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de surtidor empenachado y rumoroso, faroles sevillanos de complicada traza, en la que se funden con elegancia lo geométrico y lo barroco; profusión de tiestos como elemento ornamental, y muebles populares de alegre y arbitraria policromía, ofrecen como conjunto nota vibrante que anima el certamen liejés. E n una de las salas, gran chimenea barroca de azulejeria, con elementos de reflejo metálico, muestra en el hogar, el fuego meridional de una linda sevillanita. E n este pabellón se exhiben con gran éxito obras de hierro repujado y cincelado de Juan José y de Remacha, guadamaciles de Lapayese encuademaciones y cueros labrados dé Leonor, reposteros de Crosa, bordados y deshilados de Lagartera, tapices de la Real Fábrica, cerámica sevillana de Ramos Rejano, valenciana de Peyró, muebles de Herráiz, etc. etc. U n a colección de obras del malogrado y gran escultor Mateo Inurria figura en una de las salas. Bronces y dioritas de gran fineza, reproducen, dentro de sentidas interpretaciones, los bellos cuerpos nubiles que Inurria solía elegir como tema favorito. Como otras veces, España, para quedar en buen lugar, se ha refugiado en su arte, aun cuando el Estado continúe desentendiéndose de cuanto contribuya a uña seria, metódica e intensa labor de su propaganda en el extranjero. ANTONIO M É N D E Z CASAL L I E J A REPRODUCCIÓN D E L P A T I O D E L O S V E N E R A B L E S D E S E V I L L A M o m e n t o s españoles La expulsión de los judíos. Edicto de Fernando e Isabel. 31 marzo 1492. 1492. Festividad cristiana de los Santos Reyes. Paz y serenidad en la vega granadina. líase extinguido el fragor de las a r m a s Y al grito de guerra en el campamento, -que antes se tiñó en sangre, ha sucedido en este día jubiloso el vítor ele t r i u n f o para los vencedores y el de clemencia para los vencidos. Granada, Granada por los Reyes D. Fernando y doña Isabel. L a púrpura cardenalicia de Mendoza se ha señoreado de la Alhambra, y en la torre de la V e l a la Cruz de Cristo ha extendido sus brazos para cobijar, amorosa, aquella región estéril y perdida a las dulzuras de la F e desde remotos siglos. L a media luna triunfante y esplendorosa a orillas del Barbaíe en 711 se ha eclip- G R A N A D A Alborea el día 6 de enero de sado para siempre a orillas del Genil y el D a r r o en 1492. ¡Ocho s i g l o s! -H e aquí el principio y el fin de una empresa, pero de una empresa tan alta como es el nacimiento de España. Y a los viejos reinos, quebradizos y en perpetua pugna, han muerto. Nadie dirá más: E l reino de Castilla, y el de Aragón, y el de Granada. A falta de N a v a r r a España es E s paña, y no se tardará unos años en basar por entero sobre la tierra la propia nacionalidad. N o lo verán, sin embargo, los ojos de Isabel; pero su corazón siente que será así y su cerebro lo vislumbra con claridades de videncia. Culmina en este día luminoso de Granada el t i i u n f o cristiano sobre el moro. ¡M a ravilloso espectáculo el que ven los o j o s A h o r a l a brillante corte dominadora discu- rre absorta por aquellas estancias de oro y alabastro de la A l h a m b r a y Gonzalo de Córdoba va descifrando a la Reina, y a las damas y caballeros que la siguen, aquellos entrelazas que exornan los recamados muros, adornos al parecer para el profano, pero para el entendido bellas leyendas v versos de ensueño con que el poeta musulmán ha querido halagar al Rey moro de Granada en sus más íntimas complacencias. E l cuadro esplendoroso se ha disipado presto. L o s Reyes y su cortejo han tomado camino de otras tierras. Y la Reina, de vuelta de Castilla, ha venido atormentada con una obsesionante idea... Consumada l a reconquista y cumplido en parte el primer gran propósito de los tres que esenciaron el guión del glorioso
 // Cambio Nodo4-Sevilla