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MADRID- SEVILLA 18 D E U L I O D E 1930. NUMERO S U E L T O 10 C T S CERCANA A T E T U A N SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 GESIMOSEX. TO N. 8.599) g TM REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE, los finés- -el mutuo conocimiento y aprecio codicia de amos y capataces. V i v e allí una de la labor artística- -y la amistad el afec- bastarda, población de aventureros, de i n to, v í a de concordia y gloria de los pue- deseables de todo el mundo, de escapados de blos. Creo firmemente quedos países donde presidio, igualque en California al momento se celebran anualmente estas Asambleas del de descubrirse los ricos placeres de oro. Sobre el polvo la luz talento tienen con ellas m á s beneficios mo- Pero viven también miserables seres sin Con dos grandes acontecimientos ha en- ral y de cultura que con las polémicas par- culpa, indios y mestizos que la furia codiciotrado el rubio verano en P o l o n i a el Con- lamentarias y las luchas por el Poder y el sa incorpora a l a suerte de las inhumanas greso del Pen Club en Varsovia y el P r i- progreso a martillazos de l a plebe airada. explotaciones, o gentes de buena fe que llemer Congreso Eucarístico- Nacional en Pozgan de lejos atraídas por el señuelo de los nañ. E l P e n Club- -Asociación literaria i n E l primer Congreso eucarístico de Polo- elevados jornales y se hunden allí para ternacional- -ha celebrado en Varsovia la nia, verificado en P o z n a ñ excede, por su siempre en l a espantosa vorágine. V I I I de sus Asambleas anuales, y hasta magnitud y trascendencia, a cuantos heL a pluma del autor se enciende de ira y n o escritores han acudido a conocer sus chos registra desde su independencia esta colegas de aquende el Vístula. H a habido nación. E l catolicismo en ella necesita la de sarcasmo al narrar los episodios de i a recepciones brillantes, excursiones pinto- afirmación constante de su existencia en selva. Y el. lector europeo vacila un tanto, rescas y se manifestó cual siempre amable manifestaciones de excepcionalidad religio- con la sospecha de que las tintas y eb tono la hospitalidad proverbial. sa. L a despreocupación confesional, -debida hayan sido llevados tal vez un poco demaa l a ignorancia catequística y a que no siado lejos. Pero, n o un gran periodista L a comprensión, favorecida por el comfrancés, Londres, nos ha revelado por su pañerismo, de n o hombres de letras perte- existe la unidad religiosa, crean un estado parte los sufrimientos y los crímenes que moral indeciso y lamentable. L o s prófugos necientes a distintos países de Europa y de hoy mismo ocurren en el África ecuatorial A s i a y América- -la Argentina mandó al del matrimonio se hacen luteranos, cálva- francesa, la- brutalidad de los amos y capanos o cismáticos para contraer repetidas ilustre Zubiría- -es indudablemente favorataces, l a esclavitud y las muertes de las i n ble a la expansión de la literatura general nupcias legales; el continuo influjo de sec- felices manadas de negros. Expulsados de tas y herejías, servidas con frescas hojaU n o de los objetivos del Pen Club varsolos climas fríos, ios feroces instintos huviano, l a difusión de las letras polacas, ha rascas paganas a los eróticos y a los i m- manos sé refugian y prosperan por lo visto de lograrse con l a reciprocidad de traduc- béciles el roce, con la conspiración del co- en l a atmósfera propicia de las tierras caciones de las extranjeras. L a literatura. de mtinisino, que marca en el cuerpo proleta- lientes. Dejemos hablar al autor de La voPolonia, magnífica anterior a la guerra, y rio; la huella dactilográfica de su contac- rágine: ahora abundosa y hermosísima, se conoce to, exigen redoblada vigilancia de l a Igle M a s el crimen perpetuo no está en las poco fuera. E n cambio, la francesa, ingle- sia y el apostolado prístino de sus sacersa, escandinava e italiana son el pan inte- dotes para que la fe fortifique y perdure selvas, sino en dos libros: en el Diario y en lectual cotidiano del gran público aquí. en las almas. Polonia, sin fronteras natu- el Mayor. S i S u Señoría los conociera, enS i Francia, por ejemplo, se queja de haber rales, abierta a todos los vientos de A s i a y contraría m á s lectura en el Debe que en el perdido su mercado de librería en Rusia, el del corrompido ambiente de sus aliadas, Haber, ya que a muchos hombres se les lleva de Polonia ha aumentado en consumidores sí no levanta su espíritu y no se hace fuer- la cuenta por simple cálculo, según lo que de la novela francesa, particularmente de te por e p e s p í r i t u caerá indefensa en poder informan los capataces. Con todo, hallaría la desvergonzada devorada en el original. de. sus enemigos, quienes encienden en cada datos inicuos: peones que entregan kilos de También son muy leídos los libros policía- corazón el fuego del odio y de l a discor- goma a cinco centavos y reciben franelas a cos de autores americanos e ingleses. L o s dia, privándoles del bien supremo de las veinte pesos; indios que trabajan hace seis años y aparecen debiendo a ú n el mañoco de otra índole son, asimismo, bastante gus- almas y de los Estados: l a paz. del primer mes; niños que, heredan deudas tados, y el novelista John- Galsworsthy tiene SOFÍA C A S A N O V A enormes, procedentes del padre que les maaquí nutrido público de admiradores. A é PoznarL julio, 1930. taron, de. la madre que les forzaron, basta y Jules Romains sonrieron largamente las de las hermanas que les violaron, y que no damas, y cuando Romains con elocuencia, cubrirán en toda su vida, porque, cuando cogracia y armonía definió el discurso que nozcan la pubertad, los solos gastos le su iba a pronunciar de declaración amorosa n i ñ e z les d a r á n medio siglo de esclavitud. el ingenio francés recibió en l a ovación Vamos a transcribir éste otro pasaje: de los congregados al banquete de recept -De repente, un, capataz velludo y; bilioso ción el doble halago de los laureles y de se encaramó sobre una tarima y disparó al las rosas... E l aplauso y las dulces miraInterpretaciones viendo, su Winchester. Expectante silencio. das femeninas j a m á s indiferentes a un franH a y la Edad de l a piedra, del bronce, de. Todas las caras se volvieron al orador. cés hablando de amor. hierro, del acero. A h o r a estamos en la Edad Caucheros- -exclamó éste- y a conocéis la del caucho. Pero nadie se cuida de averiTantos hombres- -y algunas mujeres- -de guar l a serie de insoportables tormentos que munificencia del nuevo propietario. E l sesobresaliente intelectualidad, de tempera- cuesta la extracción de esa- materia gomosa ñor A r a n a ha formado una Compañía, que mento artístico, representativos de distintas que a. tantos usos esenciales de nuestra vida es dueña de los cauchales de L a Chorrera y razas, ¡qué raudal de creaciones origina- moderna provee. U n a larga y patética lite- los de E l Encanto. ¡H a y que trabajar, hay les, seductoras y colosales. L a s obras de ratura- ha costado los sudores y las muer- que ser sumisos, hay que obedecer! Y a nada la mayoría de los congresistas merece la tes de los trabajadores de las minas: exis- queda en la pulpería para regalaros. L o s propaganda y el conocimiento universal, y ten otros hombres todavía m á s infelices y que no hayan podido recoger ropa, tengan ninguna de las obras de tantos autores ex- atormentados, mucho m á s expoliados y mal- paciencia. L o s que. están pidiendo mujeres, cederá en mérito real y artístico a las no- tratados que los mineros del antiguo siste- sepan que en las próximas lanchas vendrán velas de Coetel. et inmenso polaco, presi- ma. L o s caucheros. Y esta esclavitud y este cuarenta; oídlo bien, cuarenta, para repartirlas de tiempo en tiempo entre los trabadente del Pen Club varsoviano. horror de los buscadores de caucho duran Fraternidad, expansión, solidaridad pro- ahora mismo, en la época de las grandes jadores que. se distingan. A d e m á s saldrá fesional y unión de defensa en el campo de reformas sociales, ante una Humanidad que pronto una expedición a someter las tribus las letras mundiales son los grandes re- se enorgullece de haber alcanzado el ápice de indios andoques, y lleva encargo de recoger guarichas donde las haya. Ahora, pressultados de este Congreso literario en P o- de la civilización. tadme a t e n c i ó n cualquier indio que tenga lonia. Y o veo en él algo grandísimamente La vorágine, la novela del colombiano mujer o hija debe presentarla en este estaatractivo y conmovedor: que el arte, el ideal y el espíritu conjunten elementos se- José Eustasio Rivera, está escrita precisa- blecimiento para saber q u é se hace con parados política o socialmente por el par- mente para describirnos con todo pormenor e l l a tidismo y el hosco orgullo de razas. Los la espantosa existencia que arrastran unos Parece que se nos están relatando sucesos eminentes escritores alemanes y los del Pen hombres, indefensos, embrutecidos y enviClub hebreo han integrado el Congreso lecidos allá en la inmensa región de las sel- de hace cuatro siglos, cuando los conquisaportando a los hermanos en arte de Po- vas ecuatoriales americanas. E l clima feroz tadores españoles hacían sus entradas en I M i a y dét mundo entero l a- a n i m i d a d ervlgel trópiqo se hace cómplice de la bestial tierra de indios. E l funesto padre L a s Ca ABC E N FRONTERAS ESLAVAS RESPONSABILIDADES HISTÓRICAS