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MADR 1 D SEVILLA DÍA 6 D E 1 UL 1 Q D E 3 930. N U M E R O EXTRÍO. 20 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMÓSE XTO N. 8.589 IB F U N D A D O I, N i. D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ESTA Luego de haber sido eliminada la Dictadura en la forma y con los pormenores que reveló el general Primo de Rivera, más enterado que nadie, salieron muchos héroes llamándose a la parte en la empresa exterminadora; los agitadores clandestinos, conspiradores de boquilla, autores de propagandas ineficaces, de folletos, proclamas, letrillas, acrósticos, e t c n i con el eco que les hacían las- notas oficiosas lograron el menor efecto. E l gran malestar de la Dictadura lo hizo la prosa oficial en la Gaceta, en los discursos, en las declaraciones, en los textos de inserción obligatoria y voluntaria. Pero aun así se hubiera prolongado aquel régimen como se lo proponía, de no haberle desahuciado 3 a Corona oportunamente. Porque el Sr. A l b a se ha referido a un hecho tan comprobado, se asombra nuestro querido colega El Liberal. ¿Que la caída de la Dictadura se debe ai Rey y al Ejército? ¿Y la Dictadura a quién se debió? ¿A Sánchez Guerra, Villanueva, Melquíades Ah arez, Alcalá Zamora, Burgos Mazo, Ossorio y Gallardo, etc. ¡Es lo que nos faltaba que ver! Está visto, y muy visto. El Liberal también lo vio y lo tiene declarado muy repetidamente. ¿Cómo explicó el colega la causa del golpe de Estado? ¿Cuántas veces ha consignado el acogimiento popular que tuvo la Dictadura? ¿Y por qué lo tuvo? Aquello no volverá jamás- -ha escrito el colega en mil ocasiones- -lo que no puede volver es aquello Y aquello era el antiguo régimen, su política y sus políticos, entre los cuales figuraban, todos veteranos, los que nombra. ¿Sin culpas directas y personales? N o importaría que así fuese para que ni el colega ni nadie tenga que preguntar por qué vino inevitablemente la Dictadura, quién la trajo. Los señores Alvarez, Villanueva y Alcalá Zamora colaboraron personal- mente en la inolvidable situación parlamentaria y ministerial del derrumbamiento. E l Sr. Burgos Mazo es aquel ministro de la Gobernación que dejó sembradas en Zaragoza las tragedias más horribles del terrorismo. Las únicas tragedias de su repertorio que pasa: án a la posteridad. Pero algunos de estos políticos asistieron a la elaboración de la Dictadura dándose cuenta del proceso y la dejaron explicada y justificada para cuando llegase. H e aquí unas palabras de D Melquíades Alvarez ante el R e y L a s Juntas de Defensa son una consecuencia del malestar que reina en el país; son un síntoma de ese es- tado por que atraviesa la vida española en la cual se ha prescindido ele la ley, se ha prescindido de la Constitución, se ha prescindido de la libertad y del respeto a todos los derechos, con lo cual se ha provocado este estado de cosas y es natural, por consiguiente, que cuando la. vida constitucional es nna ficción, surjan estos órganos extraconsiiiv. cio nales que tienen por objeto reparar las injusticias y los agravios. VISTO Y M U Y VISTO Y he aquí otras palabras de D. Miguel Villanueva ante el Rey: L a s Juntas m i litares hoy, como ayer ios pronunciamientos y todas las perturbaciones que trastornaron la vida nacional, 110 son creación arbitraria, romántica o violenta de nadie, sino expresión fiel y calurosa por un estado ofrecer a la nación para afirmar y avalorar la efectividad de su acomodamiento a ejercer sólo como símbolo de Poder mode: rador Pero si esas garantías no han de ser un contrato leonino, es necesario que la Corona esté garantizada también en sus prestigios y en sus prerrogativas, para que no se reproduzca la historia de. las crisis en el antiguo régimen, la sucesión de intrigas y torpezas que estorbaban y obscurecían el funcionamiento del Poder moderador. A título de servir una ideología, y a condición Manifestábamos ayer nuestra disconforde contar con el sufragio, cabe pretender una midad sobre algunos extremos del primer reforma de la Monarquía. Pero la lealtad y artículo escrito para A B C por D. Santiala propia conveniencia de los que gobiernen go Alba. Antes de comentarlo queremos por la Monarquía no puede admitir nada que agradecer el honroso recuerdo con que i n la debilite en su permanencia y en sus presvoca el nombre de nuestro inolvidable funtigios. dador. A mediados de septiembre de 1923 se hacía una violenta campaña de difamación contra el ex ministro indefenso, y desde el Poder se le acusaba con las más grabes mcuip- u. ones. Don Torcuato Luca de Tena ofreció al Sr. Alba las columnas de A B C para que se defendiese, utilizándolas con toda libertad. Publicamos entonces un extenso telegrama y una carta del político perseguido: pero la Censura, recién Importante reunión en el ministerio de l a instaurada, impidió nuevas comunicaciones. Economía N a c i o n a l E l Sr. A l b a reitera su apreciación exactísima de la realidad española, primer dato Madrid 6, 1 madrugada. Deseoso el m i que deben tener en cuenta los partidos y nistro, Sr. Wais, de recoger la opinión de los hombres públicos para fijar sus actitupersonas representativas de la agricultura, des y sus propósitos. Toda política es reael comercio y la inductria nacionales reslizable, no sólo en una legalidad ampliapecto al problema de los cambios, se remente reformada, sino en una legalidad unieron ayer en el ministerio de la Econo- cualquiera que respete el sufragio. E l señor mía Nacional las siguientes representacioAlba demuestra que, sobre ser innecesaria, nes de los expresados sectores: la revolución sería devastadora, y añade E l marqués de la Frontera y el Sr. Cámaque, además, no es posible, porque no hay ra, de la Asociación General de Ganaderos ambiente revolucionario, porque no se puedel Reino; el Sr. Cánovas del Castillo, de de contar con el pueblo, que no sintió la la Asociación de Agricultores ele España: pesadumbre de la Dictadura y no ha de senel Sr. A b r i l de la Confederación Nacional tirse más inquieto sin los estímulos de enCatólico A g r a r i a el Sr. Garrido, de la Cá. tonces. L a opinión neutra, que es la mayomara Agrícola; el Sr. García Guijarro, de ría del país, volvería a reclamar o a tolela Cámara Agrícola de Valencia y de la rar al dictador si, con estériles turbulenUnión Nacional de Exportación Agrícola, y cias, la sometiesen de nuevo a la fatiga y al el Sr. Tarín, de la Confederación Vitiviníasqueamiento los que se obstinen contra la cola. Y por el comercio y la industria, los realidad. Y la realidad es tan clara para todos Sres. Armenteras, Balsoia, Coverch, F e r que nadie podrá explicar o excusar lo que nández Palacios, González Echarte, Gonzáse busque por tal camino. lez Gual, Lazo, Martínez Ángel, Merelló, Padró Prados, Urquijo, Prats, Roig, SabaH a y que destacar con insistencia el dato tér, Sáiz, Salgado, Simó, Tallada, Tissón, del ambiente y de la situación del país, porZorrilla y Valcárcel. que, no habiendo espíritu revolucionario, Presidió la reunión el ministro de E c o no pudiéndose contar con el pueblo para nomía, Sr. Wais, quien expresó a los preuna revolución, hacerla desde el Poder no sentes su gratitud por haber respondido a ía será más prudente que intentarla en la calle. convocatoria de esta reunión. H e aquí un párrafo de interpretación peliLos elementos del comercio y ta industria grosa en el artículo del Sr. A l b a L a Reconcretaron su vista en las siguientes afirpública es la cima de la democracia. Y o no maciones, que explicó el Sr. P r a t s he visto a nadie ganar una altura a saltos, sino paciente y gradualmente. Hagamos priP r i m e r a- -L o s reunidos declaran termimero la nación culta y digna de sí misma, nantemente que las presentes condiciones económica, política e intelectualmente. Sólo económicas de España no justifican la deasí podremos entregar sin inquietudes su preciación actual de la peseta. destino a las generaciones sucesivas. ¿Qué Segundo. L a causa principal, casi deterquiere decir esto, qué promesa insinúa o a minante, de esa depreciación reside en l a qué táctica induce? E l Sr. A l b a no rehuye crisis de desconfianza que rodea a España. gobernar con la Monarquía por creerla, Tercero. Es urgente la rehabilitación de como es, absolutamente compatible con la España como país dueño de sí mismo y coa democracia. Si se ha de entender que el Govoluntad de ser; y es indispensable elimibierno de izquierdas que propone y el pronar toda división de opiniones y toda discugrama que le asigna es un paso hacia la Resión con apasionamiento político, para dar; pública, no lo aceptarían los liberales mola sensación de que hay sentido colectivo, nárquicos y a todo el mundo parecerá vituenergía nacional y que esto simbolice en el perable la idea de hacer desde un GobierPoder público como una verdadera concenn o y en nombre de la Monarquía, una tración de voluntades que signifique autoripolítica que no sea clara y lealmente modad y estabilidad política. nárquica. Cuarto. Estabilidad y estabilización son E l Sr. Alba no ha explicado aún en qué conceptos diferentes y que han de ser deciconsisten las garantías que la Corona debe sivos. E n el orden de tal sucesión, lo primepolítico especial, que mientras difique radicalmente seguirá frutos de maldición. no se moproduciendo E L PRIMER A R T I C U L O DEL SEÑOR A L B A E N A B C EL PROBLEMA DE LA COT 1 ZAC 1O N D E L A PESETA v
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