Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS PINARES D E MONTBELTRAN CARRETERA D E L PUERTO D E L PICO Paisajes castellanos. El maravilloso v a l l e d e las C i n c o Villas de l o c o m o t o r a por l a verano en agria y dura p e n r u t a a las diente, dejando a t r á s bellas p e r s las viejas torres de pectivas del p l á c i d o Sos pueblecillos g r i V a l l e del Barranco ses, los castaños de E n el c i e l o c l a r o bienhechora f r e s c u limpio de nubes, parra, los pinares u n i padea t o d a v í a c o n f o r m a d o s y bellatenues f u l g o r e s l a mente t r i s t e s q u e estrellita dei alba... prestigian de evocaciones nórdica- s A ú n quedan en- i oh, los saudosos misteriosas p e n u m pinos g a l a i c o s q u e bras prendidas a las cantaron C u r r o s y crestas de ios m o n Rosalía! -los infinites o t a p i z a n d o l a tos horizontes de esondulada verdura de ta tierra castellana... las laderas. Todo el A t r á s se p i e r d e n valle vive esa hora t a m b i é n los c l a r o s imprecisa y solemne portalones, los patios de la madrugada, en PAISAJE D E L A SIERRA D E AVILA VISTA PARCIAL D E L PUERTO D E L PICO frescos y umbrosos que al reposo de la de las ventas del c a m i n o E l Chaparral, noche substituyen los rumores de lejanos L a Rasca, E l Sanatorio de Santa Teresa. j ú b il os tempraneros. Canciones de las últiA l l á lejos va desapareciendo en una b r u mas eras. V e z clara y transparente del agua mosa distancia de c á r d e n a s nieblas, o r l a por los bancales, entre los v i ñ e d o s u b é r r i das por leves franjas violeta, l a v i l l a de mos de las huertas. Cascabeleo de recuas A r e n a s de San Pedro, mientras el sol, que por la cinta larga y cenicienta de la carrey a i n s i n ú a su intensa fogarada, abre nuetera. C h i r r i a r matutino de norias y poleas vas rutas de rosados matices sobre la poen los ejidos. B a j o los chaparros de un pramarada verdegay que se extiende en forma do, unos toros muestran sus cuernos b r i de gigante abanico, frente a nuestros ojos llantes como corvas hoces de plata, al p r i desvelados y á v i d o s de recoger el tesoro mer fulgor del día. Pinos. Castaños. Rebode l a tierra y el cielo... líos. P o r las quebradas de u n cerro cae un arroyo que se pierde bajo unos c a ñ a v e r a l e s Pronto el contorno intrépido y gentil del dorado dosel del cauce sereno. Puerto del P i c o nos sorprende con l a i n E l campo va despertando en oro vivo. maculada blancura de sus crestas. Y desde Abajo, en l a cuenca que forman las Cinco la cumbre ya es la m a ñ a n a una inmensa V i l l a s- -u n o de los m á s sugerentes y p r i copa de luz donde se quema el valle. morosos paisajes de E s p a ñ a- -c a b e c e a n los E r g u i d o sobre l a plataforma del puerto pinos a la brisa h ú m e d a de l a sierra. A u n volvemos los ojos hacia a t r á s E l sol v a a lado se queda el h i s t ó r i c o castillo de M o m su plenitud por u n camino de azuladas n u beltrán, con sus ventanales señeros y afibes transparentes. U n c i n t u r ó n infinito de ligranados de piedra. A otro, las cuevas, peñas, recamadas de vegetaciones, nos r o con sus casucas de madera requemada y podea. Sobre el césped multicolor del valle drida en informe hacinamiento de ruinosos abre su corola de optimismo y de luz el vestigios. P o r entre las tablas mal unidas día. Lejos, a l otro lado del puerto duerme asoman de vez en vez, en r á p i d a visión de su pesadilla secular el yermo de Castilla, aquelarre, el rostro tostado de a l g ú n camsórdido, pelado, estéril. E n el fondo de la pesino o l a imagen negra y esquelética de paramera se recortan ios crestagallares de un n i ñ o desnudo que mira pasar al a u t o m ó las eternas nieves de A v i l a E l frío altar CASTILLO D E LOS DUQUES D E ALBUROUERvil con un gesto de indefinida inconsciencia... de E s p a ñ a Gredos. Repta el coche con trepidar h o r r í s o n o de QUE, E N LA VILLA D E MONTBELTRAN ERNESTO L O P E Z- P A R R A MANECER A