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A B C. J U E V E S 10 DE JULIO DE 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G i ¿Sí... Y un río, también un río con álamos de plata en la ribera, sobre cuya margen pueda contemplarse la corriente que ha de traer el cisne de Lohengrin. Aunque ahera dicen que es mucho más práctico esperar al margen de las carreteras. Así, Lohengrin, si viene, viene en automóvil de ocho cilindros. -Un enamorado. -A donde vaya ella, para estar muy juntos. Una antigua casada. -En combinación con mi médico, al lugar opuesto que a él le convenga para su salud. ¡Oh, bien sabe Dios que no por nada malo... Pero sí para que me deje un poco tranquila. Mi lectora. -En cualquier sitio, con tal que no lleguen sus crónicas y pueda descansar de tanta tontería. Yo. -En Don Ramón de la Cruz sur mer; pero- ¡por favor! -guárdenme ustedes el secreto. -Gil de Escalante. E n la iglesia parroquial de Santa Bárbara, de Madrid, se ha celebrado la boda de la señorita Adela de la Pezuela y Griñán con el abogado D. Roberto Jiménez Ortells. Apadrinaron a los contrayentes la señora viuda de Pezuela, madre de la novia, y el conde de Salvatierra. Como testigos firmaron el acta, por parte de la desposada su hermano, el conde de Cheste; su hermano político, el vizconde de Barrantes; el marqués de Cervera y el conde de Fuentenueva. Y por el novio, los hermanos señores de las Cuevas, D. Carlos Kobbe y D. Manuel Benito. Terminada la ceremonia, los invitados fueron obsequiados en casa de la señora viuda de Pezuela. Los recién casados han salido para B a r celona, desde donde emprenerán un largo viaje por el extranjero. E n Las Arenas se ha celebrado el matrimonio de la bella señorita María de Y b a r r a Gorbeña con D. Juan Antonio Aznar. Los contrayentes fueron apadrinados por. la madre de l a novia, doña María Gorbeña de Ybarra, y D. José Luis Aznar, hermano del novio. Como testigos figuraban D. José Antonio de Ybarra, D. Diego Patino, D. Juan López Dóriga, D. José María González Ybarra, D. Valentín Gorbeña, D. Tuan de Zabala, el conde de Macuriges, D. Ramón de la Sota y D. Ignacio y D. Javier de Aznar. Los recién casados, que recibieron muchas felicitaciones, han emprendido un largo víaje de novios por el extranjero. 1 El proletariado. -La afluencia extraordiaaria de obreros que trajo a Sevilla el exceso de trabajo que determinaron las- obras de la Exposición buscó acomodo en su mayor parte para continuar viviendo en la capital, y reducido ahora el trabajo al que la ciudad puede ofrecer en sus naturales proporciones, el excedente en la mano de obra, nos lo acredita el espectáculo de obreros parados que circulan a diario por las calles céntricas de la ciudad, y las constantes demandas de tarjetas de recomendación con que se solicitan a diario las colocaciones. Y o lamento que al asomarme con estos problemas al espejo de la ciudad no me ofrezca figuras de contornos más agradables y de relieves más sugestivos, pero ello 110 depende de mi buena voluntad, sino de una triste visión y de un modesto juicio que yo desearía con toda mi alma que fuera equivocado. Segunda pregunta. -Remedios para el problema municipal y para los otros mil asuntos que sin enumerarlos siquiera me dejo de intento en el tintero, quisiera yo encontrarlos en la protección obligada del Esta do, dándole vida real y efectiva a esa leyenda que, restando valimientos al inaudito esfuerzo de Sevilla, ha corrido y corre i n justamente por España entera. H a y que gritar uno y otro día para que se sepa que el Estado sólo ha contribuido con 8.000.000 de pesetas a la obra magna que representa nuestra Exposición, y como ello significa una mezquindad en proporción a los despilfarros del Tesoro en estos últimos años y la magnitud de la obra realizada por Sevilla, es el fundamento procedente y real de la leyenda seguir gritando hasta que ésta se convierta en manifiesta realidad. Para continuar la marcha progresiva de Sevilla, sin perder de vista ninguna ventaja que nos proporcione las relaciones con el Estado, considero la más eficaz y la más procedente, ocuparnos en seguida de los beneficios que se desprenden de la Ley de ensanche exterior de las grandes poblaciones. Sevilla, entregando toda su actividad al esfuerzo de su Exposición, descuidó este problema del ensanche exterior, que por el rango de la ciudad es inexcusable abordar seguidamente, y esto, de paso, puede significar ventaja para la propiedad, quedando exenta de la contribución territorial durante muchos años, y para el Ayuntamiento, puede determinar una fuente de ingresos por la recaudación de arbitrios sobre propiedades descargadas de mayor tributación. Por último, es requisito indispensable la mayor austeridad en la administración de los intereses municipales, pero respecto de ello, la reacción natural de la opinión pública, después de siete años de Dictadura, es garantía suprema de la mayor esperanza! E n 1903 fué una agitación popular, sin estímulos tan poderosos ni tan legítimos como los que hoy mueven la opinión; dieron lugar a que el partido republicano de Sevilla, sin intervención en los colegios electorales, consiguiera el resonante triunfo de llevar a la Corporación municipal a todos sus prohombres: y de la labor que ellos realizaron aún queda en los anales de la vida municipal de Sevilla el, recuerdo glorioso de su actuación. Cuantos convivimos con ellos en aquel Ayuntamiento, somos testimonio fehaciente de la laboriosidad y los aciertos con que procedió aquella Corporación. E n las actuales circunstancias parece el ambiente propicio para la lucha franca y noble de los ideales, y si la vida es movimiento, como afirman los filósofos y naturalistas, y la lucha es conveniente y necesaria para el conjraste de, las ideas, todo hace pensar en la esperanza de una nueva estructura nacional que modifique radical y favorablemente la actual situación de muchas cosas. DE ECOS SOCIEDAD DIVERSOS ¿Dónde veranea usted? H a sonado o va a sonar muy p r o n t o l a hora de las inevitables preguntas: ¿Cuándo se va usted... ¿Dónde... E l verano impone sus tradiciones, aunque en algunos veranos, como en el presente, Madrid constituya un delicioso lugar de veraneo. Atentos, sin embargo, a la actualidad, patrona del periodismo, hemos perseguido y conquistado, al fin, una cuantas respuestas que corresponden a las preguntas citadas y que publicamos a continuación. Una muchacha. -Al mar. L a natación es mi deporte. Sentir cómo se cimbrea bajo los pies la tabla lisa del plongeoir y juntar un momento las manos y dejar, ir el cuerpo, con la cabeza por delante, para que trace en el espacio la deliciosa parábola. A l mar. L a ciudad que sea, con tal que disponga de un mar cercano. Y es que este año, para las horas de maillot, me siento en buena forma y hasta con buenas formas, según proclaman mis admiradores. U 11 marido. -A un lugar muy tranquilo, muy reposado, donde los niños puedan j u gar sin el temor de carreteras muy concurridas. P a r a mí, la familia ante todo. L a mujer y los hijos que cuenten con su anual esparcimiento. Antes que a ellos les falte el veraneo que me faltara a mí todo, hasta el aire que respiro. Y o cojo el coche, los dejo- -donde sea- -y... me vuelvo a Madrid. ¿Qué quieren ustedes? L a familia será la familia; pero los negocios son también los negocios. La señora vieja y sola. -No lo sé todavía. Adonde vaya mi partida de tresillo. Y o no elijo nunca; eligen ellos, los que juegan a diario conmigo. Y pago, naturalmente, mi veraneo completo y ayudo un poco a pagar el de los demás. Porque pierdo siempre. Razones de edad. ¡Soy ya tan distraída! El naütrista. -A la montaña. Baños de soy y vahos de oxígeno puro. Pero nada de hoteles ni villas. E n plena Naturaleza, y por todo techo el que tiene de lona mi tienda de campaña. Poca gente. Pocos y bien avenidos. V i d a salvaje y llevada a cabo por los propios medios de que disponga un hombre. Naturalmente que la mujer o las mujeres no forman parte de la excursión. H e hablado de vida natural, y nada más artificioso en la vida que la presencia próxima de una mujer. El jugativo. -Desde que se ha suprimido el juego en España, yo paso los Pirineos. ¿Quién habló del verde de los montecitos al sol o de las olas... Imbécil. Para verde bonito el verde con que se viste una mesa de bacará. ¿C a r t a C a r t a Este verano me da el corazón que voy a abatir con nueve veintiocho veces seguidas. A ver... ¿Cuánto sería... Uno, que hacen dos... Dos, que hacen cuatro... El inquieto. E n todas partes y en ninguna. N o hay que olvidar que vivimos el tiempo de los automóviles que hacen ciento a la hora. Variar de paisaje continuamente. Amanecer en un bosque de pinos y que la noche le sorprenda a uno en plena comida de gala. H u i r de todo: de la amistad, del afecto, y, sobre todo, del amor. ¡A l i no, señorita; no me ponga usted los ojos tiernos... ¿Insiste usted... Bueno, a mí me da lo mismo. Así como así, dispongo de mi pie derecho, que pisa enseguida el acelerador. La sentimental. -En algún sitio bucólico, donde haya muchos prados con muchas margaritas que deshojar. ¿S í ¿No... E l marqués de Zarco se encuentra mejorado de su dolencia. Últimamente han salido de M a d r i d para L a Granja, el ex ministro Sr. González H o n toria y familia; para San Sebastián, los duques de Cuba, los barones de Satrústegui, el ex ministro D. Francisco Bergamín y familia y el doctor Tamés; para Alemania, con su esposa (Enriqueta Romeo) el ingeniero naval D. Ramiro Alonso Castrillo, primogénito de los marqueses de Casa P i z a r r o para sus posesiones de Somado (Oviedo) la familia de D. Gabino Alvarez; para Y u r r e (Vizcaya) la señora viuda de Alcalá G a liano; para Zarauz, los duques ele la Unión de Cuba e hijas, los marqueses de B. orghetto y los de Castromonte; para Pazo de Láncara, la señora viuda de Bermúdez de Castro; para Solares, D. Enrique de N a r d i z para París, D. Emilio Suárez y Gavina: para Arciniega, D. Antonio Garay; para H e n daya, los señores de Semprún (D José M a ría) para San Sebastián, los marqueses de Tenorio y la señora viuda de L a Chapelle; para Archidona, el conde de San Fél i x para E l Escorial, la marquesa viuda de Albaserrada, y para Pradoluengo D, Clemente Zaldo,
 // Cambio Nodo4-Sevilla