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ABC. M I É R C O L E S 9 D E J U L I O D E 1930. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 su existencia. Pero ello habría de ser, en todo caso, a base de respetar la nativa lozanía de la conciencia, sin desfigurarla ni d i secarla al escalpelo de una crítica que, para mejor analizar su vida palpitante, empieza por extinguirla, Y ésta es la primera vindicación de los fueros de esta vida que debemos a la moderna fenomenología. P a r a ella, la primera tarea de todo verdadero filósofo, frente al hecho vibrante de la vida mental, no es. la de explicarla, sino la de describirla con la m á x i m a fidelidad, l a de r e v i v i r l a en la plenitud de sus tornasoladas facetas, de sus multiformes radiaciones. Pues qué, ¿n o consideró asimismo la antigua psicología como su primer deber éste. de describir puntualmente la vida interior para luego intentar su debida explicación? ¿Q u é otro sentido, sino el de ponerse al servicio de aquella gran tarea previa, podía tener la introspección y aun la extrospección como métodos ya clásicos para aprisionar el ritmo de nuestra espiritualidad? Efectivamente, desde que ha logrado carta de naturaleza la famosa metáfora de- W i l jtíam James, que compara a nuestra conciencia con la corriente de un río- -the stream of consciousness- -seguir desde la orilla el curso de sus vicisitudes es para no pocos psicólogos el único cometido confiado a su observación. N o así para Husserl, portavoz el m á s autorizado de la fenomenología. Independientemente del desarrollo episódico de 3 a conciencia, la reflexión nos ta revela como un sistema de actitudes vitales en torno a una orientación bien característica. Aquellas actitudes vitales participan de una condición fundamental: la intencionalidad; esta orientación, a su vez, va enfocada hacia ese obligado complemento de toda vida interior y subjetiva: la objetividad. Todas las modalidades de nuestra vida mental, que el lenguaje pone tan bien de manifiesto, nos aparecen así como funciones que, sin dej a r de ser nuestras, se enderezan esencialmente a algo que no somos nosotros mismos, que se opone o contrapone a nuestra personalidad, sin perjuicio, por lo demás, de referirse a ella como término definitivo de su sentido vital. T a l es el objeto de la conciencia, que ha recobrado de tal suerte en nuestra vida espiritual la plenitud de su ciudadanía, decapitada bajo la Iiumillante condición- a que le redujera el psicologismo con el remoquete de contenido de conciencia. ÍY este objeto no es precisamente el mundo exterior que como un hecho real o existencial se ofrece a nuestros sentidos; es, sobre todo, el- mundo de las esencias que la conciencia va captando en sí mismas y en sus relaciones como un sistema ideal independiente de su actividad intuitiva. L a nueva tarea filosófica nos aparece de este modo como una reivindicación de los fueros de la vida, pero esta vez a l conjuro de las más rigurosas exigencias del pensar reflexivo. Quizá se haya forzado un tanto, en este sentido, la fecundidad del puro m é todo fenomenológico; acaso subsistan al margen de él problemas críticos que estén pidiendo su integración con métodos ya consagrados en añejas ideologías. N o importa; siempre corresponderá a Husserl y su escuela el mérito de haber restaurado el auténtico sentido de la vida humana desde la atalaya misma de la conciencia reflexiva, en la que parecía haberse definitivamente desvanecido. Debemos felicitarnos de la valiente decisión de la Revista de Occidente de lanzar esos cuatro tomos de denso contenido y l a boriosa lectura en medio de un ambiente tan distraído como el nuestro en orden a los grandes temas de la vida espiritual. Estas Investigaciones de Edmundo Husserl se enderezan sobre todo a poner de relieve el aspecto puramente lógico de esta vida espiritual, cuya revelación por la fenomenología constituye la definitiva superación del psico- logismo. E s de desear que la audaz empresa no termine ahí y tengamos pronto una edición española de las Ideen su ciner reinen Phanomenolo gie und phánomenologisclien Philosophie, qué nos introduce en forma más completa y sistemática en el pensamiento del ilustre profesor de Friburgo. JUAN LA FALSIFICACIÓN Y LA SIMULACIÓN E N ARTE MAS DE 15 PLAZAS EH INSTRUCCIÓN PUBLICA AGRICULTU Tema muy actual el de la falsificación de obras de arte. E s decir, tema de hoy y de todos los tiempos, ya que el hombre, ser ambicioso y frecuentemente de limitados escrúpulos, persigue con encarnizamiento ese llamado v i i metal, insubstituible para abrir muchas puertas de la felicidad. L a falsificación de obras de arte es industria cultivada desde hace siglos. Y a en el decimosexto, nuestro D Felipe de Guevara, en sus Comentarios de la pintura, nos cuenta las habilidades de varios pintores deAuxiliares m e c a n ó g r a f o s con 2.500 p í a s E d a d d i e c i s é i s a treinta y cinco a ñ o s Se dicados a la falsificación de cuadros de Jeadmiten s e ñ o r i t a s T í t u l o de bachiller, maesrónimo Bosch, m á s conocido por el Bosco, tro, etc. Instancias hasta él 30 de septiemautor apreciado por los coleccionistas de enbre. E x á m e n e s en marzo. E d i c i ó n oficial del tonces, que pagaban altos precios por sus programa y circular con detalles, gratis. i obras de fantasía desbordada. P R E P A R A C I Ó N en clases y por corres A final del siglo x v n Lucas J o r d á n pondencia a cargo do los Sres. Pascual P a viene a España y pinta, con desenfado que lomo, iefe de Negociado en el ministerio, y asombra, cuadros y más cuadros en todos Benedicto y M a r t í n e z Armero, funcionarios los estilos conocidos del Tribunal de Cuentas. SO ptas. mes. E l erudito D Antonio Ponz, en el tomo C O N T E S T A C I O N E S RETJS completaprimero de su conocido Viaje de España, mente adaptadas al programa, redactadas por el jefe citado. 12 ptas. j nos habla de obras de J o r d á n que ha visto En las últimas oposiciones, nuestros en Toledo. U n Bautismo de Cristo de éste alumnos obtuvieron 2 0 plazas, m á s del 5 0 pintor motiva- el siguiente j u i c i o A la por 1 0 0 de los presentados, cuyos nombres verdad, es menester- estar prevenido de esta facilitamos en el B o l e t í n del Opositor especie para no creer a la primera vista que dicho cuadro es uno de los que Rafael de Urbino hizo en su mejor manera. Clases: Preciados, 1. Libros: Preciados, 6. Goya, tan fecundo y poco sobrado de d i Apartado 12.250, Madrid. nero, llevó al m á s alto grado la. falsificación de sus propias obras. ¿C ó m o? -d i r á el lecUSE LA PASTA tor- Goya, pintor oficial de la Corte, aceptaba encargos- y m á s encargos de retratos de Reyes, y en la imposibilidad material de ejecutarlos recurría a los discípulos... E l A A bastante hacía con firmar el recibo del precio estipulado. E l l o es buena lección para Limpia los dientes y algunos de nuestros escritores, de arte, que sólo fían al documento la autenticidad de no lastima el esmalte una obra. De venta en droguerías y perfumerías. Durante el siglo x i x la falsificación de cuadros cobró gran impulso, coincidiendo, naturalmente, con el mayor aprecio y estima comercial que alcanzaron ciertos autores. Rembrandt, tan buscado, mereció de los falsificadores la atención m á s cuidada, haciéndose maravillas de ingenio y de t é c L a mejor revista agropecuaria nica. E s decir, nació entonces una verdade España. dera técnica de la falsificación. Goyas, Grecos, primitivos flamencos, miPida número de muestra, que se envía niatúras, etc. surgen a la vida, comercial todos los días en busca del incauto que muergratis, y se convencerá. da el anzuelo. No hace m á s de tres o cuatro años que murió en Valencia un famoso falsificador de marfiles antiguos, terror de anticuarios y coleccionistas. E n esto de las falsificaciones de obras de arte ocurre algo parecido, en cuanto a sentido moral del comprador, a lo que ocurre con el timo del entierro Algunos C o m o en años anteriores, servirecompradores aspiran a ganar ciento por uno mos en éste, sin aumento de precio, las y resultan burlados. E n cierta o c a s i ó n- u n suscripciones de nuestros abonados caballero de elevada clase social me visitó, que trasladen su residencia a cualquier trayendo bajo, el brazo, un pequeño paquete. población de España durante la temE n él se contenía un cuadro due deseaba porada de verano. consultarme y que es. timaba posible obra de Murillo. T r a s breve explicación, desenvolPara tener opción a esta ventaja vió el paquete, poniendo ante. mis ojos una será condición indispensable que, al estampa en colores, pegada a una tabla viesolicitarla, abonen por anticipado el j a y encerrada en marcó, m á s q u e antiguo, importe de tres meses, O S E A N U E deteriorado. L a estampa, burdamente embaV E P E S E T A S o se suscriban por durnada, descubría, no obstante y a primeigual tiempo. ra vista, su condición gráfica. T r a t á b a s e de un grabado, publicado en La Esfera, reproSin llenar este requisito, no servireduciendo un conocidísimo cuadro de M u r i mos ningún traslado a provincias. llo perteneciente al Museo del Prado. E l L o s que vayan a residir al extranvisitante dudaba en los primeros momentos jero abonarán, además, el importe del de lo que yo le afirmaba: mas, ante la prueba concluyente de despegar un ángulo del tranqueo correspondiente. ZARAGUETA A C A M M EDITORIAL iEUS L T iZ 4 I k 1 4 Caballero de Gracia, 34, primero. -Madrid 0 NUESTROS B O T E S
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