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más allá de la selva o al otro lado de la m o n t a ñ a se quedan las miradas presas en la red de reflejos i n quietos de un mar pequeñito y dulce... Dulce por sus aguas y por la suavidad del paisaje. No hay o t r o momento de nuestro camino que nos recuerde con mayor fuerza el verso amoroso. Pensamos que hemos abierto un libro y la imagen a c e r t a d a se nos quedó revoloteando ante los ojos con el cabrilleo del sol sobre la superficie plateada, o que la ternura conseguida nos ha bañado el corazón de luz serena y paz de aguas tranquilas. U n poeta dijo que el agua era la sonrisa de la Naturaleza, y es una imagen justa; parece que los campos s o n ríen cuando entre los árboles cruza un arroyo vocinglero, pero sonríen con m a y o r dulzura, más amorosamente, si en vez de arroyo de corriente espumosa es remanso m azul de lago; entonces las aguas son pupilas que miran hacia el cielo. Y así, como los amantes, que caminan por las nubes con las alas del pensamiento, si nos inclinamos! sobre el espejo azul, vemos a nuestros pies las nubes y cómo tiembla y viene a besarnos humildemente el reflejo de las cumbres más altas. P o d e m o s creernos dueños del cielo y de la tierra, como se creen los enamorados. Yo gusto plor eso, más que de ningunos otros, de estos escondidos rincones que se ocultan entre las montañas tirolesas o de la Austria alta y sonríen con sonrisa de. novia que espera; no con onrisa, entre afeites, de cortesana que nos sale al camino: playa de moda, montaña de hoteles m ú l t i p l e s y uniformes, y de locomotoras que escupen su humo negro contra el cielo azul, como una blasfemia. OTRA VISTA D E L PEQUEÑO Y PINTORESCO LACIO DE TRAUN MARIANO TOMAS ANOCHECER EN E l LAGO A A C H E N ENTRADA Al- GOSAN
 // Cambio Nodo4-Sevilla