. E n la próx i m a carta nos ocuparemos de cómo se ha ofrecido España a los escritores que la v i s i tan ávidos de o b s e r vación. a I L U S T R A C I O N E S D E Q. MANES DR. HARTL
 // Cambio Nodo4-Sevilla